Caracas.- Este jueves 26 de marzo se realiza la segunda audiencia de Nicolás Maduro y Cilia Flores ante un tribunal estadounidense, luego de ser capturados el pasado 3 de enero en medio de una operación militar de Estados Unidos ordenada por Donald Trump.
*El tribunal federal de Nueva York fijó la sesión para las 11:00 de la mañana, hora local, en medio de una gran expectativa internacional que combina argumentos constitucionales, sanciones internacionales y presiones políticas.
*El abogado venezolano Zair Mundaray, quien sigue de cerca el caso, explicó que lo que viene en esta fase corresponde a una audiencia de estatus, una figura habitual dentro del sistema penal estadounidense. En este tipo de sesión, tanto la defensa como la fiscalía comparecen ante el juez para actualizar el estado del proceso, repasar las mociones ya introducidas y dejar claras, de forma oral, sus posiciones.
*Según Mundaray, este momento no se centra en probar culpabilidad o inocencia, sino en ordenar el terreno legal. Las partes exponen sus argumentos clave, afinan estrategias y permiten que el tribunal evalúe el rumbo del caso.
*A partir de allí, el juez puede tomar varias decisiones: resolver de inmediato algún punto en disputa, darse más tiempo para analizar los planteamientos o establecer medidas intermedias que marquen el siguiente paso del proceso.
*La defensa de Maduro busca que el juez desestime el caso por fallas procesales. El abogado Barry Pollack sostiene que las restricciones impuestas por Estados Unidos bloquean el acceso a los recursos necesarios para pagar la defensa. Según su argumento, esa limitación vulnera el derecho del acusado a elegir libremente a sus abogados, un principio protegido por la Constitución estadounidense.
*Por su parte, el gobierno venezolano intenta asumir los honorarios legales, pero las sanciones obligan a obtener una licencia previa para cualquier transacción. Ese trámite complica la estrategia de defensa y abre un nuevo frente dentro del juicio.
*Mientras tanto, las autoridades refuerzan la seguridad en los alrededores del tribunal. La atención mediática crece y el caso suma tensión política tanto en Washington como en Caracas.
*En paralelo, Maduro permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una prisión federal conocida por sus condiciones estrictas. Allí enfrenta aislamiento, sin acceso a internet ni prensa, y con comunicación limitada a llamadas breves con familiares y abogados.
* Informaciones refieren que Maduro grita dentro del penal que es «presidente”. Su hijo, Nicolás Maduro Guerra, afirmó recientemente que su padre se encuentra «delgado» “fuerte” y “con ánimo”.
*En su primera comparecencia, Maduro adoptó una postura desafiante y se declaró no culpable y se presentó como presidente en funciones. Esa narrativa se mantiene mientras su defensa intenta debilitar el caso antes de que avance hacia juicio.
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