Caracas.- La aplicación de mecanismos que faciliten las transacciones en divisas, la unificación del tipo de cambio, la eliminación del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF) y la fijación de un salario mínimo de 200 dólares figuraron como las principales propuestas que tres expertos de la Universidad Central de Venezuela (UCV) presentaron este viernes 8 de mayo para rescatar la economía familiar en Venezuela.
Los especialistas coincidieron en que el país contó con los recursos necesarios para iniciar esta recuperación, pero advirtieron que la política gubernamental de “bonificación” eliminó los activos y beneficios legales de los trabajadores.
“El salario está prácticamente desaparecido. Lo que se llama ingreso integral en esencia no tiene nada que ver con el hecho productivo, sino que es simplemente un monto que se entrega como una forma de falsear la participación de las personas en la creación de bienes y servicios”, afirmó el profesor Arlán Narváez, quien describió cómo el sueldo base cayó a niveles ínfimos de 0,26 dólares mensuales.
Las propuestas fueron presentadas durante el foro Bonificación del ingreso y la destrucción del salario, realizado en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV.
Narváez explicó que la remuneración actual perdió su naturaleza productiva y desconoció el esfuerzo de los empleados. El experto señaló que la política oficial incumple el artículo 91 de la Constitución Nacional, el cual obliga al Estado a garantizar un salario mínimo vital ajustado cada año con el costo de la canasta básica como referencia.
El economista destacó que Venezuela registra el sueldo más bajo de la región. Mientras el promedio latinoamericano ronda los 404 dólares mensuales, el ingreso mínimo en el país se mantiene por debajo de esa cifra, incluso con el esquema de bonos. Según Narváez, el argumento oficial sobre el peso de la nómina pública oculta una falta de productividad; por ello, planteó que la solución radica en hacer productivo al sector público o estimular al sector privado para que absorba a esos trabajadores, lo que permitiría al Estado pagar sueldos dignos a un personal más reducido y eficiente.
Pasos para la estabilidad
Por su parte, el economista Oscar Meza analizó la pérdida de las funciones básicas del bolívar, el cual dejó de servir como reserva de valor o unidad de cuenta. Meza recordó que la moneda nacional perdió 14 ceros en los últimos años debido a la hiperinflación, lo que obligó a los ciudadanos a refugiarse en el dólar de manera desordenada.
Para revertir este escenario, Meza propone medidas concretas que buscan normalizar la actividad económica. La primera de ellas es legalizar las transacciones y transferencias en divisas que ya ocurren de forma cotidiana entre la población. Para fortalecer las reservas internacionales, sugirió buscar el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y utilizar los ingresos petroleros como respaldo.
Como tercera propuesta recomendó unificar el tipo de cambio, al eliminar las brechas entre las distintas tasas de cambio que generan distorsiones y especulación en los precios.
La eliminación del IGTF es otra de sus recomendaciones, al calificar este impuesto como una “alcabala” que encarece el uso de divisas para el consumidor común. Meza también sugiere facilitar la apertura de cuentas bancarias en divisas con tecnología de pago móvil para simplificar las compras.
Finalmente, propone la reactivación del crédito, debido a la necesidad de abrir líneas de préstamo en dólares para fomentar la inversión y el crecimiento del sector comercial.
Meza sostuvo que estas acciones son “sensatas” y no requieren reformas profundas, sino voluntad para facilitar las transacciones que la población ya realiza en la calle para sobrevivir.
Un salario de 200 dólares
El economista y profesor de la UCV Luis Crespo argumentó que Venezuela salió de su ciclo de depresión económica en 2021 y comenzó una fase de reanimación que permitió un aumento real de los sueldos. Crespo detalló que el Estado recibió ingresos significativos de fuentes que no existieron en el pasado o que crecieron exponencialmente en los últimos cinco años.
El experto enumeró que la dolarización de la gasolina, el cobro de peajes, las exportaciones de oro y una recaudación récord del Seniat proporcionaron el flujo de caja necesario para financiar un salario digno. “Mi cálculo era de 200 dólares porque, en definitiva, yo no creo la cifra de que aquí hay 3 millones de trabajadores públicos cuando 9 millones de personas se fueron del país”, señaló Crespo al cuestionar la veracidad de la nómina estatal actual.
Crespo desmintió el argumento oficial de que subir los sueldos causa inflación. Explicó que la subida de precios en Venezuela fue un fenómeno monetario provocado por la indisciplina del BCV y no por el pago a los trabajadores. Además, criticó que el gobierno realiCE “gastos faraónicos” en conciertos, estadios y remodelaciones estéticas mientras un profesor titular de alto escalafón percibe solo 11 dólares de sueldo base al mes.
Impacto en el futuro de los profesionales
Los ponentes denunciaron que la política de bonos destruyó la escala salarial y el reconocimiento al mérito profesional. Narváez indicó que el “ingreso integral” es lineal y desconoce que algunas personas aportan más que otras al proceso productivo debido a su calificación académica.
Crespo añadió que el instructivo de la Onapre y la congelación del salario por más de 1.500 días representan un “desprecio a la formación”. Mencionó como ejemplo que las primas por tener una maestría o un doctorado se redujeron a montos insignificantes, menores al costo de un café pequeño. Esta situación afecta áreas estratégicas como la investigación y la docencia, ya que los profesionales perdieron el incentivo económico para ascender en sus carreras.
Un mercado “neoesclavista”
El foro concluyó con una advertencia sobre el impacto social de la desalarización. Los expertos señalaron que el sistema actual impide que los trabajadores acumulen prestaciones sociales, las cuales funcionaron históricamente como un capital para el futuro y la seguridad de las familias.
Crespo advirtió que Venezuela camina hacia un mercado “neoesclavista” donde los jóvenes profesionales no tienen expectativas de progreso. Al no existir un salario real con incidencia legal, los ciudadanos perdieron la capacidad de adquirir una vivienda, un vehículo o planificar su jubilación. La propuesta de los economistas busca, en última instancia, devolverle al trabajo su valor como motor de movilidad social y reconstruir las instituciones económicas para frenar la migración masiva de talentos.
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