La noche del 10 de abril, las adyacencias del centro penitenciario El Rodeo I no solo se iluminaron con velas, sino con el reclamo persistente de familiares que suman tres meses pernoctando a la intemperie. Lo que comenzó como una espera por promesas oficiales de liberación se ha transformado en una guardia de denuncia ante tratos crueles y el aislamiento sistemático de los presos políticos.
La actividad de este 10 de abril tuvo lugar luego de tensos días, debido a una protesta de presos extranjeros en ese sitio de reclusión que fue reprimida violentamente. Andreína Baduel, miembro del Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve), calificó la situación como una “violencia institucional”.
“No fue sino a través de gritos de los presos políticos que supimos de la situación. Ellos no solo denunciaban que fueron agredidos, torturados y amenazados con armas de fuego, sino que había muchas personas heridas sin recibir atención médica, como es el caso de mi hermano Josnar Adolfo Baduel”, sentenció Baduel desde la protesta.
Pese a la gravedad de los testimonios, el viernes 10 de abril el beneficio de visita fue suspendido para tres de los reclusos tras las estrictas medidas de vigilancia impuestas.
En esta protesta simbólica, los asistentes exigieron el cierre de los centros de tortura y denunciaron la persistencia de condiciones que vulneran la integridad de los detenidos.
Insisten en que el derecho a la integridad personal y familiar está siendo vulnerado en el Rodeo I mediante protocolos que parecen diseñados para la deshumanización: las visitas ocurren a través de un vidrio, duran escasos minutos y prohíben cualquier contacto físico, incluido un abrazo. Se ha reportado que tanto detenidos como familiares son obligados a usar capuchas durante el proceso de traslado a las áreas de visita.
Además, a raíz de las protestas por maltratos a presos extranjeros, recientemente se prohibió el ingreso de cartas o fotografías.
La respuesta oficial vs. la realidad en las puertas
En un intento por mitigar las denuncias, el Ministerio Público emitió un comunicado afirmando haber verificado los protocolos de respeto a los DDHH en el recinto. La Fiscalía desmintió específicamente el fallecimiento del ciudadano colombiano Luis Eduardo Quinchia, y en un comunicado publicado en su cuenta en Instagram, aseguró que fue entrevistado por funcionarios.
Sin embargo, para Hiowanka Ávila, hermana de Henrybert Rivas, la realidad es de desgaste físico y emocional. Ávila denunció que más de 500 personas detenidas por motivos políticos siguen esperando los beneficios de la Ley de Amnistía, mientras las familias cumplen 90 días durmiendo frente al penal, esperando una libertad que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, asomó meses atrás pero que no llega.
VIGILIA ESPECIAL | Desde las afueras de El Rodeo I, familiares, amigos y defensores mantienen una vigilia especial en solidaridad con los presos políticos.
Durante la jornada de este 10 de abril, Hiowanka Ávila, hermana de Henrybert Rivas, denunció que más de 500 personas… pic.twitter.com/frFlwtMWix
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos (@clippve) April 11, 2026
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos reiteró que la vida de quienes están bajo custodia es responsabilidad directa del Estado, exigiendo el cese inmediato de las prácticas que vulneran la dignidad humana y el cierre de los espacios de tortura.
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