🔴🔵 especialista explica cómo los apagones afectan la salud mental

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Caracas.- Los constantes racionamientos eléctricos en Venezuela están generando un impacto directo en la salud mental de la población, según advierten especialistas en psicología, quienes señalan que la incertidumbre, la alteración de rutinas y la sensación de falta de control se han convertido en factores que elevan los niveles de ansiedad y malestar emocional.

Aunque el Plan Especial de Ahorro Energético anunciado por el Ejecutivo culminó el pasado 5 de mayo, los apagones y racionamientos eléctricos continúan afectando a millones de venezolanos con cortes que en algunas regiones alcanzan entre 8 y 10 horas diarias.

El psicólogo Carlos Javier Alzualde explicó a El Pitazo que la ansiedad es una respuesta natural del organismo ante situaciones percibidas como amenaza o peligro. Sin embargo, advierte que esta deja de ser adaptativa cuando se mantiene en el tiempo, aumenta en intensidad o cuando la persona siente que no tiene recursos para enfrentarla, lo que puede traducirse en un problema que interfiere con la vida cotidiana. En ese contexto, señala que la precariedad del servicio eléctrico se ha convertido en una de las principales fuentes de malestar en el país.

El psicólogo detalla que el impacto no es homogéneo y varía según la edad. En niños y adolescentes, los cortes eléctricos interrumpen rutinas esenciales como el estudio, el descanso y el juego, además de dificultar la escolaridad. Esta ruptura, afirma, puede generar rechazo hacia la escuela, apatía y elevados niveles de ansiedad, que en algunos casos se expresan en hostilidad o conflictos entre pares, aumentando incluso el riesgo de bullying.

En el caso de los adultos mayores, Alzualde advierte que la situación suele derivar en desesperanza, aislamiento progresivo y una percepción de pérdida de dignidad, lo que agrava el deterioro emocional. También describe un patrón de hipervigilancia en los adultos, caracterizado por preocupación constante y pensamientos repetitivos sobre cómo resolver necesidades básicas como la alimentación, el trabajo, la salud o el cuidado familiar en medio de la falta de electricidad.

¿Cómo afecta al organismo?

Este estado de alerta permanente, añade Alzualde, puede generar síntomas físicos como dolores de cabeza, palpitaciones, molestias gastrointestinales, dificultades respiratorias y otros signos de estrés sostenido, lo que incrementa la carga emocional y física en la población afectada.

La psicóloga Vianny Zambrano también advirtió en una publicación de sus redes sociales que la crisis eléctrica en Venezuela debe ser entendida también como una emergencia de salud mental, debido al impacto que los constantes apagones y la incertidumbre generan sobre el cuerpo, el cerebro y la estabilidad emocional de la población.

Zambrano señaló que este exceso de cortisol puede debilitar el sistema inmunológico, aumentar la presión arterial, alterar el sueño y afectar la capacidad de concentración y procesamiento de información. Además, sostuvo que el desgaste emocional se intensifica por la sensación de pérdida de control, frustración e impotencia frente a una situación que muchas personas consideran fuera de sus manos.

La psicóloga también describió cómo la crisis eléctrica modifica la rutina diaria y la organización del tiempo. Indicó que muchas personas ya planifican sus actividades en función de si hay electricidad o no, lo que dificulta proyectarse a corto o mediano plazo y fragmenta la productividad. “Cuando no hay luz se sobrepiensan las tareas pendientes y cuando sí hay se trabaja bajo presión y con agotamiento acumulado”, explicó.

En las últimas semanas, ciudadanos de estados como Zulia, Lara, Mérida y Táchira han denunciado cortes prolongados, fluctuaciones y bajones eléctricos que afectan la vida cotidiana y la estabilidad emocional de las familias.

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Recomendaciones

Vianny Zambrano explicó a El Pitazo que no existen herramientas universales que funcionen igual para todos los hogares, debido a las distintas condiciones y recursos con los que cada familia enfrenta la situación. Sin embargo, plantea una serie de estrategias orientadas a proteger la salud mental y reducir la carga emocional.

Entre ellas destaca la importancia de validar el cansancio como una respuesta normal ante un entorno adverso, evitando la autoexigencia y permitiéndose expresar emociones como la frustración o el llanto, ya que reprimirlas puede intensificar el estrés. También recomienda cuidar el contenido emocional de las conversaciones, buscando redes de apoyo, pero evitando que todos los intercambios giren exclusivamente en torno a la crisis, para permitir al cerebro espacios de descanso.

Zambrano sugiere además recurrir a “anclas de regulación sensorial”, como el uso de agua fría, técnicas de respiración o la búsqueda de ambientes más frescos, con el fin de enviar señales de seguridad al sistema nervioso en momentos de alta tensión. Igualmente, plantea la importancia de diseñar planes alternativos que no dependan de la electricidad, como actividades manuales, juegos o espacios comunitarios, para reducir la sensación de pérdida de control.

La especialista también enfatiza la necesidad de ajustar las expectativas de productividad, reconociendo que el rendimiento disminuye en contextos de inestabilidad, por lo que cumplir con lo básico ya representa un esfuerzo significativo. A esto suma la posibilidad de utilizar herramientas como ventiladores recargables, bombillos de emergencia o sistemas UPS, cuando las condiciones económicas lo permitan, especialmente en hogares con niños, adultos mayores o personas neurodivergentes.

Por su parte, Carlos Javier Alzualde coincide en que una de las claves es comprender que la falla del servicio eléctrico es un factor externo, lo que ayuda a disminuir la sensación de responsabilidad o culpa, sin que esto implique resignación. En ese sentido, plantea la importancia de mantener flexibilidad para reorganizar las tareas diarias según la disponibilidad de electricidad.

Alzualde recomienda sostener rutinas básicas dentro de lo posible, preservar espacios de socialización familiar y fomentar actividades alternativas como juegos de mesa o recreación comunitaria, así como reforzar las demostraciones de afecto dentro del hogar. También destaca el valor de la cooperación vecinal, especialmente en situaciones de emergencia, compartiendo recursos como hielo, agua o acceso a plantas eléctricas.

Asimismo, subraya la importancia de distribuir las responsabilidades en el hogar para reducir la carga emocional, especialmente en las mujeres, quienes suelen asumir mayor presión cultural en el cuidado familiar. Esto incluye la participación de todos los miembros en tareas domésticas y de organización cotidiana.

El especialista añade que se debe buscar ayuda profesional cuando la ansiedad interfiere de forma significativa con la vida diaria o cuando aparecen síntomas intensos como ataques de pánico, sensación de infarto, dificultad para respirar o miedo extremo. En esos casos, recomienda atención psicológica o psiquiátrica.

Finalmente, propone técnicas de autorregulación como el anclaje sensorial. La primera es el anclaje sensorial 5-4-3-2-1, una técnica que consiste en dirigir la atención de la persona hacia el entorno inmediato usando los sentidos: identificar cinco cosas que puede ver, cuatro que puede tocar, tres que puede oír, dos que puede oler y una que puede saborear. El objetivo es sacar a la persona del ciclo de pensamientos ansiosos y traerla al presente.

La segunda es la técnica de respiración 4×4 que se basa en inhalar lentamente por la nariz durante cuatro segundos, mantener el aire otros cuatro segundos y luego exhalar de forma pausada durante cuatro segundos más. Este patrón se repite cuatro veces. Su función es regular el sistema nervioso, reducir la activación fisiológica del estrés (como palpitaciones o tensión) y ayudar a recuperar la calma.

Líneas de atención gratuitas

Los especialistas recuerdan que existen servicios gratuitos de atención psicológica en Venezuela para personas que necesiten apoyo emocional inmediato.

  • Lapsi – Federación de Psicólogos de Venezuela: 0424-2907338
  • Psicolínea – Universidad Católica Andrés Bello (UCAB): 0414-1217882 / 0424-1723981
  • Cecodap: atención psicológica para niños, niñas y adolescentes por medio del número 0424-2842359

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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