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El panorama geopolítico del hemisferio occidental ha dado un giro drástico tras las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien el pasado lunes 11 de mayo de 2026 afirmó estar “considerando seriamente” convertir a Venezuela en el estado número 51 de los Estados Unidos.
Por: Clarín
La propuesta surge meses después de la captura de Nicolás Maduro en la Operación Resolución Absoluta el pasado 3 de enero, y se fundamenta, según el mandatario, en el valor estratégico de los 40 billones de dólares en reservas de petróleo que posee el país sudamericano. A pesar del entusiasmo de Trump, la actual mandamás del régimen, Delcy Rodríguez, rechazó de inmediato cualquier intento de anexión desde La Haya, reafirmando que Venezuela es una nación libre y soberana, y no una colonia.
El ambicioso plan de Washington para la nación petrolera
La idea de la “estatalidad” para Venezuela no es nueva en el discurso de Trump, quien ya había sugerido la posibilidad tras la victoria venezolana sobre Italia en el Clásico Mundial de Béisbol en marzo de 2026.
El mandatario sostiene que la administración estadounidense debe dirigir el país hasta que se logre una transición “segura y adecuada”, mientras prioriza el acceso de las empresas estadounidenses a las reservas de crudo de la nación de la OPEP. Esta visión se suma a otras propuestas previas de Trump, quien en el pasado ha manifestado deseos similares de anexar Groenlandia por razones de seguridad nacional o incluso integrar a Canadá bajo la bandera de las barras y las estrellas.
¿Venezuela puede ser un estado de EE.UU.? El camino constitucional para una expansión sin precedentes
Desde un punto de vista jurídico, el camino para que una nación soberana se convierta en un estado de la Unión es extremadamente complejo y se rige por la Cláusula de Nuevos Estados de la Constitución de los EE. UU. (Artículo IV, Sección 3).
El primer paso ineludible es la extinción de la soberanía extranjera, lo cual requeriría que el gobierno oficial de Venezuela negocie un Tratado de Cesión que luego debe ser ratificado por dos tercios del Senado estadounidense. Alternativamente, el Congreso podría optar por una Resolución Conjunta de Anexión mediante mayoría simple en ambas cámaras, siguiendo el precedente histórico establecido con Texas en 1845.
El proceso de transición y el desafío de la soberanía
Una vez cedida la soberanía, Venezuela tendría que atravesar una fase como territorio organizado de los Estados Unidos mediante la aprobación de una Ley Orgánica por parte del Congreso. En esta etapa, los legisladores deben especificar cómo se aplicará la Constitución estadounidense en la región y otorgar la ciudadanía a sus residentes.
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