🔴🔵 Para Juan Carlos Caguaripano no existe la amnistía

dixiocarrizo2

La historia del capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) Juan Carlos Caguaripano Scott no es la del típico militar que obedece sin cuestionar. Todo lo contrario. Es la historia de un “rebelde” que se atrevió a encabezar un alzamiento militar en contra del gobierno de Nicolás Maduro. Desde el poder, se niegan también a que sea uno de los beneficiados con la “Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática”.

Con la normativa, que apenas tiene un mes de ser aprobada, se le ha concedido amnistía manifestantes, opinadores en redes sociales, periodistas y políticos, pero  Caguaripano entró en la lista de las excepciones. El pasado 27 de febrero, el juez tercero de Primera Instancia del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo le negó el beneficio al militar, quien en el 2017 se amparó en los artículos 333 y 350 de la Constitución para desconocer la actuación del gobierno.

Para Juan Bautista Caguaripano, padre de Juan Carlos, la amnistía se ensaña contra todos los militares y la exclusión de ellos obedece a una decisión política. El padre del capitán consideró que el beneficio “debería ser para todos y mucho más para aquellos que actuaron apegados a la Ley por el bienestar de todo el país, y no para hacerle daño a un gobierno”.

Entre la disciplina y la fe 

Caguaripano creció dentro de un liceo militar. Sus padres eran docentes y como no tenían quien lo cuidara mientras ellos trabajaban, le encargaron su cuidado a la cocinera de la escuela. Sus primeros años de estudio fueron en colegios militares, pero también fue monaguillo y, según su padre, siempre tuvo la duda entre ser militar o sacerdote. 

De niño, cuando viajaba con sus padres a Mérida, repartía juguetes, ropa y alimentos a los más necesitados. Servir y ayudar al prójimo siempre estuvo presente en sus ideales y en su formación. 

A la edad de 18 años, Caguaripano decidió ser militar y estudió en la Escuela de Formación de Oficiales de las Fuerzas Armadas de Cooperación (Efofac) —actualmente Academia Militar de la Guardia Nacional Bolivariana— en donde se graduó con los máximos honores. 

Caguaripano llegó a liderar unidades de inteligencia y brigadas antiextorsión y secuestro con un desempeño calificado como “extraordinario” dentro de las filas de la GNB. Hasta que en 2014 decidió dar un paso al frente para denunciar al gobierno. 

El primer paso hacia la disidencia 

Ese año marcó un antes y un después en la vida de Juan Carlos Caguaripano. Por manifestarse en contra de las políticas de Nicolás Maduro y tras la difusión de un video que se hizo viral en redes sociales, donde denunciaba “la violación de la soberanía nacional por parte de agentes cubanos y grupos narcoterroristas extranjeros en la administración pública y militar”, el capitán fue dado de baja y  acusado de  traición a la patria y rebelión por su presunta participación en el llamado “Golpe Azul” y la  “Operación Jericó” que, según información oficial, buscaba acabar con la vida de Maduro.

En abril de ese mismo año, en una entrevista para CNN en Español, Caguaripano —desde la clandestinidad— aseguró que su baja obedecía a razones políticas y que no había un procedimiento administrativo en su contra, por lo que desconocía esta medida en su contra. 

Desde las protestas de 2014, Caguaripano Scott repudió la represión a la que el gobierno sometió al pueblo venezolano y, en especial, a los estudiantes. 

Según comentó su padre, el militar se refugió en Panamá, donde recibió protección del Gobierno, pero decidió volver tres años después. “En su mente siempre estuvo volver acá a luchar por la libertad”, expresó. 

“En el aeropuerto de Panamá los guardias le dijeron que no podía abandonar el país porque perdía la protección y él les respondió que tenía que volver, porque a los jóvenes de su país los estaban masacrando”, comentó Juan Bautista Caguaripano. 

Operación David

Las protestas antigubernamentales de 2017 iniciaron el 31 de marzo y finalizaron el 12 de agosto con un balance de 163 fallecidos, 2977 heridos y 1351 detenidos, según cifras del Foro Penal Venezolano. 

El 6 de agosto, Juan Carlos Caguaripano difundió un video en el que aparecía rodeado por una veintena de hombres armados portando armas largas. En el audiovisual se identifica como el comandante de la Operación David Carabobo de la 41 Brigada Blindada en Valencia.

“Nos declaramos en íntima rebeldía, unidos hoy más que nunca con el bravo pueblo de Venezuela, para desconocer la tiranía asesina de Nicolás Maduro. Aclaramos que esto no es un golpe de Estado. Esta es una acción cívica y militar para restablecer el orden constitucional, pero más aún para salvar al país de la destrucción total, para detener los asesinatos de nuestros jóvenes y familiares”, anunció Caguaripano.

El padre del militar explicó que el nombre Operación David se lo dio su hijo al alzamiento militar por la historia bíblica que narra cómo un joven pastor logró vencer a un gigante y poderoso guerrero, en condiciones de extrema desigualdad.

Una semana después, el gobierno anunció la captura de los militares que asaltaron el parque de armas del Fuerte Paramacay. El ministro de Comunicación e Información para ese momento, Ernesto Villegas, posteó en su cuenta de Twitter (ahora X) una fotografía en donde exponía a los detenidos. En la imagen no aparecía Caguaripano, pero en el discurso televisivo que ofreció Nicolás Maduro, mencionó a un “teniente desertor” que ya estaba capturado y prestaba colaboración “activamente”. 

En diciembre de 2025, el Foro Penal informó que todos los acusados por el caso Paramacay fueron condenados a 30 años de prisión.

Detención y torturas 

Juan Carlos Caguaripano fue detenido en el municipio Sucre del estado Miranda, por al menos 40 funcionarios policiales vestidos de civil cuando se dirigía a una reunión con algunos políticos, según informó su padre.

Juan Bautista Caguaripano aseguró que a su hijo “lo vendieron” para que el gobierno pudiera atraparlo. Aunque no tiene las pruebas, el señor indicó que el exalcalde del municipio Sucre para ese momento, Carlos Ocariz, estaría implicado en la captura. 

“Yo en una oportunidad hablé con Ocariz, me dijo que él no tenía nada que ver con la captura de mi hijo porque en ese momento estaba en los Estados Unidos. Le dejé claro que aunque no tenía las pruebas, sabía que sí lo había entregado y solo le dije que el que está arriba y la historia se lo iban a cobrar. De ahí no volvimos a hablar nunca más”, relató Caguaripano padre. 

La familia del capitán Caguaripano no supo nada de él durante 68 días. Lo buscaron en todos los comandos y centros penitenciarios de Caracas, pero siempre le ocultaron su paradero. Cuando finalmente lo encontraron, su padre comentó que se toparon frente a un hombre “totalmente destruído” por las torturas que le causaron. 

“No podía caminar porque lo molieron a palos. Le rompieron los huesos de los pies, dos costillas, un pómulo, lo asfixiaron, le desprendieron un testículo, le aplicaron descargas eléctricas. Lo arrastraron desnudo por un piso de piedras y también lo torturaron psicológicamente”, detalló el padre del militar. 

Desde el primer momento, Caguaripano Scott estuvo detenido en La Tumba, un sótano -cinco pisos bajo tierra- del edificio que funciona como sede principal del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en Plaza Venezuela. Cuatro años después fue trasladado al Helicoide, denunciado por organismos defensores de derechos humanos como el mayor centro de torturas de América Latina. 

En abril de 2022, el Comité contra la Tortura de la Organización de Naciones Unidas (ONU) le solicitó al gobierno una investigación exhaustiva por los tratos crueles e inhumanos en contra del capitán Caguaripano. 

Ocho años tras las rejas

El padre del capitán Caguaripano comentó que gracias a Raúl Baduel su hijo pudo sobrellevar la situación del encierro. “Cuando a Juan lo llevan allí, él sufría con las pesadillas, estaba muy mal psicológicamente y el general Baduel le prestó apoyo psicológico para superar las crisis que le generaron las torturas”, dijo. 

Juan Bautista describe a su hijo como un hombre de honor apegado a Dios y a la fe. Tiene la firme convicción de que por esa espiritualidad ha podido resistir tanto sufrimiento. Se llena de orgullo al decir que el gobierno nunca pudo encontrar nada que pudiera desprestigiar al capitán, porque “tiene una moral intachable”. 

El padre del militar comentó que con la Ley de Amnistía Juan estaba muy esperanzado con obtener la libertad. Su anhelo es ir a cuidar de su madre, quien está “en sus últimos días” a causa del Alzheimer.

Caguaripano padre, de 78 años, viaja una vez al mes desde Puerto La Cruz a Caracas -un trayecto de casi cinco horas- para visitar a su hijo, quien se encuentra actualmente detenido en la Cárcel El Rodeo I. Aunque solo le permiten 20 minutos de visita, aseguró que ese breve encuentro no se lo pierde “por nada del mundo”.

“Yo le pido a Dios que me de las fuerzas para verlo en libertad y para prepararle las comidas que a él le gustan”, clamó el padre del militar. 

Caguaripano Scott tiene una hija a quien no ve desde que era muy pequeña. Su esposa tuvo que irse del país por temor a represalias. 

Juan Bautista aseguró que su hijo se encuentra bien de salud y que está muy animado: “Tiene mucha fe, al igual que sus compañeros, de que esto va a ser lento, pero va a pasar”.

Los días del padre de Caguaripano transcurren entre las tablas de un teatro que él mismo dirige. Aseguró que esa actividad es lo único que lo ha ayudado a soportar tanto dolor e injusticia. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

Share This Article
No hay comentarios