Caracas.- La decisión de la Audiencia Nacional de España de mantener abierta la investigación por presunto lavado de dinero contra el empresario venezolano Alejandro Betancourt centra una nueva edición de Punto y Contexto.
César Batiz, director de El Pitazo, analiza las implicaciones de una causa judicial que vuelve a cobrar fuerza después de que en marzo de este año el juez Santiago Pedraz archivara la causa abierta contra Alejandro Betancourt y otros empresarios venezolanos investigados por operaciones relacionadas con un préstamo de PDVSA y la administradora Atlantic.
El magistrado argumentó que los hechos ya habían sido examinados por las autoridades venezolanas, por lo que consideró que no correspondía continuar la investigación en España. No obstante, la Fiscalía Anticorrupción española recurrió la decisión al considerar que el caso fue archivado de forma prematura. El organismo sostuvo que aún quedaban diligencias esenciales por practicar y que persistían aspectos relevantes por esclarecer antes de dar por cerrada definitivamente la causa.
«La fiscalía española sostiene que lo investigado en Venezuela no es exactamente lo mismo que se investiga en España. Mientras en Venezuela se investigó el préstamo, en España se investiga si parte de ese dinero entró en Europa mediante operaciones de lavado de dinero, compras de acciones, empresas, inmuebles de lujo y movimientos financieros internacionales», explica el periodista.
¿Qué busca la fiscalía española?
Durante el programa, Batiz expone cómo la Fiscalía española busca incorporar testimonios de personas procesadas o condenadas en Estados Unidos por casos relacionados con corrupción y lavado de dinero vinculados a PDVSA e investigaciones asociadas al esquema conocido como Money Flight. Entre ellas figuran Luis Carlos De León, exdirector de finanzas de la electricidad de Caracas en la filial de PDVSA; Luis Fernando Vuteff, empresario argentino y yerno del dirigente opositor Antonio Ledezma; y Carmelo Urdaneta, exasesor jurídico del ministerio de petróleo venezolano.
«España no esta investigando un expediente aislado. Esta intentando conectar piezas de una red financiera internacional que durante años movió miles de millones de dólares relacionados con PDVSA, que hoy día le hacen mucha falta a nuestro país», expone Batiz.
No es un empresario cualquiera
El director de El Pitazo recuerda que Alejandro Betancourt no es un empresario cualquiera. Es el presidente de Derwick Associates, empresa que recibió contratos por más de 2.000 millones de dólares durante la crisis eléctrica venezolana.
«Mientras el país sufría apagones y colapsaba el sistema eléctrico, Derwick Associates se convirtió en una de las empresas más poderosas de Venezuela y desde ese momento comenzaron las preguntas: ¿Cómo un empresario tan joven logró acceder a contratos multimillonarios en tiempo record?», expone Batiz.
La edición examina además cómo las pesquisas trascienden las fronteras venezolanas y se extienden a Estados Unidos, Suiza y España. El periodista detalla que autoridades estadounidenses solicitaron en 2018 cooperación a Suiza para rastrear operaciones financieras vinculadas a empresas relacionadas con Betancourt que habrían recibido más de 120 millones de dólares procedentes de un fraude cambiario en Venezuela.
Por su parte, el regulador financiero FINMA detectó que un banco en Suiza había sido adquirido de forma encubierta por inversionistas venezolanos, operación que levantó alertas por posibles riesgos de corrupción y blanqueo de capitales. En ese grupo de inversionistas aparecía el empresario Alejandro Betancourt.
A partir de esos hallazgos, España solicitó asistencia judicial a Suiza para rastrear cuentas bancarias, movimientos financieros y estructuras societarias relacionadas con el empresario y su entorno. La cooperación permitió identificar más de 14 empresas registradas en Suiza vinculadas a Betancourt y a miembros de su familia, lo que amplió el alcance del expediente más allá de Venezuela y lo consolidó como una investigación financiera transnacional.
Mientras avanzaban estas diligencias, Betancourt consolidó su actividad empresarial en Europa con inversiones en distintos sectores, adquisición de propiedades de lujo y su participación en la empresa de gafas Hawkers.
La evasión de cargos
Betancourt reside principalmente en Londres y ha estado sujeto a actuaciones judiciales en Europa vinculadas a solicitudes de cooperación internacional impulsadas por autoridades de España y Suiza. Fue retenido de forma temporal en al menos dos ocasiones a finales del año pasado, pero esas diligencias no derivaron en una acusación penal firme ni en un proceso de extradición.
En Estados Unidos, su situación es distinta: no existen cargos formales presentados en su contra en los tribunales federales. Su nombre ha sido mencionado en investigaciones relacionadas con operaciones financieras vinculadas a PDVSA y al caso Money Flight, en el que aparece un co-conspirador no identificado públicamente. En el mismo expediente sí se identifica al empresario venezolano Francisco Convit como uno de los señalados dentro de la investigación.
A partir de ese material, diversas investigaciones periodísticas —entre ellas una publicada por el Miami Herald— han señalado que las descripciones contenidas en el expediente podrían corresponder a Alejandro Betancourt.
Según fuentes consultadas por El Pitazo, parte de esa capacidad de supervivencia política y judicial estaría relacionada con el peso petrolero que mantiene a través de Petrozamora, una de las principales productoras de petróleo de Venezuela, con una producción diaria que supera los 90 mil barriles diarios.
Las fuentes sostienen que ese peso dentro del negocio petrolero venezolano le habría dado margen de protección política y económica, tanto por su relación con sectores del poder venezolano encabezados por Delcy Rodríguez, como por intereses vinculados a mantener operativa la producción petrolera venezolana.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973