Una empresa estadounidense, esencial en la iniciativa del presidente de EE.UU., Donald Trump, para asegurarse minerales críticos en República Democrática del Congo, mintió sobre su experiencia en el sector para hacerse con beneficios en el país africano.
Según una investigación de Reuters, la compañía Virtus compró las minas de Chemaf el pasado mes de marzo por 30 millones de dólares, asegurando que tenía experiencia en el Congo debido a que operaba una planta de cobre y cobalto.
La compra de Chemaf es la primera inversión física derivada de la alianza estratégica sobre minerales, firmada el año pasado entre Washington y el país africano.
Sin embargo, Virtus no llegó a adquirir la planta utilizada como referencia, que además ha estado inactiva desde el año 2012, según apuntan registros judiciales y diferentes fuentes relacionadas con conocimiento directo.
Acuerdo sobre minerales
El acuerdo firmado el año pasado establece que EE.UU. ayudaría al Congo a atraer inversiones estadounidenses a su sector minero, a cambio de acceso preferencial a minerales críticos. El objetivo de Washington era reducir la influencia histórica china en la industria minera congoleña.

Fuentes congoleñas afirman que un factor clave en el proceso de aprobación de la compra de Chemaf fue la experiencia en seguridad de los altos ejecutivos de Virtus, puesto que la Casa Blanca había estado mediando en los esfuerzos de paz entre el Congo y la fronteriza Ruanda.
Virtus está dirigida por Phil Braun, veterano de las Fuerzas Especiales del Ejército de EE.UU., y por Andrew Powch, exoficial de la Armada de EE.UU.
En su momento, el Departamento de Estado estadounidense mostró el apoyo «pleno» a los esfuerzos de Virtus Minerals para adquirir y desarrollar los activos, y calificó la compra de Chemaf como una inversión inicial emblemática para demostrar el interés del capital privado en ese sector.
Una referencia borrada
La cuestionada compañía ya operaba en el Congo a través de la entidad Virtus Capital and Operations (VCO), que hasta el mes pasado mostraba como ejemplo de sus actividades en el país africano a la empresa congoleña ROK Metals, referencia que fue eliminada hace unas semanas.

De hecho, en abril del año pasado, en la web afirmaban que Braun había establecido y operaba «la única empresa minera y de procesamiento de cobre y cobalto de propiedad estadounidense en la República Democrática del Congo, a través de su filial ROK Metals». Y ahí se cayó el relato.
ROK Metals fue la compañía que hizo el intento fallido de adquirir la planta de procesamiento de cobre y cobalto de Lisaki, que está sin actividad desde 2012. Pese a ello, Virtus usó esa mina como referencia para acreditar su experiencia en el sector y hacerse con las de Chemaf.
Adquisición fallida
ROK Metals intentó la adquisición de la mina de Lisake tras el endeudamiento de su propietario. Sin embargo, una orden judicial de mayo de 2024 demuestra que la instalación seguía sin venderse en ese momento, ya que ninguno de los postores llegó a abonar el importe total exigido.
Otras fuentes señalan que la planta en cuestión sigue siendo propiedad de su dueño original, CAM Resources, aunque no se encuentre operativa. De cualquier forma, con la compra frustrada y la planta inactiva, Virtus y ROK Metals continuaron presentando el yacimiento como una base en pleno funcionamiento.

De hecho, en junio de 2024, la ya extinta agencia de ayuda exterior estadounidense, USAID, concedió a ROK Metals una subvención de dos millones de dólares para aumentar la producción de dicha planta.
Sin embargo, la ayuda se canceló en agosto de ese mismo año y se condicionó su restablecimiento a la presentación de pruebas de adquisición de la planta. Finalmente el dinero no se desembolsó porque la compra de la instalación nunсa se concretó.
La República Democrática del Congo produce más del 70 % del cobalto mundial, un metal fundamental para las baterías de los vehículos eléctricos. Además, posee enormes reservas de cobre y litio; el primero clave en la electrónica de transformadores, generadores, computadoras o teléfonos móviles; y el segundo indispensable para las baterías recargables o las aleaciones aeroespaciales, entre otros usos.
Ahora surgen dudas sobre la capacidad técnica, financiera y operativa de Virtus para explotar las minas recién adquiridas o si las irregularidades detectadas podrían afectar al acuerdo entre Washington y Kinsasa, en un momento en que los intereses estadounidenses están puestos en los minerales estratégicos.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973
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