Tras los eventos políticos del 3 de enero, la estructura de poder en Venezuela ha reafirmado una tendencia en la que la militarización de la gestión civil no es una medida eficiente, sino una estrategia de supervivencia del gobierno. En una nueva edición del foro de Medianálisis “Claves Democráticas” el 6 de mayo, la politóloga María Isabel Puerta y el periodista Andrés Cañizález analizaron cómo el gobierno y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) encabezan un escenario de control social marcado por la falta de transparencia.
De la Defensa a la Agricultura
Uno de los puntos centrales durante el conversatorio fue la reciente rotación de Vladimir Padrino López, quien tras ser removido del Ministerio de la Defensa, regresó al gabinete como ministro de Agricultura. Para la politóloga este movimiento no muestra una pérdida de poder, sino una reubicación estratégica que mantiene a los militares al control de sectores importantes, para la población como la alimentación.
“Ellos están buscando lealtad entre quienes están promoviendo en este momento. Eso a mí me da la impresión de que es parte del asunto… Se van moviendo las piezas, algunos salen y salen con acusaciones de corrupción, salen muy mal. Esos que salen de esa manera no van a regresar. En el caso de Padrino López, él fue removido, pero eso no quiere decir que salga de la coalición y de paso le dan agricultura”, explicó PUERTA.
Esta presencia militar en la administración de los recursos civiles impacta directamente en el ciudadano venezolano, quien ve cómo la “seguridad nacional” se impone sobre la transparencia y la rendición de cuentas de que el dinero público se use en los servicios básicos.
Un círculo cada vez más cerrado
El foro también abordó la complejidad de las influencias externas en la cúpula del poder. Puerta destacó que, aunque el oficialismo dice ser independiente, en realidad depende de muchos países: por un lado usaban funcionario cubanos para la seguridad personal del presidente Nicolás Maduro hasta su captura. Pero ahora son tutelados por Estados Unidos, quienes dictan el ritmo de las políticas internas en el país.
Según la entrevistada, esta dependencia en agentes externos afianza la desconfianza hacia los cuerpos militares tradicionales venezolanos, obligando a los altos mandos a rodearse solo de personas que tengan los mismos intereses para así asegurar una lealtad que no se rompa fácilmente.
La reconstrucción de la verdad
Finalizando el encuentro el tema se centró en el desafío que tiene actualmente la sociedad venezolana con relación a la falta de acceso a la información pública, es decir, la ausencia de las cifras de presupuestos militares o los manejos de recursos estatales. Esta falta de datos impide cualquier tipo de contraloría ciudadana para poder asegurar la transparencia.
“Nosotros vamos a necesitar esfuerzos colectivos para poder reconstruir lo que han sido más de 25 años de autocracia, pero sobre todo de la corrupción y de la falta de rigurosidad en el manejo de los recursos públicos. Bueno, tenemos ese desafío por delante”, sentenció PUERTA.
La experta concluyó que rescatar la transparencia no es solo una tarea para académicos o periodistas, sino un requisito indispensable para que los venezolanos puedan recuperar el manejo de su país que, actualmente, se encuentra bajo una tutela militar que prioriza la permanencia en el poder sobre el bienestar social.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973