El diputado a la Asamblea Nacional por la alianza Unión y Cambio, Luis Emilio Rondón descartó este martes la posibilidad de que Venezuela pueda celebrar elecciones presidenciales en 2026 bajo las condiciones actuales del país, al considerar que no existen garantías mínimas de confiabilidad institucional.
Durante una entrevista en el programa Primera Página por Globovisión, el parlamentario sostuvo que el sistema electoral requiere una revisión profunda antes de cualquier convocatoria presidencial.
“Los que estamos en Venezuela sabemos que no es posible hacer elecciones en estas condiciones”, aseguró, al tiempo que insistió en la necesidad de una reforma estructural del ente comicial.
“Habría que reformar el CNE y segundo, revisar los instrumentos indispensables para un proceso confiable, eso tomará un tiempo y ahora ese tiempo es indeterminado”, señaló.
El dirigente opositor también cuestionó la narrativa de sectores que promueven comicios presidenciales para el año 2026, señalando que se trata de una expectativa sin sustento real en el contexto político actual. A su juicio, hablar de elecciones en ese horizonte temporal resulta “irresponsable”, en referencia a la consigna impulsada por sectores alineados con la dirigencia de María Corina Machado.
En ese marco, Rondón hizo un llamado a evitar mensajes que generen expectativas políticas sin condiciones concretas. “No sembrar falsas expectativas e ilusiones. No es la realidad”, expresó.
Debate sobre recursos internacionales y crisis salarial
El también vicepresidente del partido Un Nuevo Tiempo aprovechó la entrevista para abordar la situación económica del país y la necesidad de redefinir el uso de los recursos financieros que ingresan a Venezuela desde el exterior.
Rondón planteó que los ingresos petroleros y los derechos especiales de giro (DEG) asignados por el Fondo Monetario Internacional —estimados en torno a 4.500 millones de dólares— deberían destinarse prioritariamente a la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores.
En ese sentido, sostuvo que dichos fondos deben ser administrados con transparencia y dirigidos a necesidades urgentes de la población.
“Ese dinero tiene que ser para resolver problemas urgentes de los venezolanos y no para mantener un artificio de flujo de caja por la vía del Banco Central”, enfatizó.
Las declaraciones se producen en un contexto de deterioro sostenido del salario real en Venezuela, donde los ingresos de los trabajadores dependen en gran medida de bonificaciones no salariales, según reportes recientes de organismos económicos y gremios laborales.
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