🔴🔵 Una “orden de arriba” impidió que liberaran al argentino Germán Giuliani

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El abogado argentino Germán Giuliani cumplirá este mes de mayo un año encarcelado en Venezuela, tras ser detenido en 2025 en un contexto de alta tensión política previo a las elecciones regionales y parlamentarias, donde el oficialismo denunció supuestas “operaciones terroristas” que tendrían el fin de sabotear el proceso electoral. 

Su arresto fue confirmado públicamente por el ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, quien en aquel entonces acusó al profesional del Derecho de supuestamente haber sido detenido “cuando iba a buscar a un narcotraficante”. Cabello explicó que había al menos 60 detenidos entre venezolanos y extranjeros.

Tras 12 meses de encierro, su esposa, Virginia Rivero, relata que el proceso de liberación se frenó abruptamente el pasado mes de febrero, a pesar de que el detenido ya había firmado las actas de excarcelación correspondientes y “estaba todo listo” para ser liberado.

Un año de detención tras el anuncio oficial

El anuncio de la detención de Germán Giuliani se produjo el 23 de mayo de 2025, aunque su rastro se había perdido días antes. Virginia Rivero explica que la confirmación de su paradero llegó a través de declaraciones oficiales del gobierno venezolano replicadas por la prensa internacional. 

“La verdad que lo que sabemos es a través de los medios que difundieron la noticia el año pasado. Acá la noticia salió a través de Infobae, que habló Diosdado Cabello y dijo que habían detenido a un argentino mientras navegaba con otros extranjeros también”. Según la versión oficial de ese momento, Giuliani formaba parte de un grupo que incluía a ciudadanos españoles y venezolanos.

Rivero relata que su esposo había viajado al país el 5 de abril de ese año para cumplir con compromisos profesionales. Había sido contratado en Argentina por un cliente para resolver trámites comerciales y legales pendientes. 

La última comunicación ordinaria con su familia ocurrió la noche del martes 20 de mayo, cuando Giuliani conversó con su hijo menor de 11 años: “Germán le dijo, ‘Timo, la semana que viene ya estoy volviendo, quédate tranquilo’. Bueno, eso fue el martes 20 de mayo. El miércoles 21 hablé a la mañana, así, ‘hola, buen día, cómo estás’, nada más”, dijo Rivero en entrevista con Runrun.es.

Desde aquel reporte de Diosdado Cabello, los cargos imputados contra Giuliani se diversificaron sin que la defensa haya podido rebatirlos en sede judicial. “Al principio lo relacionaron con María Corina Machado. Nada que ver, mi marido ni sabía quién era María Corina. Después, a la semana, le agregaron terrorismo y narcotráfico”, precisa Rivero. 

A pesar de que la familia ha mantenido contacto con la Cancillería argentina, denuncian que las gestiones diplomáticas no han logrado destrabar la causa judicial ni mejorar su situación procesal.

La orden que detuvo la excarcelación en Yare II

El momento de mayor proximidad a la libertad ocurrió el domingo 22 de febrero de 2026. Virginia Rivero relata que recibió notificaciones de que la Cruz Roja había ingresado al centro penitenciario Yare II para revisar a los ciudadanos que serían liberados. 

“Revisan a mi marido para liberarlo, le dicen que lo van a liberar, y ahí se empieza a preparar todo el avión que lo va a traer”, narra la esposa. El protocolo estaba tan avanzado que, según Rivero, autorizaron al periodista Ramón Centeno, previamente excarcelado en enero, para que lo fuera a buscar. “Lo iba a ir a buscar en el auto del cónsul de Italia”.

Sin embargo, el procedimiento se detuvo de forma inesperada antes de que el abogado cruzara la puerta del penal. “Me lo dijo tanto el abogado como otros contactos que tengo, que a último momento, de muy arriba, bajaron la orden de que a Germán no lo liberaran”, afirma. Esta instrucción administrativa dejó a Giuliani bajo custodia, mientras que otros ciudadanos internacionales en situaciones similares, como el gendarme argentino Nahuel Gallo, pudieron concretar su salida del país en los días posteriores.

La frustración familiar se fundamenta en que el trámite legal ya estaba concluido antes de la contraorden política. “A mi marido, 15 días más o menos antes del 22 de febrero, ya le habían hecho firmar la excarcelación. Ya la había firmado 10 días antes, más o menos. A él lo habían dejado llamarme y me dijo, ‘ya firmé la excarcelación, me dicen que la semana que viene ya me liberan’”, sostiene Virginia. Ella no tiene certeza de quién pudo haber dado esa orden, pero le suenan los nombres de Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez.

Condiciones de reclusión y duelo familiar

Los primeros meses de Giuliani transcurrieron en un comando antidrogas de la Guardia Nacional Bolivariana en Caracas, en una celda de dimensiones reducidas compartida con otras ocho personas. 

Rivero señala que, aunque Giuliani intentaba transmitir tranquilidad en sus llamadas, la realidad era distinta: “En enero, cuando liberaron a Ramón Centeno, el periodista que estuvo siempre con mi marido, ahí nos enteramos que en esos días que él nos decía que estaba bien, que no nos preocupáramos, al principio lo habían torturado para que firme y acepte todos los cargos que se le ponían, y mi marido no quiso saber nada (…) porque era todo mentira”.

Tras ser trasladado a Yare II el 21 de diciembre de 2025, el abogado enfrentó un periodo de aislamiento de 21 días y dificultades para acceder a una alimentación regular. La situación se ha tornado más compleja para la familia Giuliani tras el reciente fallecimiento del padre del abogado en Argentina, el pasado 8 de mayo.

“Él está solo allá, no podemos abrazarlo, no podemos contenerlo. Sus hermanas acá estaban todas contentas en cierto modo por dejar de ver sufrir a su papá… pero Germán allá solo con esta noticia me parece que debe ser terrible”, expresa su esposa.

Ayuda de terceros para poder darle recursos desde Argentina

Para garantizar la subsistencia básica de Giuliani en los centros de reclusión, la familia ha tenido que articular una red logística desde Buenos Aires. Virginia Rivero explica que el envío de dinero y alimentos ha dependido de la solidaridad de otros familiares de detenidos. 

“Nosotros al principio le transferíamos dinero a una persona, la esposa de un preso político que está ahí con mi marido, que también fue trasladado a Yare; así que a través de ella cada 15 días transferíamos dinero y compraba todas las cosas”, dice.

Con el traslado a Yare II, la red de contactos se amplió, permitiendo una gestión un poco más fluida de la paquetería. “Después cuando pasó a Yare conocimos otros familiares más, así que abrimos un poco ese tema y había más personas que podían hacerle llegar cosas a Germán”, comenta Virginia. 

Este esfuerzo económico representa una carga significativa para la familia, que se define como de “clase media baja” y que ya atravesaba deudas antes del viaje de Germán.

A pesar de estas gestiones, la dinámica dentro del penal ha impuesto una lógica de supervivencia colectiva que el propio Giuliani ha comunicado a su esposa. “La última vez que hablé con Germán me dijo que no, que no necesitaba nada, que ahí se compartía todo, que no transfiera nada, que no me preocupara por la paquetería, que ahí se comparte todo”, relata Rivero.

Un proceso judicial paralizado y sin pruebas

El avance del caso de Giuliani en los tribunales venezolanos ha sido nulo, según denuncia su esposa. El momento procesal más importante debía ocurrir en julio de 2025, cuando se fijó una audiencia telemática en la que la defensa esperaba su libertad por falta de elementos incriminatorios.

“En esa audiencia mi marido tendría que haber quedado liberado al no haber pruebas”, explica Rivero. Sin embargo, la sesión no cumplió con las garantías mínimas: “Fue una payasada esa audiencia, se la hicieron con una computadora, dijeron que no había internet, entonces (dijeron) que se suspendía y no se volvió a reprogramar ni nada”.

Actualmente, el proceso se encuentra en un punto muerto que afecta no solo a Giuliani, quien cuenta con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sino a otros vinculados a la misma causa. “Cuatro personas de la causa de mi marido ya fueron liberadas. Quedan todos venezolanos. Los que quedan son Germán, que es argentino, creo que en El Rodeo I hay un búlgaro, y no sé si queda también un español”, detalla la esposa.

La familia de Giuliani se siente temerosa tras conocer los decesos que han ocurrido en el último mes y medio bajo custodia del Estado y que han tenido amplia repercusión. Aunque esto no ocurrió en el mismo pabellón donde está su esposo, Virginia Rivero no deja de estar preocupada. También se siente alarmada tras conocer la noticia del fallecimiento del preso Víctor Quero Navas, cuyo deceso fue informado casi 10 meses después de ocurrir. 

“Esas cosas nos asustan, y pensamos que tiene que ser urgente su liberación, ¿qué hay que esperar?”, finaliza.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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