🔴🔵 La realidad de la esclavitud moderna

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Los trabajadores venezolanos enfrentan jornadas laborales de 12 horas diarias para ganar salarios que no les permiten cubrir la canasta básica. Se trata de una precarización laboral calificada como una forma de esclavitud moderna debido a la falta de protección económica y la inacción del Estado.

Las condiciones económicas del país obligan a los ciudadanos a aceptar condiciones de explotación debido a la necesidad, revela una investigación realizada por El Pitazo.

En dicho trabajo, detallan cómo una joven, llamada Valentina, trabaja 12 horas diarias y seis días a la semana. Debe acomodar cortinas, toallas, tazas, envases, flores, u otros artículos. Solo puede descansar durante una hora al día para comer y el resto del tiempo debe permanecer de pie.

Con 18 años, la joven dejó sus estudios para trabajar y llevar el sustento a su casa. «Yo quería estudiar; pero si no trabajo, de qué voy a vivir. Y aquí, no te queda tiempo para estudiar», explicó.

Pese a las largas jornadas laborales, la remuneración no es gratificante. Su salario es de 180 dólares al mes, es decir, 0,6 dólares por hora. Además, el pago lo recibe en bolívares a la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV) que se mantiene rezagada en el mercado cambiario.

Esclavitud moderna

La joven trabaja para una cadena de tiendas por departamento que contrata mayormente a jóvenes menores de 25 años. Este caso encaja en lo que los organismos internacionales definen como esclavitud moderna.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló que la esclavitud moderna no requiere cadenas físicas. La misma ocurre cuando una persona no puede rechazar o abandonar un trabajo debido a amenazas, coacción o extrema necesidad económica.

Trabajar 72 horas semanas por un sueldo que no cubre la canasta básica, sin tener tiempo para el desarrollo personal o la educación, es una forma de explotación, indica la investigación.

Cabe destacar que la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT) en Venezuela establece una jornada laboral máxima de 40 horas semanales y 8 horas diarias, de lunes a viernes. Además, la normativa establece dos días continuos y remunerados de descanso. Mientras que las jornadas diurnas deben ser de 8 horas, las nocturnas de 7 y las mixtas de 7,5 horas.

Pero esto no se cumple en la mayoría de los casos, como le ocurre a Florlinda, quien también trabaja en una tienda por departamento. Ella tuvo que abandonar sus estudios universitarios para aceptar un trabajo donde recibe un sueldo mínimo y le exigen trabajar dos horas más de lo establecido en la ley y solo le otorgan un día de descanso.

«La necesidad te obliga a aguantar»

«La necesidad te obliga a aguantar, cuando uno es pobre, no tiene otra alternativa que aceptar lo que venga con tal de llevar comida a la mesa. Tengo un niño de 1 año que estoy criando con la ayuda de mi mamá», explicó.

Casos como estos se repiten en empresas de todo el país, especialmente en los negocios comerciales.

Una joven contó que recibió una oferta en una tienda de tecnología en Caracas. La tarea era generar contenido para redes sociales, en una jornada de 12 horas diarias de lunes a sábado. La remuneración que le ofrecieron es de 400 dólares. “Pagados en bolívares a BCV, por supuesto. Sin bonos ni otros beneficios”, dijo.

Además, la empresa le exigía a la joven tener transporte para llegar a tiempo a la oficina, donde la hora de entrada es a las 8:00 de la mañana. «Literalmente me dijeron que ellos eran una empresa con un muy buen ambiente y que eran muy chéveres en la oficina, entonces si necesitaba hacer algo un sábado y ya había terminado mis tareas, podían ver si me dejaban ir antes. Lo contaron como si fuera un superbeneficio», dijo la joven.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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