Lapatilla


La improvisación más ramplona, ha caracterizado el desempeño de estas últimas gestiones en cuanto a los problemas laborales. Lo peor es que hacen ver como si hubiera sido trabajada suficientemente la “mágica” solución al profundo intento de destrucción del trabajo, de los sueldos, de los trabajadores.
Después de mediáticas reuniones, luego de establecidas sendas comisiones con innúmeros participantes aplaudidores, luego de supuestamente haber atendido la comisión tripartita orientada, también supuestamente, por la Organización Internacional del Trabajo, luego de darle tantas largas al asunto que cundía ya la desesperación por la mera alimentación de la población trabajadora, luego de una vacua encuesta en el Sistema Patria -que es preciso eliminar cuanto antes, como ya he planteado seriamente- salen con las minucias de siempre, con bofetadas bonificadas. Por cierto, esos bonos deben, en lugar de incrementarse y establecerse, desaparecer para siempre, como polvo cósmico, para volver a los sueldos y a la consideración del “trabajo decente”, como lo plantea, con toda seriedad, la OIT.
Pero, entre otros saltos olímpicos y ornamentales, los expertos reunidos en largas y sesudas sesiones, olvidaron que en las universidades es imposible marginar y discriminar. Entre otras cosas, porque nuestros antecesores blindaron las mismas laboralmente, con el propósito puesto en evitar desmanes como los que se están tratando de implementar: el bochorno de reconocer algún o algunos sectores por sobre otros. Como si alguno valiera más laboralmente que otro. Por ejemplo, discriminar a los jubilados, como se ha hecho en todo el país, resulta inhumano. A ellos se les debe el darle continuidad institucional a esta prolongada desgracia. Sin ellos la universidad, todavía hoy dejaría o hubiera dejado de existir. En la USB más de 120 profesores jubilados siguen en actividad. Una universidad que para su óptimo funcionamiento requiere -requirió- por estos días 333 profesores, imposibles de localizar con esos sueldos y esas miserables condiciones laborales.
La homologación de beneficios universitaria es muy clara. En el caso de los profesores está firmada, sellada y en funcionamiento vigente, en el Instrumento Normativo que rige las relaciones con la USB. El derecho laboral es muy tajante y claro: no retrocede, no se toca, no se renuncia a él. Por lo tanto, todos los beneficios que reciba cualquier sector, incluso en cualquiera otra universidad, corresponde a los profesores de la USB y en todas las universidades. Tocar eso es ilegal, retroceder en eso es ilegal, renunciar a eso sería ilegal.
Encima de que no retribuyen el trabajo, y sin paga trabajo no hay, quieren arrollar sin clemencia los derechos laborales. Así como bono no es sueldo, no existe trabajo sin remuneración. ¿Para estas elementales consideraciones necesitaban hacer la finta de que estaban reunidos para decidir? ¿Para esto necesitaban una encuesta rocambolesca e inútil? Están obligados a cancelar la deuda en el mismo tenor que han hecho con los activos -algunos-, sin ninguna marginación, descalificación ni discriminación, de manera retroactiva. Todo esto, más allá de las consideraciones acerca del desconocimiento del trabajo y del trabajador con la distribución por el Sistema Patria con bonos igualadores. Es evidente que de derecho laboral nada conocen. Han debido conseguir alguna asesoría en cualquier estudiante de alguna facultad de las que existen a nivel nacional. Pero, pareciera que los intereses son otros: postergar, engañar, hacer creer que… Así no se puede. Debe venir una inmediata rectificación.
Ah, y la guinda: los voceros oficiales del tema laboral han devenido parlamentarios afectos al poder ejecutivo. Pagan mal, de manera incomprensible y, ni siquiera dicen qué y cómo van a pagar, cambian nombres de los bonos y no aclaran, creando más angustia en la población. Se pasan de maraca. Nada les cuesta la franqueza. Es indispensable. Corrijan los entuertos, pero ya.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973