🔴🔵 César Millán quiere que Latinoamérica trate mejor a sus animales

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Ningún perro ha iniciado una guerra.

Ninguno ha construido una prisión ni inventado la corrupción.

César Millán lleva más de dos décadas estudiando canes desde su rancho en California y llegó a una conclusión que ahora quiere entregarle a toda Latinoamérica: los animales tienen una filosofía de vida que los humanos perdieron.

Solo hace falta recordársela.

La pantalla del Zoom lo encuadra desde los hombros. Habla con las manos. Tiene la mirada de quien sabe lo que dice y no necesita alzar la voz para hacerlo saber.

A los 56 años de edad, Millán no discute. Enseña.

«Mi sueño es que todos los gobiernos, especialmente los latinoamericanos, tomen esta filosofía y se la den al pueblo”, dice. “Desde kínder, desde primaria. No hay educación para seres humanos. Y yo ya la tengo”.

Habla sin arrogancia. Con la calma de quien ha pasado décadas desarrollando un proyecto y ya no necesita que nadie le crea.

Los hechos hablan solos: más de 20 años en televisión, presencia en 120 países, 21 millones de seguidores y un rancho de 43 acres en Santa Clarita, California, donde conviven perros rehabilitados, una tortuga sabia y el recuerdo de las noches más difíciles de su vida.

Lo que el abuelo enseñó sin palabras

La historia de César Millán no comienza en Los Ángeles ni en NationalGeographic.

Lo hace en una granja de Mazatlán, Sinaloa, donde su abuelo Miguel, criaba animales y once hijos con una ecuanimidad que ningún manual podría replicar.

“Nunca fue a la escuela”, recuerda Millán.“Pero me enseñó que en la vida hay que tener paciencia. Disfrutar el silencio. A la gente le gusta la bulla, pero el silencio es una herramienta muy poderosa”.

De aquel hombre sin títulos aprendió las cinco energías que sostienen su método: la paciencia, el silencio, la calma, la confianza y la alegría.

Una filosofía destilada de la observación directa de la naturaleza, sin intermediarios ni academias.

“Él nunca habló del amor», dice Millán. “Siempre mencionaba la lealtad. Y la lealtad tiene más fuerza. Hay gente que te dice ‘te amo’, pero no son leales. La lealtad tiene código moral: honestidad, integridad. El amor es una emoción. La lealtad es sobre la vida y la muerte”.

César Millán llega a Venezuela con una filosofía que ninguna escuela ha enseñado

Con 21 años, ese muchacho criado entre granjas y sueños cruzó la frontera hacia Estados Unidos. Llevaba 100 dólares en los calcetines. Sin inglés, sin papeles, sin red de protección.

Estuvo dos semanas en la frontera. “Nada me pasó”, dice, con una sonrisa que mezcla gratitud y asombro. “Tú sabes que la frontera te puede matar. Muchas cosas malas pueden pasar. Pero si ya estás en el equipo de Dios, eso te protege”.

Su primer trabajo fue en una peluquería canina en Los Ángeles.

Allí conoció a Jada Pinkett Smith, entonces una actriz emergente que notó algo en aquel joven inmigrante que bañaba perros y hablaba de televisión con convicción.

“Cuando le dije que quería tener un show para enseñar a la gente, ella sintió esa parte genuina. Al otro día llegó una maestra. Me dijo: me mandó Jada, quiere que aprendas inglés”.

Pinkett Smith es hoy vicepresidenta de la Fundación César Millán.

Hay encuentros que son para siempre.

César Millán: «Si yo pude viniendo de Sinaloa, toda mi gente puede»

La fama y sus detractores

El encantador de perros se emitió de 2004 a 2012 en National Geographic y llegó a más de 80 países.

Lo convirtió en referencia mundial. También en blanco.

Etólogos y conductistas cuestionaron durante años su método basado en la dominancia, argumentando que las correcciones físicas generan miedo en los animales en lugar de confianza.

En 2016, fue investigado por presunta crueldad animal tras un episodio de César 911en el que  un can mordió a un cerdo durante una sesión de entrenamiento.

El canal defendió a Millán, señalando que el clip fue descontextualizado. Las acusaciones no prosperaron penalmente.

Hoy recibe esas críticas con una serenidad que dan  los años y las cicatrices. “La mayoría de la gente que te critica no te conoce. Nunca ha estado enfrente de ti”, dice.

«20 años en televisión y los dueños de los perros nunca dijeron nada malo, porque allí estaban, viendo mi energía, mi filosofía».

Luego baja la voz, como quien ya terminó de defenderse y ahora simplemente explica.

“Al principio estaba un poquito consternado. Pero te das cuenta de que hay dos tipos de seres humanos. Los que atacan a la gente buena nunca atacan a la gente mala: se juntan con ella para hacer manada”.

Su filosofía, aclara, no ha mutado. Lo que evolucionó fue la forma de transmitirla. “Yo no inventé la naturaleza. Es como hablar del Amazonas. Simplemente, la traje de regreso”.

Y agrega: «La consistencia es más importante que la sabiduría. Tus acciones pesan más que todo lo que sabes«.

El equilibrio que se quiebra

Existen preguntas que un entrevistado puede esquivar con elegancia. Millán no esquivó ninguna.

En 2010, su pitbull Daddy, compañero inseparable y coestrella durante los años más importantes de su carrera, murió de cáncer a los 16 años.

Semanas después, su esposa Ilusión le pidió el divorcio tras 16 años de matrimonio. Sus hijos se fueron con ella.

El negocio acumulaba pérdidas. Y el hombre que enseñaba equilibrio tocó un fondo que no había previsto.

Confesó pensamientos suicidas. Se despertó en un hospital psiquiátrico. 

“Te sientes solo, con enojo, miedo, desilusión. Sientes todas las emociones que existen para los humanos”, dice ahora, sin dramatismo. “A veces uno tiene que sobrevivir como águila”.

Hay algo en esa imagen que condensa toda su visión: el águila no pide permiso para volar. Aprende sola. Cuando puede, enseña.

«Si no te toca morir, no te toca», dice. «Él (Dios) decide cuándo»

Lo que lo sostuvo no fue la terapia ni un libro.Fue regresar a los animales. A su manada.

“Ellos saben cuándo mi espíritu está bajo. Inmediatamente dicen: ¿qué pasó con esa energía, líder? Su wifi nunca se apaga. El del humano, sí. El perro siempre está conectado a su instinto, a la tierra, al universo”.

Hoy tiene un perico llamado Río que rescató tras los incendios de Los Ángeles, y una tortuga que le busca cuando tiene sed, solo con los ojos. “Las tortugas son como las guacamayas. Animales que viven cien años. Pienso que cada uno que vive tanto tiene una paciencia, una calma, una sabiduría ya programada por dentro”.

El perro de la calle

Venezuela tiene uno de los índices de abandono animal más altos de la región.

En Caracas, en Maracaibo, en la mayoría de las ciudades del interior, la imagen del perro callejero se normalizó.

Millán tiene una frase corta para eso: “No cuidas lo que no valoras”.

Y la desarrolla con una precisión que incomoda, porque es justa: “Mucha gente se pone en la bandera del amor, pero no se enfoca en la bandera del valor. Puedes amar a tu perro tres meses y luego soltarlo porque se porta mal. Si no lo valoras, lo vas a desechar”.

El problema, argumenta, no es la falta de afecto. La falta de conocimiento. Y el conocimiento, dice, empieza por uno mismo.

“Eres cuatro cosas: espíritu, instinto, corazón y mente. Cuando te das cuenta de quién eres, empiezas a valorarte. Y cuando te valoras, empiezas a amar de verdad. Con el perro es igual”.

Su advertencia para quien quiera adoptar es directa. “Adopta la sabiduría antes de adoptar un perro. Tienes que saber qué energía estás trayendo a tu casa. Si no lo sabes, vas a agarrar un cachorro porque está bonito. Pero el cachorro crece”.

Pausa.

“El adolescente da problemas porque los papás no le dieron lo que ese niño necesitaba. Con el perro es exactamente igual”.

El hilo que conecta al perro callejero de Caracas con esta entrevista es ese: no es un problema de amor. Es un problema de educación.

Y Millán dice tener la solución. Por eso viene.

Expo Mascotas 2026, producido por Evenpro, se llevará a cabo en mayo en el Parque Cerro Verde de Caracas: Millán presentará su show junto a sus hijos Andre y Calvin

Expo Mascotas 2026: qué esperar

El anuncio marca el retorno del especialista a territorio venezolano tras su última presentación en 2013. Esta vez, la escala es distinta.

La Expo Mascotas 2026, producida por Evenpro, se celebrará los días 29, 30 y 31 de mayo en el Parque Cerro Verde de Caracas.

Millán llega como parte de su gira internacional con el show en vivo La familia es tu manada, una puesta en escena que explora la relación entre humanos y perros desde una perspectiva emocional y práctica.

No estará solo en el escenario. Sus hijos André y Calvin lo acompañarán para presentar tres shows exclusivos con casos reales y comportamientos cotidianos para demostrar que, con la comunicación correcta, cualquier perro y cualquier familia pueden alcanzar el equilibrio.

Uno de los elementos más llamativos es el casting oficial de perros a nivel nacional. El proceso de inscripción es completamente digital, disponible en Evenpro.

Quienes deseen postular a sus perros deben llenar el formulario y adjuntar un enlace de YouTube donde se observe claramente el comportamiento que se quiere trabajar. Si el perro resulta seleccionado, será su propio dueño quien suba a tarima, por lo que el manejador debe ser mayor de 18 años y aceptar los protocolos de bienestar animal establecidos.

El casting está abierto para perros rescatados o adoptados con historias de miedo o abandono, tiradores de correa, sobreexcitados que no regulan su energía, entre otras situaciones.

Más allá del show principal, el Parque Cerro Verde contará con marcas del segmento premium en nutrición, moda y cuidado especializado, asesorías veterinarias, jornadas de bienestar animal, iniciativas de adopción responsable y exhibiciones de destreza y belleza.

La preventa de boletos ya inició a través de www.liveri.com.ve y taquillas Cinex, con precios que desde los diez dólares para la exposición general.

La Experiencia Millán, que incluye además el show en vivo, está disponible desde 65 dólares.

César Millán quiere enseñarle a los gobiernos latinoamericanos lo que un perro ya sabe

El sueño que ya tiene escrito

Millán citó a Gandhi sin nombrarlo, con la naturalidad de quien ha repetido esa frase tantas veces que ya siente que es suya.

“La grandeza de una nación y sus valores morales pueden ser medidos por la manera en que sus animales son tratados”.

Luego la aterrizó sin rodeos.

“Imagínate que Venezuela cambie su educación. La gente va a entender la esterilización, para no traer esa sobrepoblación. Va a saber qué perro puede traer a su casa”.

Su ambición no se detiene en el país.

“Mi sueño es que todos los gobiernos, especialmente los latinoamericanos, adopten esta filosofía y se la den al pueblo. Desde kínder. Una educación donde practicas ser buen ser humano con un perro, con una guacamaya, con la madre naturaleza. Esa educación no existe en ningún lugar del mundo. Y yo ya la tengo”.

Quiere, asimismo, entrenar a los rescatistas. “Tienen buen corazón, pero no la sabiduría. No saben rehabilitar. La fórmula es rescatar, rehabilitar, encontrarles casa”.

Y quiere hablar con los Estados. Con los gobiernos. Con quienes toman las decisiones. “¿Por qué el mundo nos tiene que ver como narcos, considerarnos tercer mundo? ¿Por qué no queremos ser el líder de la manada? Si yo, viniendo del narcoestado de Sinaloa, pude ser el encantador de perros y enseñar al mundo, quiere decir que toda mi gente que trae las mismas raíces lo puede hacer”.

César Millán regresa a Venezuela en mayo.

Y esta vez, trae más que un show.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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