Ted Maher, el exenfermero estadounidense que cobró notoriedad internacional tras ser condenado por el mortal incendio de 1999 en el ático del multimillonario Edmond Safra en Mónaco, ha sumado un nuevo capítulo a su historial criminal. Ahora, operando bajo el nombre de Jon Green, el hombre fue sentenciado a nueve años de prisión en Nuevo México (EE.UU.) tras ser hallado culpable de planear el asesinato de su exesposa, Kim Lark, una reconocida médica. El caso destapó una intrincada red de engaños, robo de identidad y un detallado complot para simular una sobredosis letal con fentanilo, reveló una reciente investigación de la cadena CBS News.
La historia de su reinvención comenzó en 2017 en Carlsbad, una pequeña localidad en Nuevo México. Green conoció a Lark durante un chequeo médico, logrando proyectar una imagen afable y carismática, relató Lark, quien poco después inició una relación sentimental con su paciente. La pareja contrajo matrimonio en 2020. Para entonces, la doctora mantenía una vida estable y tenía éxito a nivel profesional y financiero: una cuenta de jubilación con 800.000 dólares y una amplia propiedad en las afueras de la ciudad.
Al inicio de la relación, Green le confesó a su pareja parte de su turbulento pasado, afirmando haber sido acusado falsamente del incendio en Montecarlo que causó la muerte de dos personas más de dos décadas atrás. Lark confió en él, asegurando que era un hombre nuevo. No obstante, la documentalista Molly Forster, quien investigó el historial de Green durante años para una nueva serie que se emite en una plataforma en línea, señaló que el individuo «ha logrado engañar a mucha gente y ha causado mucho trauma», motivado principalmente por la codicia y la manipulación.

Su verdadero rostro
La fachada del exenfermero se derrumbó de manera abrupta en abril de 2022. Lark descubrió la desaparición de su chequera, seguida rápidamente por una alerta de seguridad de su entidad financiera. El banco le informó que su esposo, captado por las cámaras de seguridad, estaba intentando cobrar miles de dólares mediante la falsificación de su firma. Ante el fraude económico, la médica solicitó inmediatamente el divorcio y cambió las cerraduras de su residencia para protegerse.
Aproximadamente un mes después de la separación, Green escaló sus represalias robando a sus tres valiosos perros: Storm, Zero y Felony. Según explicó la médica, no se trataba de simples mascotas, sino de canes de búsqueda y rescate altamente entrenados. «Podría haberse llevado cualquier cosa, excepto a mis perros», denunció Lark.
Para localizar a los animales, Lark recurrió a Abel Peña, un veterano con 26 años de experiencia en el FBI y fundador de una organización dedicada a la búsqueda de personas desaparecidas. El operativo dio frutos a mediados de junio de 2022, cuando Peña alertó a la Policía sobre el paradero de Green en un estacionamiento de San Antonio (Texas). Las autoridades lo arrestaron por cargos de falsificación y hurto. Aunque los perros no estaban en el vehículo del sospechoso, el investigador los localizó poco después en la casa de un familiar de un amigo de Green.

Plan homicida
El arresto llevó a Jon Green a un centro de detención, donde su resentimiento hacia Lark se transformó en un plan homicida. En prisión, compartió celda con Greg Markham, detenido por delitos de drogas, a quien Green le expresó su furia contra su exesposa. «Me preguntaba constantemente si conocía a alguien que pudiera matar a su esposa», relató el recluso. Viendo una oportunidad para asegurar el dinero de su propia fianza, Markham fingió aceptar el encargo criminal, aunque aclaró durante el juicio que jamás tuvo la intención de ejecutarlo.
El plan diseñado por Green era meticuloso y escalofriante. Instruyó a Markham para que sometiera físicamente a Lark y la forzara a beber una botella de agua adulterada con fentanilo para simular una sobredosis accidental. Para facilitar el asalto, Green proporcionó detalles precisos sobre la distribución de la casa. Para financiar el asesinato, Green se comunicó telefónicamente desde la cárcel con Jennifer Thomas, una escritora que administraba sus finanzas mientras estaba en prisión. Bajo el pretexto de necesitar fondos para comprar una caravana, le solicitó que transfiriera 2.500 dólares a un intermediario. Thomas realizó la transacción sin sospechar el verdadero propósito del dinero.
«Sus mentiras finalmente le han pasado factura»
Durante el juicio, celebrado en marzo de 2025, el fiscal Martin Wolfson presentó a Markham como testigo principal de la acusación. Por su parte, el abogado defensor Blake Dugger intentó desacreditar a Markham, calificándolo de individuo con «un pasado turbio» que buscaba aprovecharse del sistema. Dugger argumentó que las descripciones de la casa surgieron de conversaciones inocentes y que «no es un delito que un hombre describa con orgullo el aspecto de su casa a otras personas».
Pese a los esfuerzos de la defensa, que no presentó testigos a su favor, el jurado deliberó durante apenas una hora antes de declarar a Jon Green culpable de incitación para cometer asesinato en primer grado. Posteriormente, se dictó una sentencia de nueve años de prisión. Con el tiempo ya cumplido en reclusión preventiva, se espera que el exenfermero recupere su libertad en el año 2029. Tras el fallo condenatorio, la doctora Lark sentenció: «Sus mentiras finalmente le han pasado factura».

Oscuro pasado
Este reciente veredicto arroja luz nuevamente sobre el oscuro pasado de Jon Green, cuyo nombre real es Ted Maher. En otoño de 1999, Maher, quien afirmaba ser un ex boina verde de las Fuerzas Especiales estadounidenses, fue contratado como enfermero privado para atender a Edmond Safra. El influyente banquero internacional, paciente con enfermedad de Parkinson, residía en un lujoso ático fuertemente custodiado en Montecarlo, en la Costa Azul.
La madrugada del 3 de diciembre de 1999, un incendio devastó la residencia del magnate. Safra y la enfermera Vivian Torrente fallecieron por intoxicación de humo tras refugiarse en un baño de seguridad. Maher fue encontrado ensangrentado y afirmó haber sido apuñalado por dos intrusos enmascarados que irrumpieron en la propiedad. Su versión inicial lo catalogó globalmente como un héroe que arriesgó su vida para pedir ayuda. Sin embargo, las investigaciones policiales desmontaron la historia: determinaron que Maher provocó el fuego en una papelera utilizando velas y toallas de papel, y se autolesionó con un cuchillo tras inyectarse anestesia local para simular el supuesto asalto.
El entonces abogado de Maher, Michael Griffith, argumentó que su cliente no tenía intención de matar a nadie, sino que buscaba protagonizar un rescate heroico para ganarse el favor y la gratitud de su adinerado jefe. El letrado responsabilizó de las muertes a la tardía respuesta de los servicios de emergencia, que se demoraron más de dos horas en llegar al lugar. Las autoridades replicaron que la excesiva demora se debió a las falsas advertencias de Maher sobre la presencia de sicarios armados en el recinto, lo que obligó a los agentes tácticos a actuar con extrema cautela.
Maher fue condenado a 10 años de prisión por incendio provocado con resultado de muerte. Su estancia en la cárcel estuvo marcada por incidentes disciplinarios, incluyendo un intento de fuga en 2003, lo que provocó que su entonces esposa, Heidi Wustrau, solicitara el divorcio de manera definitiva. Tras ser liberado en 2007, regresó a Estados Unidos, adoptó su nueva identidad y continuó defendiendo la teoría de la conspiración, afirmando que su confesión original fue obtenida bajo coacción por las autoridades de Mónaco.
Una inocencia difícil de creer
En marzo de 2026, tras su reciente condena, Maher concedió una entrevista en video a los medios desde la prisión, donde reiteró su inocencia en ambos sucesos. Negó categóricamente haber ordenado el asesinato de Lark, calificando de «absolutamente ridículo» el caso en su contra. Sobre la tragedia de Mónaco, mantuvo una postura inamovible: «No me siento responsable de la muerte de Edmond Safra».
A pesar de sus persistentes declaraciones de inocencia, nuevas revelaciones continuaron socavando su credibilidad pública. Los registros oficiales del Ejército de EE.UU. confirmaron que Maher mintió durante años sobre su historial militar. Ante la evidencia documental, el convicto se vio obligado a admitir que «nunca me asignaron a una unidad en los boinas verdes».

Para quienes en algún momento defendieron ciegamente su inocencia en Mónaco, la reciente condena por intento de asesinato ha fracturado toda lealtad. Jennifer Thomas, quien coescribió un libro exculpatorio sobre su caso, confesó sentirse «traicionada». Bill Hayes, coautor de la obra, cuestionó abiertamente el extenso historial de engaños del exenfermero: «Me gustaría saber por qué mentiste».
Mientras la apelación de su última condena fue denegada por los tribunales, el impacto psicológico de sus acciones mantiene en máxima alerta a sus víctimas. Ante la inminencia de su liberación, programada para 2029, y las continuas amenazas de litigios económicos por el divorcio, la doctora Lark aseguró vivir en un estado de vigilancia perpetua. «No confío en nadie. Siempre estoy alerta», afirmó la médica, encontrando tranquilidad únicamente en la protección constante de sus perros de rescate.
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