🔴🔵 Doble discurso rezaga a Venezuela en transición energética

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A finales de abril pasado por fin, en una cumbre, ocurrieron los primeros pasos para hacer que la transición energética sea posible. 57 países participaron en la Primera Conferencia Internacional para dejar atrás los Combustibles Fósiles en Santa Marta, Colombia, y discutieron no solo la necesidad urgente de este cambio sino el cómo llegar a hacerlo.

En su análisis, Mongabay Latam destaca que una de las diferencias clave de este encuentro es que, a diferencia de las COP, esta no fue convocada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) sino por países que persiguen que el debate sobre transición energética se traduzca en propuestas.

Aunque se suponía que la participación de la sociedad civil sería un elemento clave y diferenciador, hubo expertos que criticaron que sus intervenciones fueron controladas y “con poco tiempo para expresarse ante gobiernos”. Otros, en cambio, subrayaron la importancia de que se escuchara a pueblos indígenas que plantearon la creación de “Zonas Libres de Combustibles Fósiles”, y que organizaciones indígenas, líderes religiosos y representantes de la sociedad civil firmaran una “Declaración Popular”, para exigir “el abandono progresivo de los combustibles fósiles financiado mediante reparaciones climáticas que no generen deuda”.

La organización defensora de derechos ambientales, Clima21, destacó que en la Conferencia se abordaron temas como “la descarbonización de la economía sin aumentar la deuda pública de los países empobrecidos”, así como “evitar nuevos extractivismos de minerales críticos usados en las energías limpias”.

Pero mientras Colombia, que fue la anfitriona, recibió a países del continente como Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Canadá, Antigua y Barbuda, Venezuela estuvo ausente. Una falta que, para Clima21, representa una “una señal preocupante frente a una de las transformaciones económicas y ambientales más profundas del siglo XXI”.

La organización también resalta que, al no asistir a estos encuentros, Venezuela pierde oportunidades para intervenir en normativas que definirán el futuro del sector energético global. 

“Mientras otros países diseñan hojas de ruta, acceden a financiamiento y construyen alianzas, el país corre el riesgo de quedar atrapada en un modelo petrolero en declive”, advierte.

La Venezuela verde

“Venezuela tiene una de las matrices eléctricas más verdes del mundo”, afirma el ingeniero, profesor y coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente (CIEA) del Instituto de Estudios Superiores de Administracióndel Instituto (IESA), Oswaldo Felizzola, quien se ha especializado en transición energética y en el rol de las renovables junto a recursos fósiles. Recuerda que 75% de la energía eléctrica que se produce en el país tiene origen hidráulico.

Ese hecho pone al país en ventaja frente a otras naciones petroleras y no petroleras de la región. Por eso, Felizzola piensa que la Conferencia hubiese sido una gran oportunidad para que Venezuela demostrara cómo, pese a ser un productor de hidrocarburos, ha usado fuentes renovables para, irónicamente, mantener la poca electricidad que se aprovecha en el país.

Pero el experto pone en la mesa la realidad actual: el sector energético venezolano está reducido a su capacidad original porque no se han hecho inversiones ni en la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) ni en Petróleos de Venezuela (Pdvsa). 

Además, aunque el país entre en las futuras discusiones sobre transición energética, se requiere que antes ejecute unos cuantos movimientos internos para permitir el cambio.

“Lo que pasa es que el esquema, tal como está en las leyes y tomando en cuenta que el monopolio lo tiene Corpoelec, hace que sea inviable generar energía renovable en Venezuela”, apunta Felizzola. 

Sobre esto, hay una esperanza: en enero, la presidenta encargada de la República que cuenta con el aval de Washington, Delcy Rodríguez, anunció la actualización de un paquete de normativas, entre estas, la Ley del Sistema Eléctrico Nacional y la Ley para el Uso Racional de la Energía en Venezuela. La intención, dijo entonces, es que ambas ayuden a recuperar el golpeado sector eléctrico, que hoy mantiene a pueblos y ciudades sin luz durante horas, y que mejore las actuales condiciones de generación, transmisión y distribución. Esto, por cierto, es uno de los pedidos de Estados Unidos para invertir en la industria petrolera de Venezuela.

Las nuevas leyes

Para el investigador y profesor del IESA, hay que insistir en que las nuevas leyes incluyan la “posibilidad de tener un mercado eléctrico”. Pone de ejemplo los que ya existen en Estados Unidos y Europa, donde las energías renovables compiten de manera justa con las fósiles y se subastan.

Además, recalca que aunque ya hay una propuesta de ley de Energías Renovables, el Parlamento no le ha dado luz verde. Esta también podría aceptar la entrada de competidores privados o de otras empresas públicas, sin relación con Corpoelec o el gobierno central, que puedan competir entre ellas.

“En Venezuela, lo que debemos hacer realmente es sincerar qué es lo que queremos hacer y empezar a implementarlo. Porque es cierto que existen experiencias en otras partes que son perfectamente transferibles a Venezuela. Lo que pasa es que si seguimos con ese modelo estatista-centralista, es poco probable que ocurra el cambio”, indica. 

Felizzola habla de empresas de origen chino, líderes en tecnologías eólicas y solares, que podrían interesarse en un país que “tiene luz 12 horas al día, durante todo el año, y vientos muy fuertes en algunas regiones específicas”. “La oportunidad es increíble”, sustenta.

Pese a que el chavismo cacarea constantemente su interés en las energías verdes y hasta las incluye en el capítulo 6 del Plan de la Patria 2025-2031, donde habla sobre alumbrado, edificaciones y hasta ciudades que se mantengan con energías limpias, sus acciones distan de sus palabras y escritos.  

“Parece ser que todo está enfocado hacia el tema de sostenibilidad, por lo menos en el discurso político, pero en la realidad no tenemos cómo instrumentarlo”, comenta el experto. La próxima conferencia que discutirá el tema se hará en 2027 en Oceanía. Habrá que ver, entonces, si las decisiones energéticas de Venezuela la llevaran a la vanguardia o a la retaguardia de una transición más que necesaria.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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