Al cierre del primer bimestre de 2026, el mercado farmacéutico venezolano muestra que se ha mantenido en pie a pesar de las dificultades, pero marcado por un cambio en los hábitos de consumo. El sector creció un 8,28% entre enero y febrero, y este equilibrio se ha logrado gracias a las estrategias de comercialización y que las fábricas locales están produciendo más medicamentos, pero sobre todo a que ahora es más común encontrar fármacos en dosis menores para ajustarse a presupuestos limitados.
Según el boletín más reciente del Faro Farmacéutico, elaborado por el Grupo LETI, las llamadas “presentaciones de contenido reducido” se han convertido en la carta de salvación para el consumo. Este formato ya representa el 20% de todos los medicamentos distribuidos en el mercado nacional y, en el mundo de los genéricos, estas presentaciones más pequeñas ya representan casi la mitad de las ventas.
El auge de estos formatos evidencia una realidad económica indiscutible: el venezolano ha pasado de comprar la caja completa a adquirir presentaciones más reducidas para ajustar el gasto en salud a su presupuesto.
Genéricos, el alivio para el bolsillo
El informe destaca que el mercado de medicamentos genéricos ha entrado en una fase de estabilización, entre enero y febrero este sector creció un 6,84% logrando así poner 26,85 millones de unidades en los estantes de las farmacias a nivel nacional.
Más allá de las cifras, la importancia de los genéricos se centra en su peso dentro del sistema de salud. Actualmente representan el 45% de todas las medicinas que se mueven en el país. Lo más notable es que este rubro lo lidera la industria nacional , pues los laboratorios de Venezuela son los responsables de poner en la calle más 590 000 unidades en apenas dos meses que lleva el año para que los pacientes tuvieran opciones más económicas.
Sin embargo, a pesar del esfuerzo de producir localmente, la realidad en las farmacias sigue siendo otra, porque aunque los medicamentos genéricos son más económicos, para algunos consumidores todavía es difícil completar los tratamientos debido a los costos.
La industria nacional toma el mando
A pesar de las dificultades estructurales del país, Venezuela presenta números que contrastan con la región. En promedio, un venezolano consume unas 14,5 medicinas al año, un poco más que el promedio en los demás países que es de 13.
Esto se atribuye a que el país mantiene el precio por fármacos más bajo de la zona, es decir, unos 5,47 dólares frente a los 8,18 que cuesta en el resto de Latinoamérica.
Este abastecimiento no depende exclusivamente de las importaciones. De hecho, la producción local se ha vuelto la fuente principal. Los datos del boletín reflejan que al inicio de año las empresas nacionales han aportado el 53% del crecimiento de todo el sector farmacéutico, garantizando así que no falten tratamientos para la diabetes, el corazón o el sistema nervioso.
La medicina en dosis pequeñas
Para los expertos del Grupo LETI, la combinación de tener precios bajos y laboratorios que produzcan localmente ayuda a que el país no dependa tanto de otros factores.
Sin embargo, que la población esté comprando, en su mayoría, presentaciones reducidas abre una duda sobre si se están terminando los tratamientos como es debido.
Aunque estas cajas reducidas ayudan a no interrumpir el medicamento de manera súbita, también son una señal de que el venezolano compra solo lo que puede pagar al momento y no necesariamente lo que exige el tratamiento completo.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973