El director general de la ONG Convite, Luis Fernando Cabezas, advirtió que la migración masiva de venezolanos genera un impacto directo en la población de la tercera edad, provocando que entre 300.000 y 380.000 adultos mayores vivan solos en el país.
Como consecuencia de este desamparo, denunció que los ancianos enfrentan graves riesgos de inseguridad, vulnerabilidad ante la delincuencia y un progresivo deterioro de su salud emocional.
En una entrevista concedida al programa «A Tiempo» de Unión Radio, Cabezas aseguró que «en aproximadamente 75 años redujimos a menos de la mitad la fecundidad y sumamos alrededor de 18 años a la expectativa de vida».
Asimismo, el especialista trazó un diagnóstico sobre la situación de los adultos mayores y explicó que el país atraviesa una transición demográfica acelerada.
Con base en los registros históricos, indicó que la tasa de fecundidad cayó de 6.5 nacimientos por mujer en los años 50 a apenas 2.1 o 2.2 en la actualidad, mientras que la expectativa de vida subió de 55 a 73 años.
Peso del cuidado infantil y el «chantaje emocional»
Además del aislamiento físico, afirmó que el éxodo de los padres dejó a una gran cantidad de abuelos a cargo de la crianza de sus nietos.
Cabezas describió esta carga como una imposición mediante «chantaje emocional», la cual altera los ciclos de descanso naturales de la vejez.
Para evaluar este panorama, la encuesta de condiciones de vida de Convite procesó 1.400 entrevistas en 14 ciudades del territorio nacional. Los resultados del estudio revelaron que más del 75 % de los adultos mayores consideró que cuidar a sus nietos no es su responsabilidad, aunque terminen asumiendo la obligación por la ausencia de los progenitores.
Pérdida de las remesas e inserción en la economía informal
Con respecto a los ingresos económicos, el panorama familiar muestra un retroceso evidente. Cabezas comentó que las remesas provenientes del exterior, que durante años funcionaron como sostén económico para muchas familias, también han perdido fuerza en los últimos meses.
De manera específica, el representante gremial indicó que los envíos disminuyeron tanto en frecuencia como en monto total.
A causa de la inflación en dólares que experimenta el mercado interno, el poder adquisitivo de los pocos recursos que reciben los abuelitos desde el exterior se erosiona diariamente, alertó.
Por tanto, ante esta asfixia financiera, cada vez más adultos mayores migran hacia la economía informal para garantizar su sustento diario y costear sus necesidades básicas, acotó.
Finalmente, detalló que para contrarrestar la falta de pensiones autosuficientes, los adultos mayores venden comida en sus comunidades, ofrecen servicios de tareas dirigidas a los niños de sus sectores o ejercen labores de vigilancia.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973