El aumento de la tensión en el marco del conflicto en Oriente Medio ha vuelto a poner el foco en la deuda pública, provocando que los inversores exijan mayores intereses a tres de las principales potencias europeas, conocidas como BIF por la unión de sus siglas en inglés, recoge CNBC.
Reino Unido, Italia y Francia «se han convertido en naciones donde los diferenciales con respecto a lo que llamaríamos naciones centrales —como los bonos gubernamentales de Estados Unidos y Alemania— se han ampliado, debido a la preocupación por la inflación y la eficacia con la que estos países soberanos logran salir de ella», según Craig Inches, jefe de tipos de interés y efectivo de Royal London Asset Management.
Situaciones singulares, pero con base común
De acuerdo con el medio, tras las elecciones de 2024, Francia enfrenta una parálisis legislativa por falta de mayoría, lo que dificulta la gobernabilidad y las reformas. En contraste, Italia tiene un liderazgo, según Inches, «más estable que el que ha tenido en muchos años», con Giorgia Meloni al frente. Sin embargo, tiene «una deuda pública muy elevada, por lo que prácticamente no pueden permitirse aumentarla, y sus déficits están creciendo», añadió el experto.

Por otra parte, el Reino Unido cuenta con el nivel de deuda respecto al PIB más bajo de la zona y un gobierno laborista con un fuerte respaldo parlamentario. No obstante, Inches señala que la Administración de Keir Starmer lidia con un dilema de credibilidad ante los prestamistas e inversores como consecuencia de sus «maniobras políticas» y la destinación de gran parte de la deuda del país «al pago del servicio de la deuda y al estado del bienestar», señaló.
A pesar que Londres, Roma y París enfrentan desafíos únicos y particulares, esta vez se encuentran en una crisis de confianza, siendo señaladas cada vez más por los inversores como los nuevos referentes de una gestión fiscal deficiente. Según recoge CNBC, el índice de referencia de los bonos británicos a diez años alcanzó el martes el 4,865 %, mientras que sus pares franceses y los italianos se situaron en el 3,6388 % y 3,7693 % respectivamente.
Mayores rendimientos en los bonos a largo plazo
El conflicto contra Irán ha impulsado al alza los rendimientos de la deuda a corto plazo por el miedo a una crisis inflacionaria inminente. No obstante, Inches señaló que los retos estructurales persistentes en los países BIF provocarán también un aumento en los rendimientos a largo plazo.
«Lo que cabría esperar es el impacto de la destrucción de la demanda en el futuro, y que los bonos a largo plazo se mantuvieran en su nivel actual o comenzaran a disminuir ligeramente en su rendimiento a medida que los mercados descontaran tasas de interés más bajas en el futuro», dijo el experto. Sin embargo, «no estamos viendo eso», sino «mayores rendimientos en los bonos a largo plazo», añadió.
En este marco, las capitales buscan mitigar los altos costos financieros reduciendo su deuda a largo plazo y acortando los plazos de vencimiento. Sin embargo, continúan enfrentando primas de riesgo elevadas en sus tasas de endeudamiento.
«Si las economías no pueden realmente salir de esto a través del crecimiento, o en última instancia, inflacionando, entonces significa que la oferta futura podría necesitar venir con rendimientos más altos», dijo Inches. «Los inversores exigen primas a plazo más altas para prestar a estos soberanos por plazos más largos», añadió.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973
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