Durante más de dos décadas, el chavismo construyó una narrativa de unidad absoluta. Las diferencias internas existían, pero rara vez salían a la superficie. Hugo Chávez logró mantener cohesionadas a las distintas corrientes del movimiento gracias a una combinación de liderazgo carismático, control institucional y distribución de poder en dos grandes sectores: el militar y el civil.
Esa misma estrategia pareció funcionar a Nicolás Maduro durante su mandato. Al menos hasta el 3 de enero cuando fuerzas especiales de Estados Unidos bombardearon Venezuela, lo sacaron de Caracas y enviaron a una cárcel en Nueva York, lo que significó, de golpe, un reacomodo de la administración del poder dentro del chavismo.
Hoy, las principales decisiones pasan por tres figuras: Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello. Un triunvirato que controla la administración del Estado, el aparato partidista, la negociación política y económica con Estados Unidos y buena parte de los mecanismos de seguridad.
Lo que el trío no ha podido controlar son los cuestionamientos a su actuar político. Dirigentes medios, exministros, antiguos cuadros ideológicos, visitantes internacionales y militantes de base expresan, muchas veces en privado y otras desde plataformas digitales o espacios alternativos, que el proyecto original de Chávez fue sustituido por una estructura cerrada, burocrática, desconectada de las necesidades populares y capaz de pactar “con el propio demonio”, solo para mantenerse en el poder.
“El nuevo centro de poder oficialista parece funcionar más como una estructura de administración de crisis que como un movimiento político de masas. Las prioridades actuales son la estabilidad, la gobernabilidad y la preservación del control institucional. La ideología quedó relegada frente al pragmatismo”, explica la socióloga Yelly Rebolledo, al ser consultada por El Pitazo.
Rebolledo asegura que este es uno de los aspectos más difíciles de entender para la base chavista, que, en su mayoría, se movilizaba por una “adhesión casi religiosa” con el oficialismo.
“Para un chavista de base, es incomprensible que recibamos en Miraflores a los representantes de un gobierno que nos bombardeó. Es inexplicable, que ese imperio culpable del caos, ahora venga a invertir en electricidad o en servicios. Por eso las críticas y señalamientos son reiteradas y constantes”.
En las Unidades de Batalla Bolívar – Chávez (UBCh), militantes expresan su disconformidad. «Aquí hay que entender una cosa: esto ya no es un tema ideológico solamente, es un tema de supervivencia. Después del ataque y de todo lo que pasó con Estados Unidos, el chavismo quedó como obligado a adaptarse si quería seguir existiendo. Pareciera que Delcy, Jorge y Diosdado entendieron eso, pero se les olvidó explicarnos a las bases cómo se aplica este cambio de postura», cuenta una militante del Psuv de las bases de la parroquia Caraballeda en el litoral central venezolano, que solicitó la reserva de su identidad.
La misma activista reconoce que en las últimas reuniones de las estructuras partidistas hay “un clima desagradable”, pues muchos militantes señalan a los integrantes del triunvirato de traidores de Nicolás Maduro y otros insisten en su defensa, asegurando que “bailan al son de Trump”, para preservar el poder.
A esta visión de la base chavista, el analista político José Vicente Carrasquero señala que el triunvirato, compuesto por los hermanos Rodríguez y Cabello, existe en la medida que responda a los intereses de Donald Trump. “Ese triunvirato tiene como única justificación que Delcy Rodríguez se encargue de vender petróleo, el oro y otros minerales, manejar relaciones con EEUU. El papel de Jorge Rodríguez es el de modificar leyes, adaptar el marco legal y adaptar inversiones para que puedan venir. Y el control del aparato coercitivo que está en manos de Diosdado Cabello», insistió en entrevista con El Pitazo.
En esa ecuación, de acuerdo a la visión de Carrasquero, la base del Psuv o el autoproclamado chavismo originario, no tienen cabida.
Cuatro meses de dudas
La franela de Enrique, un militante del Psuv en Naiguatá, es de color negro y en el pecho unas letras rojas que lanzan un mensaje contundente: “Dudar es traición”.
“Después del 3 de enero hemos tenido nuestro propio cataclismo en el partido. Muchos seguimos sin entender qué pasó, por qué los gringos se pudieron llevar a Maduro como si nada, por qué no hubo una defensa contundente, por qué ahora nos dicen que son nuestros aliados. Son vainas que yo no proceso, pero por el bien de mi negocio y de la familia, me pongo mi franela, que la repartieron en el partido”.

Esa sensación del militante de base naiguatareño, se réplica en otras zonas de Venezuela e instancias relacionadas con la izquierda venezolana.
En esta misma línea y con el objetivo de “saber bien qué pasó el 3 de enero y que repercusión tuvo en el país y en los venezolanos”, el ex ministro del chavismo y figura de la revolución venezolana, Elías Jaua, inició desde enero una gira nacional con la conferencia llamada “La defensa de la República como punto de encuentro”.
Esta actividad se desarrolla con el apoyo del Centro de Estudios para la Democracia Socialista (Cedes), una instancia de investigación social que preside Jaua.
La conferencia cuenta con diversos panelistas, entre ellos el propio Jaua y otras voces del llamado “chavismo originario”.
Los encuentros iniciaron en enero y se mantuvieron durante todo el mes de abril. En uno de ellos Jaua dijo que el gobierno “que quedó”, refiriéndose a la administración de Delcy Rodríguez, está “trabajando en función de las directrices de la potencia ocupante”, como califica a los Estados Unidos.
En diversas intervenciones Jaua advierte que la subsistencia del Psuv y del proyecto revolucionario solo es posible si se vuelve al camino del “antiimperialismo” y se garantiza la soberanía de Venezuela.
Aunque Jaua no señala directamente a ninguno de los integrantes del triunvirato, otros panelistas como Óscar Feo, si los critica, incluyendo en la lista de señalados al Ministro de la Defensa para enero de 2026, Vladimir Padrino López.
“No hubo una respuesta contundente de las Fuerzas Armadas en defensa de Maduro y esa es la primera gran interrogante. Nos invadieron, nos bombardearon, secuestraron a Maduro y hubo una ausencia de respuesta militar. La base merece una explicación”, cuestionó Feo.
El ponente fue categórico al afirmar que tras el 3 de enero, “perdimos nuestra independencia y soberanía. Tenemos un gobierno tutelado”, al tiempo de exponer que la vía del chavismo no puede ser negar esta realidad, sino trabajar para enfrentarla.
Pero lejos de la confrontación, los Rodríguez parecen apostar a un modelo sustentado en el control institucional, las negociaciones internacionales y la estabilidad burocrática, estableciendo con Cabello una alianza, pues es la figura que conserva cierta influencia sobre estructuras partidistas y sectores militares.
La gran interrogante es si este modelo puede sostenerse sin las bases del chavismo. Para los cuadros medios del Psuv, esto es imposible. “El Psuv es una maquinaria, que mantiene el poder por la estructura de base. El revés del 28 de julio de 2024 lo tuvimos porque las bases estaban descontentas. No recibieron apoyo, ni recursos. Ahora, Delcy y Diosdado están visitando las regiones y buscando cohesión. Sin embargo, en la estructura hay dudas, de hacia dónde va el partido”, refiere un integrante de la dirección del partido oficialista en Caracas, que solicitó la reserva de su identidad.
Los reclamos y dudas surgen hasta en invitados internacionales. Durante su programa Con el Mazo Dando, Diosdado Cabello fue increpado en vivo por el invitado y dirigente de izquierda colombiano Manuel Caicedo, quien reclamó que la campaña para exigir la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores es «muy débil».
Visiblemente incómodo, Cabello respondió que el objetivo del chavismo sigue siendo el regreso de Nicolás Maduro y Cilia Flores, pero que la estrategia para lograrlo se realiza «en silencio».
Tan en silencio que ni las bases o cuadros medios del Psuv admiten conocer la estrategia, cuando fueron consultados por El Pitazo.
Rechazo al cambio de imagen
El regreso de Delcy Rodríguez de su asistencia a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, para defender la postura de Venezuela sobre el territorio de Guyana Esequiba, fue anunciado con un video compartido en las redes sociales de diversas instancias de los poderes públicos y del partido oficialista.

Más que el mensaje expresado a viva voz por Delcy Rodríguez, lo que más llamó la atención fue su imagen recorriendo la sede de La Estancia, antiguo espacio público que hoy usa como base política y administrativa, flanqueada por su hermano Jorge y por Diosdado Cabello. Sonreidos, mostrando unidad y ataviados con prendas de diversas tonalidades de los colores azul, beige y gris.
“Comunicacionalmente el triunvirato Rodríguez – Cabello se muestra unido, coincidiendo en un cambio de imagen, imitando el discurso visual de la líder opositora María Corina Machado”, asegura el analista Jesús Castellanos Vásquez.
Para Castellanos se trata de un intento por desligarse de la figura de Nicolás Maduro. «Es parte de una estrategia de deslinde del régimen de Maduro y de intentar apropiarse de colores, prácticas, simbologías, narrativas de la oposición democrática, en particular de María Corina Machado, en un mensaje dirigido al venezolano no alineado con el oficialismo, que aspira estabilidad».
Sobre esto, Carrasquero añade que una cosa es querer imitar y otra que la ciudadanía se crea lo que intentan vender. «Eso es una puesta en escena, no es espontáneo, hay una escenificación, un teatro, ponen a la gente a repetir lo que creen que le funcionó a Machado, la diferencia es que lo espontáneo y la puesta en escena se notan», agregó.
Al consultar sobre este refrescamiento de imagen a las bases, no parece haber una postura común. Mientras algunos lo toman como una pieza más en el ejercicio de garantía de poder para el chavismo, otros lo ven como una acción que borra a Chávez y a Maduro.
«Tu no sabes la rabia que me dio cuando veo a Diosdado vestido de azul, a Delcy y a Jorge sin el rojo que nos identifica como revolucionarios. Imagina que, en los actos, ahora no nos ponen el himno nacional que cantaba el comandante Chávez, sino uno normal. Pareciera que hay que perder la esencia por el juego político, pero quizás lo que van a perder es a seguidores como yo, que sentimos como traición esta acción, así sea para quedarse en el poder», amplía la dirigente parroquial del Psuv en La Vega, Marisol Rodríguez.
Otros consultados creen que el triunvirato dejó de hablar a la base “Roja – rojita”, por sentirse seguros de su apoyo.
“En política nada es seguro y dejar de hablarle a las bases y al chavismo originario sin claridad y verdad, será algo que le pasará factura, tarde o temprano, al triunvirato”, concluye la socióloga Yelly Rebolledo.
Con información de Nadeska Noriega y Ronny Rodríguez
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973