La edición de 2025 de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) presentada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), expone una realidad fundamental: las mujeres venezolanas son el amortiguador principal de la crisis. A pesar de demostrar estar preparadas académicamente, las barreras sociales y la ausencia de un sistema público de protección las obligan a retirarse de la vida laboral para así gestionar las carencias del hogar, profundizando la feminización de la pobreza en el país.
Según el informe, existe una relación de 98 hombres por cada 100 mujeres en el país, pero el entorno socioeconómico no ofrece las mismas garantías para ellas. Actualmente, los hogares venezolanos están encabezados por mujeres, una cifra que ha oscilado entre el 54% y el 60% en años anteriores debido a la migración y la necesidad de identificarse como jefas de hogar para acceder a algunos beneficios sociales.
Pero esto puede implicar para el ciudadano común que el potencial económico de las familias está estancado por falta de apoyos para el cuidado de los niños y adultos mayores, que impide que miles de mujeres puedan generar ingresos, limitando la capacidad de consumo y la movilidad social de los hogares venezolanos.
Mayor formación, menos empleo
Uno de los datos más contundentes de la Encovi 2025 es la brecha entre preparación académica y la participación laboral. El estudio señala que las mujeres venezolanas poseen, en promedio, un capital educativo ligeramente más alto que el de los hombres, pero esta ventaja no se traduce en autonomía financiera, en realidad, el rezago escolar severo es menor en niñas de 7 a 11 años en comparación con los niños y esta tendencia se mantiene en la adolescencia.
Pese a este mejor desempeño escolar, las mujeres han sido las primeras en salir del mercado laboral durante la crisis porque el “costo de oportunidad” es demasiado elevado ya que, al no existir servicios de apoyo, el salario que recibirían en el mercado laboral no compensaría el gasto de contratar cuidados externos y esto las confina a la inactividad económica.
Es así, como esta pérdida de talento humano es crítica para la recuperación de la sociedad, considerando que muchas de estas mujeres estarían más “preparadas” para cubrir la demanda laboral que los hombres quienes tienen mayores planes de emigrar del país.
El peso de los cuidados
La encuesta identifica que la recuperación de la participación femenina es extremadamente lenta (39%) en comparación con la masculina (72%). Mientras que los hombres suelen retornar rápido a la actividad económica tras los momentos de crisis, las mujeres permanecen “atrapadas” por la falta de distribución equitativa en las tareas del hogar.
La Encovi advierte que para cambiar esta realidad es urgente la creación de un Programa de Sistemas de Cuidos porque sin ese cambio estructural, la fuerza de trabajo femenina seguirá siendo un recurso que no es utilizado por el Estado y el sector privado.
De igual manera, durante el estudio, se subraya que las mujeres son exclusivamente casi las únicas acompañantes pedagógicas de sus hijos: el 70% de las madres acompañan a sus hijos en la educación frente a apenas un 4% de los padres, respectivamente.
Esta carga se extiende en la logística diaria debido a fallas en los servicios públicos, siendo el 26% de las inasistencias escolares debido a fallas con el agua y un 24% a faltas eléctricas, problemas que que terminan recayendo sobre los hombros de las mujeres en el hogar.
Capital humano femenino
Para poder revertir este panorama, el estudio presentado por la UCAB sugiere que cualquier contexto de crecimiento económico en Venezuela debe incluir a las mujeres de forma prioritaria. Indican asimismo que se deben promover programas de emprendimiento femenino que no se queden solo en una idea, sino que incluyan planes reales de financiación y de capacitación.
La conclusión del Encovi 2025 es bastante clara: la recuperación del país no es posible sin integrar a las mujeres al mercado laboral. Esto requiere no solo ofertas de empleo, sino un cambio en las políticas de remuneración y una modificación cultural en las cargas del hogar para que el género deje de ser un determinante de la pobreza en Venezuela.
Lea el informe completo aquí.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973