🔴🔵 La falta de narrativas venezolanas me preocupa

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A Carlos Jelambi siempre le agradó la idea de vivir en otro país. De niño tuvo la oportunidad de viajar y conocer otros lugares. Le gustaba imaginar cómo sería su vida fuera de Venezuela. Le atraía la aventura de conocer personas, países, moverse en otras calles; sin embargo, nunca tuvo la necesidad de irse, hasta ahora. Su vida en Caracas era estable, cómoda. Como comediante había construido una sólida carrera que le permitía presentarse con regularidad dentro y fuera de Venezuela. Tenía un show semanal junto con Carluis Medina en Pizpa y un podcast, Pa los pavos. También desarrollaba proyectos audiovisuales con marcas y otros de corte personal como los documentales para su canal de YouTube sobre temas que le interesaban.

A diferencia de muchos venezolanos, la motivación de Jelambi para emigrar no venía de una necesidad de supervivencia, sino de un deseo de exploración y crecimiento personal y profesional. Aunque quería vivir la experiencia en carne propia, fueron otros factores los que terminaron de impulsar su decisión: el desarrollo de un proyecto audiovisual y la tensión después de las elecciones del 28 de julio de 2024.

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Carlos Jelambi quiere volver a Venezuela con regularidad | Foto Elvira Prieto

Luego de esa jornada –en la que Maduro, hoy preso en Nueva York, fue proclamado vencedor lo que generó protestas en todo el país que derivaron en más de 1.800 arrestos por motivos políticos, según cifras del Foro Penal Venezolano– la tensión en las calles por la fuerte presencia policial, sobre todo en las noches, hizo que se planteara con más seriedad, tras un par de encuentros incómodos con la policía en los que hubo abuso de poder, la posibilidad de emigrar. Vivía cómodo, pero no sentía seguro.

Cuando se sentó a evaluar opciones, ciudades como Madrid, Ciudad de México y Buenos Aires aparecieron como posibilidades; sin embargo, la capital argentina fue la elegida por el comediante caraqueño, primero, por la facilidad para obtener documentos y, segundo, por una invitación que le hizo Manuel Ángel Redondo para dirigir una serie de comedia independiente que estaba desarrollando.

“Si bien, la situación del país me terminó de impulsar a irme, a la par empecé un proyecto en Argentina estando aún en Venezuela y eso también influyó mucho en mi decisión. Fue una combinación de factores”, dice el caraqueño de 29 años de edad.

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A Jelambi le gustaría desarrollar más proyectos audiovisuales | Foto Thalía Gómez

Al poco tiempo de llegar, apenas tres días después, comenzó a hacer stand up. Probar material en los bares de comedia local. Tenía que construir de nuevo una audiencia, aunque tiene público venezolano en la capital argentina. Le ha ido bien, asegura. El público la comedia y el público argentino lo han recibido con los brazos abiertos.

“La experiencia de hacer stand up ha sido bastante linda, todo ha sido bien recibido, hay algunas cosas que no he probado aquí porque son muy venezolanas y a veces me da miedo en los shows argentinos, que son la mayoría, porque siento que no se van a entender. Uno va probando de a poquito y vas explorando. La comedia underground argentina me ha recibido bastante lindo y se me han abierto espacios de forma recurrente”, asegura Carlos.

Una de las cosas que más le llamó la atención de la escena de comedia argentina es su magnitud. Es mucho más grande que la venezolana  en cuanto a espacios y comediantes. “Hay muchas voces y estilos. Creo que en Caracas no hay 100 comediantes activos que hagan shows al menos dos veces por semana, creo que no llegamos ni a 50, mientras que en Argentina, fácil, puede haber 400. La movida del stand up es muy grande y es lo primero que notas”. Destaca, además, que hay muchas comediantes mujeres.

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A Jelambi le ha sorprendido la cantidad de mujeres haciendo comedia en Argentina Foto Ana Corina Delgado

Otro aspecto que resalta Jelambi de la escena argentina es que el público suele estar más abierto a escuchar a un comediante nuevo probar material. “Hay más respeto. La gente va a un micrófono abierto y entiende que muchos están probando chistes que tal vez no están al máximo de su potencial, y te escuchan por más tiempo. En Venezuela pasa mucho que si no das risa en los primeros 30 segundos, el público comienza a hablar entre sí, te ignoran, y puede que en el minuto 2 hiciste el mejor chiste de la noche, pero nadie te escuchó porque no diste risa al principio”.

Sobre la percepción que se tiene en Argentina sobre los comediantes venezolanos, asegura que es bastante positiva. “El público aquí es muy abierto a los comediantes venezolanos, por los menos en capital federal. Los shows de venezolanos si suelen tener mayoría de público venezolano, salvo Nanutria que tiene 50/50, incluso a veces tiene más argentinos, en parte porque es el que tiene más tiempo aquí y por su podcast Aislados. Pero a los shows siempre llegan argentinos”, asegura.

Más allá de algunos modismos o expresiones, Carlos Jelambi no tuvo que cambiar su estilo de comedia; sin embargo, hay cosas que le han costado identificar como la percepción que se tiene sobre algunos temas, que en Venezuela se abordan con más ligereza. “Estoy explorando la idea de ser un sifrino venido a menos y he notado que no es muy bien recibido por el público argentino. Si bien para nosotros el sifrino es solo una etiqueta que no siempre es negativa, en Argentina su equivalente, cheto, es algo negativo. Lo he notado en los últimos shows. Hay un tema de que nosotros hablamos de forma más relajada sobre la diferencia de clases sociales y eso es un tema más delicado en Argentina porque hay mucha conciencia social y mucha más culpa por eso”, detalla el comediante, quien señala que todavía no identifica del todo los chistes sobre estereotipos locales.

Explorar otros formatos 

Le gusta verse como una persona multidisciplinaria. Si bien el stand up es parte fundamental de su vida y su carrera, también tiene interés en otro tipo de proyectos creativos. Le gusta la idea de ver su vida por temporadas o ciclos. Aunque en Venezuela se presentaba con regularidad, sentía que sus otros intereses, vinculados con el área audiovisual, habían llegado a un tope por distintos motivos. 

“En Venezuela hice por un tiempo los documentales, algo que planeo seguir, no sentía que tenía un colectivo, socios que tuvieran la misma visión que yo hacia el tipo de proyecto que quería desarrollar en ese momento. Tuve varios proyectos durante mucho tiempo como el podcast con Carluis, que funcionó muy bien, pero su fin se debió a que Carluis es un comediante puro, es lo que él quiere ser, y eso está bien. Seguimos siendo muy buenos amigos, pero yo quería explorar otro tipo de formatos”, explica.

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La serie que Carlos Jelambi desarrolló junto a Manuel Ángel Redondo se estrena a finales de año | Foto Key Gonzalez

En esa exploración, apareció una invitación para comenzar a trabajar con Manuel Ángel Redondo, Luis Carlos Hueck y Julio Alfonzo para desarrollar ideas para proyectos e intentar vender en festivales de adquisición. Finalmente, decidieron producir ellos mismos la serie a partir de una idea original de Manuel Ángel. Carlos se sumó al proyecto, una serie de comedia con thriller que se estrenará en YouTube a final de año, a distancia, aún estando en Venezuela. 

“La empezamos a escribir en enero del año pasado. Teníamos un  writers room donde armamos la maqueta de la serie, que nos tomó 4 o 5 meses, probablemente. Al principio nos reuníamos todos los jueves y luego se extendió a martes y jueves. Cuando ya teníamos la maqueta general nos dividimos los episodios; quién sería el guionista principal de cada uno. Son siete, yo escribo dos, Julio Alfonzo dos, Manuel Ángel escribe tres”, cuenta Jelambi, quien asegura que el proyecto fue lo que lo terminó de impulsar para dejar Venezuela.

Al llegar a Argentina, en septiembre del año pasado, el comediante se dedicó a terminar de escribir y pulir detalles en el guion para comenzar el rodaje. “Terminamos de escribir la serie la semana antes de empezar a grabar. El rodaje comenzó en diciembre, que hicimos 13 grabaciones, y siguió en enero, que hicimos 22,  y luego hicimos 15 más entre febrero, marzo y mayo”, detalla el comediante, quien además de dirigir editará algunos de los episodios. 

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En junio, el comediante regresa a Venezuela con un nuevo show de stand up | Foto Thalía Gómez

Aunque fue una experiencia estresante y abrumadora, participar en un proyecto de ese tipo era algo que Carlos quería desde hace mucho tiempo. “Yo estaba muy feliz y a la vez muy estresado, pero ahora tengo una piquiña de querer volver a un set. Fue hermoso, era mi sueño de niño. Lo que más quiero hacer es filmar cosas. A mí me encanta el stand up y lo amo muchísimo, no lo voy a dejar nunca, pero creo que filmar y hacer este tipo de proyectos es una de las cosas que más me gustan”, asegura.

Aunque en Venezuela desarrollaba proyectos similares pero a menor escala, muchos eran para marcas, algo que considera limitante. “La mayoría de los proyectos surgen desde una marca y no desde una idea a la que luego se le pueden incorporar las marcas y eso limita un poco creativamente. Gran parte del contenido en Venezuela se siente como si fuera una publicidad, que también es bueno, pero sigue siendo publicidad. Hay excepciones como mis panas de Me la hiciste podcast o Historias para panas, que están haciendo un contenido preciosísimo, pero gran parte del contenido en Venezuela existe en función de publicidad. Primero es la marca y luego la narrativa y no la narrativa y luego las marcas. Eso, creativamente, me estaba agotando”, cuenta Carlos, quien entiende que la misma inestabilidad del país es la que imposibilita que muchos creativos no puedan financiar sus propios proyectos y tengan que acudir a marcas. 

Al comediante le gustaría que, como ha observado que ocurre en Argentina, se invierta en la producción de contenido local en el formato que sea. “Aquí hay un boom de series verticales, yo no soy fan, pero me alegra la idea de ver que se están produciendo cosas que no vienen de marcas, sino de personas que apuestan en que a la gente le gusta consumir narrativas (…) La gente no consume narrativas venezolanas porque no existen tantas. En Venezuela la gente consume Netflix o Disney, pero lo que ven siempre es algo de afuera y algo que me parecería lindo, pero allí entra el factor del dinero, es que sería bueno que se invirtiera en construir historias y narrativas venezolanas, no que sean estereotípicamente venezolanas, que eso también está bien, pero otro tipo de historias”.

Relación ideal con Venezuela 

Si bien emigró hace menos de un año, tiene planeado volver en junio con un nuevo show de stand up, Carlos va tarde. Para él, su relación ideal con el país es poder volver con regularidad a presentarse o para desarrollar otro tipo de proyectos. Incluso, no descarta regresar a vivir en unos años. 

Con Carlos va tarde, una exploración sobre lo que significa de no llegar a tiempo en distintos momentos de la vida, el comediante tiene previsto presentarse a partir del 23 de junio en Maracaibo, Valencia, Maracay, Maturín, Lechería, Mérida, Barquisimeto y Caracas, donde cerrará la gira el 17 de julio. 

Carlos JelambiCarlos Jelambi
Foto Elvira Prieto

“Cuando yo emigré ya no estaba de moda ser migrante venezolano. Para cuando yo decidí irme ya era como: ‘te quedaste o te tuviste que haber ido hace cinco años’. El show También es una exploración de la búsqueda de la amistad a los 30 y de cosas que empiezas a sentir al estar fuera de tu país”, dice Jelambi, quien asegura que desde hace un tiempo ha empezado a explorar un estilo de comedia más narrativo, que gire alrededor de un tema o concepto, algo que atribuye a su interés por proyectos narrativos en distintos formatos. 

Por primera vez, reconoce, está ensayando en casa su rutina para el show. No le da miedo que el material, en su mayoría de su experiencia como migrante, no se entienda, si no que al tratar de hacer un chiste sobre Venezuela haberle perdido el pulso a lo que pasa en el país. “Lo único que me da nervio de presentarme en Venezuela es que cuando uno no es local en un sitio uno suele querer hacer chistes sobre el lugar al que va. Ahora soy visitante en Venezuela y no quiero pecar de no tener el pulso medido del país. Yo creo que tengo una visión mucho más cercana a la realidad porque me fui hace poco y me fui de una Venezuela menos cambiante. Mi temor es llegar y querer hacer chistes locales y que la reacción sea de ‘eso ya no es así’”, dice el comediante, que estrena este domingo su especial de stand up Efecto mariposa, que grabó dos semanas antes de irse. “Estoy feliz con mi especial, creo que es un producto bastante bonito y se ve muy distinto y eso me encanta”.

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Jelambi: «Tengo proyectos míos, pero no tengo el dinero para hacerlos ahora» | Foto Elvira Prieto

Para Carlos Jelambi el stand up es parte fundamental de su identidad, pero también quiere explorar otras facetas creativas. No dejará de hacer shows, pero quiere desarrollar otros proyectos. Quiere retomar los documentales, tiene planeado hacer una en Venezuela pronto sobre lo que ha ocurrido en el país luego de la captura de Maduro, el 3 de enero. “Tengo proyectos míos, pero no tengo el dinero para hacerlos ahora. Pero mi idea es, en parte, cuando la serie ya esté pública, decir: ‘Epa, yo hice esto, ayúdame a conseguir fondos para hacer esto otro’. Estoy pensando abrir un patreon por metas, tipo crowdfunding, porque es algo que genuinamente me quita tiempo  de trabajar y vivir y ya tengo que pagar cuentas”, dice el comediante, a quien le preocupa mucho la falta producción de narrativas en Venezuela. “Lo de la falta de narrativas en Venezuela es algo que me mantiene despierto. Veo en eso mi trabajo de vida, idealmente me gustaría a futuro poder hacer series y pelis que sean venezolanas, pero no necesariamente estereotípicamente venezolanas”.

Para Carlos Jelambi los últimos meses han sido de mucho aprendizaje y, sobre todo, de crecimiento personal. Su experiencia como director de un proyecto audiovisual grande le demostró que puede desarrollar proyectos complejos y llevarlo a sus shows de stand up. “Me cambió un pelo la mentalidad y me hizo darme cuenta de que puedo hacer cosas difíciles. A mí me gusta el stand up narrativo temático, yo puedo hacerlo, quizás ahorita no está en su mejor momento, pero puedo empezar a escribir stand up narrativo temático. Puedo ir desarrollando esa voz. Me hizo entender que está en mí la capacidad de hacer algo difícil e idealmente bueno. Creo que hubo un resurgir de confianza propia”.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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