Caracas.- La Embajada de Estados Unidos en Caracas informó sobre una reunión entre el encargado de negocios estadounidense, John M. Barrett, y Jacqueline Faría, ministra de Transporte de Venezuela, en la que se discutió la ampliación de las exportaciones de energía y posibles vías de cooperación bilateral en el sector.
Según el mensaje difundido por la sede diplomática este lunes 11 de mayo, el encuentro fue “productivo” y se enmarca dentro del plan de tres fases impulsado por la administración del presidente estadounidense Donald Trump, orientado a estabilización, recuperación y transición en Venezuela.
Barrett señaló que el avance económico reciente sienta las bases para profundizar la cooperación energética entre ambos países.
En los últimos meses, ambos gobiernos han sostenido múltiples reuniones centradas en el sector energético, especialmente en petróleo, gas e infraestructura eléctrica. Estas conversaciones incluyen la participación de altos funcionarios estadounidenses y autoridades venezolanas interinas, con el objetivo de reactivar la producción y exportación de hidrocarburos.
De acuerdo con reportes recientes, estos acercamientos han derivado en acuerdos preliminares de cooperación energética y en la flexibilización de algunas restricciones para la operación de empresas extranjeras en el país sudamericano, en particular en el área petrolera.
Nuevos acuerdos, misma crisis
El diálogo energético ocurre en paralelo a una profunda crisis del sistema eléctrico venezolano. Incluso el ministro de Energía Eléctrica, Ronaldo Alcalá, pidió a la población colaborar con el ahorro energético, llamando a “apagar la luz” y hacer un uso eficiente de la electricidad para evitar sobrecargas en el sistema.
A su vez, recientemente concluyó el Plan Especial de Ahorro Energético de 45 días, anunciado por Delcy Rodríguez, sin que se registraran mejoras sostenidas en el servicio. Por el contrario, los apagones y racionamientos se han extendido en distintas regiones del país.
De acuerdo con reportes recientes, millones de venezolanos continúan sin servicio eléctrico por periodos que alcanzan entre 8 y 10 horas diarias, en bloques de racionamiento que se han ampliado en las últimas semanas. Aunque el plan fue justificado por factores climáticos, el sistema eléctrico ya arrastraba fallas estructurales asociadas a la limitada capacidad de generación para cubrir la demanda nacional.
La situación ha generado afectaciones en servicios básicos como telecomunicaciones, agua potable y actividad comercial, además de impactos en la vida cotidiana de la población.
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