🔴🔵 Relatos de tortura ante la CIDH: “Si no haces el video, ese muerto lo vas a pagar tú”

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Este miércoles 6 de mayo, la crudeza fue la constante de los relatos de tres de los 14 funcionarios de Polichacao que rindieron declaraciones en el marco del caso “Chirinos Salamanca y otros vs Venezuela”, que se llevó a cabo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con sede en Panamá.

Más de una decena de efectivos de la policía del municipio Chacao en Caracas fueron detenidos y señalados en 2016 de ser los presuntos responsables del asesinato del periodista de Venezolana de Television (VTV), Ricardo Durán

Uno de los implicados, Ángel Alfonso Sánchez Blanco, expuso en la corte que sin pruebas, el entonces ministro de Interior y Justicia y también director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), Gustavo González López, declaró en una alocución a través de la televisión pública que al menos diez miembros de Polichacao eran sospechosos de la muerte del comunicador social.

El episodio hizo que la CIDH concluyera en su informe de Fondo 314/21 que el Estado venezolano violó derechos a la libertad personal, integridad, garantías y protección judicial, además de la Convención contra la Tortura.  

Vía telemática desde Alemania, Fred Mavares Zambrano, para entonces director de gestión de Polichacao, sentenció que al escuchar el señalamiento por parte del actual ministro de la Defensa dijo que un grupo de efectivos de ese cuerpo se dirigieron al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc)

“Nos presentamos de manera voluntaria, no sabíamos ni siquiera a quienes se refería el ministro, éramos una veintena y un comisario de nombre Daniel Alvarez nos indico que por órdenes de arriba tenía que dejar presos a 14 funcionarios al azar”, dijo Mavares.

Mavares, quien no pudo acudir a Panamá por carecer de un pasaporte vigente, sentenció que ese día fueron retenidos en la sede del Cicpc en la avenida de Urdaneta de Caracas, 12 hombres y dos mujeres. “Tuvimos que dormir en un pasillo y nos pusieron con presos comunes, lo peor era que entre ellos estaba el supuesto testigo por el que nos metieron presos, alguien con prontuario a quien ya habíamos arrestado en Polichacao”.

Mavares relato que posteriormente fueron llevados al Palacio de Justicia para la audiencia de presentación en tribunales y la medida fue privativa de libertad en la sede del Sebin en El Helicoide.   

“Estábamos ocho en una celda, a las mujeres se las llevaron a otro lado. Nuestros familiares nunca se enteraron donde estábamos”, agregó.

Insecticida y electricidad 

Sánchez expuso que a dos de ellos los desaparecieron: Reggie Andrade y César Mijares, y a los 45 días los volvieron a ver con signos de deterioro: “Al primero que vimos que habían torturado fue a Mijares, tenía periódicos y cinta adhesiva alrededor de su cabeza y antebrazos”.

“Vimos a una persona en posición fetal con periódico y cinta en la cara en un pasillo y nos dimos cuenta que era Mijares porque nos dijo que lo estaban matando”, añadió Mavares.

Sánchez dijo que un día fue sacado de su celda y llevado a un piso donde le esperaban cinco hombres.

“Me pusieron las esposas, había un escritorio y sobre este un bate de béisbol, tobos de agua, insecticidas, bolsas plásticas y un teaser de electricidad, me inmovilizaron y comenzaron a decir que debía hacer un video que involucrara a algunos de mis compañeros y al alcalde de Chacao en ese entonces, Ramón Muchacho, yo me negué”, relató.

La víctima asegura que lo primero que le hicieron fue pegarle batazos en las piernas, mientras uno de los torturadores le conminaba a grabar el video.

“Las torturas eran cada vez más intensas, me tiraron al suelo y comenzaron a ponerme bolsas plásticas en la cara rociadas con insecticida, perdí el conocimiento y cuando desperté me estaban poniendo electricidad, me dijeron ‘si no haces el video, ese muerto lo vas a pagar tú”. 

Sánchez manifestó que cuando lo devolvieron a la celda sus compañeros estaban impresionados. “Sabía que en cualquier momento iban a venir por mí otra vez”.

Mavares, por su parte, precisó que aunque nunca fue torturado físicamente, fue testigo de atrocidades en El Helicoide.

“Iban a buscar a Sánchez y decían cosas como ‘prevenido Alfredo Chirinos’ y luego los regresaban como zombies con todo el cuerpo morado.  Ya yo sé por qué las personas se suicidan. No hay manera de describir la forma como el Estado venezolano puede destruir a una persona”, expresó.

Sin respeto a boletas de excarcelación

Tanto Sánchez como Mavares, así como la funcionaria Venus Medina Ferrer, quien también rindió declaración este miércoles 6 de mayo en la CIDH, aseguraron que pasados los 45 días estipulados en la Constitución y sin pruebas de culpabilidad contaban con sus respectivas boletas de excarcelación, pero que los efectivos del Sebin no acataron la norma.

Mavares aseguró que, de manera arbitraria, junto a Andrade, fue trasladado al centro penitenciario 26 de julio en San Juan de los Morros, en el estado Guárico. 

“Cuando nos sacaron de El Helicoide yo pensé que me iban a desaparecer, se me salieron las lágrimas cuando llegué a la cárcel porque imaginé que ahora sí iban a acatar la boleta de excarcelación, pero no fue así”.

Mavares relató que en la prisión de Guárico dormía en el piso y el primer mes no se bañó porque no había agua. Dijo que ideó un plan junto a su compañero y escaparon. “Si no, de repente estuviese ahí todavía”.

Tanto Sánchez como Medina fueron excarcelados en 2017 a raíz de una negociación entre el gobierno de Maduro y la oposición en República Dominicana, no sin antes vivir un infierno en El Helicoide. 

“A mi llegada a El Helicoide había 32 detenidas, estábamos en completo hacinamiento, la otra funcionaria de Polichacao, María Perez y yo compartíamos una colchoneta, las condiciones eran  insalubres, el agua no llegaba a la celda, era la época de la escasez en Venezuela, a veces pasaba todo un día con una misma toalla sanitaria”, dijo Medina.

Medina contó que ella tampoco fue sometida a maltratos físicos directos, pero su compañera sí. “La sacaban de la celda y regresaba hinchada y silente”.

La funcionaria expresó que en su celda había una luz blanca permanentemente encendida y estaba justo debajo del cuarto donde torturaban a las personas. “Teníamos que dormir escuchando gritos”.  

Medina expresó que para el momento de su reclusión en El Helicoide su hijo tenía cinco años. “Reclamaba mi presencia en el hogar, se agarraba de las rejas y me preguntaba por qué no volvía a casa, ese rompimiento de la maternidad fue lo peor de mi cautiverio”.

Heridas abiertas

Ataques de pánico y ansiedad, depresión, gastritis, trastornos del sueño, rupturas familiares, migración forzada y hasta muerte de familiares fueron los lugares comunes de los tres testimonios de este miércoles 6 de mayo en la CIDH.

“A raíz de mi encarcelamiento mi padre dejó de medicarse, no se tomó el tratamiento para los riñones y eso le costó la vida”, dijo Medina.

Sigo teniendo insomnio, a veces me levanto con ataques de pánico, siempre tengo dolores de espalda”, añadió Sánchez.

El trío de testigos aseguró que sus cuentas bancarias fueron bloqueadas y sus registros de identidad desaparecidos, además sus carreras obstaculizadas y ahora deben dedicarse a otros quehaceres en el extranjero.

Medina contó que actualmente trabaja en una empresa de limpieza en España.

“Perdí mi proyecto de vida, mis bienes, tuve que comenzar de cero y esto conllevó a una ruptura familiar, ahora soy delivery en España”, expuso Sánchez.

Todos clamaron justicia para el funcionario de Polichacao, Darwin Herde, quien fue liberado en diciembre de 2017, pero detenido posteriormente al intentar regresar a Venezuela desde Colombia y recluido en el Fuerte Guaicaipuro en Charallave, estado Miranda, acusado con nuevos cargos de traición a la patria.

“Tiene que haber justicia y una reforma policial, El Helicoide debe ser convertido en un museo de la memoria para que cosas así no vuelvan a ocurrir. Vine aquí por Darwin Herde y sus hijos y por todos los presos políticos que aún quedan en Venezuela”, sentenció Medina. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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