

James Story, exembajador de Estados Unidos para Venezuela, planteó su Plan Venezuela, basado en la experiencia del Plan Colombia, con el objetivo de reconstruir las instituciones de seguridad y justicia en el país tras la captura de Nicolás Maduro.
En un artículo publicado por el Atlantic Council, Story advierte que la actual etapa política no debe interpretarse como un punto de llegada, sino como el inicio de un proceso más complejo y prolongado.
“El peligro ahora radica en que Washington considere un avance diplomático y político en Venezuela como un estado final, en lugar de como el punto de partida para el arduo y paciente trabajo de reconstrucción institucional. Venezuela representa el desafío estratégico más urgente y, a la vez, el más alcanzable en el hemisferio occidental actual. Pero solo si Estados Unidos actúa con la misma seriedad que demostró en Colombia”, señaló.
El exdiplomático sostiene que el precedente colombiano demuestra que la recuperación institucional requiere tiempo, recursos y continuidad política.
Recuerda que, a finales de los años noventa, Colombia enfrentaba niveles extremos de violencia, control territorial por grupos armados y una profunda penetración del narcotráfico en el Estado.
“Colombia debía reconstruirse prácticamente desde cero, y aun así Washington optó por asumir el compromiso. El Plan Colombia implicó inversiones masivas para profesionalizar, capacitar y equipar a las fuerzas de seguridad. Su éxito se debió a un equilibrio entre todos los instrumentos del poder nacional: diplomático, informativo, militar y económico”, señaló.
En opinión de Story, la situación actual de Venezuela presenta similitudes, pese a la salida de Maduro del poder. Expuso asimismo que persisten estructuras de control vinculadas al antiguo régimen, así como la presencia de grupos armados en zonas estratégicas del país.
“Maduro ya no está, pero el aparato de su régimen persiste. Los servicios de inteligencia, los colectivos y las unidades criminalizadas que aterrorizaron a la población siguen existiendo, a menudo con los mismos comandantes y los mismos incentivos. En ese contexto, se pueden firmar todos los contratos petroleros y mineros que se deseen; los inversionistas seguirán siendo cautelosos y los ciudadanos comunes no percibirán los beneficios”, indicó.
“Las elecciones por sí solas no bastan”
El exembajador subraya que la reconstrucción no puede limitarse a elecciones o ajustes económicos, sino que debe centrarse en restablecer la confianza en las instituciones.
“Ninguna democracia puede reconstruirse sobre las ruinas de instituciones judiciales y de seguridad desacreditadas. Las elecciones por sí solas no bastan. Tampoco la estabilización macroeconómica. La gente necesita creer que cuando llame a la policía, acudirá alguien competente e incorruptible”, dijo.
Story también plantea que el financiamiento sería elevado y sostenido en el tiempo, similar al Plan Colombia, que implicó miles de millones de dólares durante más de una década, y que supondría un compromiso sostenido de Estados Unidos desde el comienzo, con al menos una década de inversión institucional continua.
Puntualizó que un compromiso comparable rondaría los 15 y 20 millones de dólares.
El exdiplomático advierte que, sin una estrategia de este tipo, existe el riesgo de que las estructuras de poder y corrupción se mantengan, aunque bajo nuevas condiciones.
“Eso no es estabilidad; es un autoritarismo más rentable. Si las instituciones estatales legítimas no controlan esos recursos, alguien más lo hará: redes criminales o actores extranjeros. Lo que está en juego estratégicamente es incluso mayor que en el caso colombiano”, expresó.
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