Hasta la tarde del miércoles 3 de junio, El Helicoide aún albergaba al menos 80 detenidos. Entre ellos alrededor de 30 funcionarios policiales. Varios de ellos fueron encarcelados y torturados por negarse a cumplir órdenes ilegales de sus superiores, según el testimonio de familiares.
Aunque no son presos políticos, estos policías vivieron las mismas condiciones de castigo: torturas, aislamiento y detenciones arbitrarias. Sus parientes aseguraron que fueron enviados precisamente a El Helicoide por ser “de los que más castigan” dentro del sistema.
Según testimonios recogidos por El Pitazo, estos funcionarios policiales fueron detenidos por desobedecer órdenes relacionadas con extorsiones y otros hechos irregulares. Una joven que viaja desde Aragua junto a sus padres para visitar a su hermano policía relató: “Si se negaban a participar en alguna extorsión o en algún hecho irregular, los metían allí. Otros también estaban involucrados en hechos ilícitos pero no contra los civiles, sino contra sus propios jefes. Son casos diferentes a los políticos, pero los torturaron igual y los encerraron en las mismas condiciones”.
La joven mencionó el caso de un policía preso por hurtar alimentos que uno de sus superiores guardaba en su oficina. Los familiares insisten en que estos policías no gozaban de ningún privilegio. “Por eso los traen a El Helicoide y no los mandan a los anexos policiales de El Rodeo o Yare”, explicó otro pariente que pidió mantener su identidad en reserva por temor a represalias.
Muchos de estos familiares nunca pensaron denunciar públicamente los casos por miedo y por los vínculos de los detenidos con sus antiguos superiores. Ahora temen que sus parientes sean desaparecidos.
Aseguran que la mayoría cuenta solo con defensores públicos, sin juicios y a merced de decisiones internas de la institución.
El operativo de traslado
El martes, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, anunció el cierre de El Helicoide. Al día siguiente, los familiares se encontraron con un fuerte dispositivo de seguridad: unos 300 efectivos de la Policía Nacional Bolivariana custodiaban el lugar. Las visitas fueron suspendidas y, durante la noche, se registró la salida de 17 unidades, entre autobuses, ambulancias y patrullas, que trasladaron a los detenidos.
Según confirmación posterior a través de sus abogados, los policías y demás reclusos fueron distribuidos en La Planta, Yare, Rodeo, Tocuyito, mientras que las mujeres fueron enviadas al Instituto Nacional de Orientación Femenina (Inof) y La Crisálida.
Andreina Baduel, coordinadora del Comité para la Liberación de los Presos Políticos, acompañó a los familiares durante la jornada: “aquí mataron a mi padre, torturaron a mi hermano y a cientos de disidentes venezolanos. Lejos de ser cerrado, este tiene que ser un lugar que sea investigado por todos los tratos crueles que orquestaron durante años y hasta ahora no han recibido respuestas”.
Los familiares cumplieron 145 días en vigilia frente a El Helicoide tras el anuncio de amnistía y anunciaron que continuarán la medida frente a los nuevos centros penitenciarios.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973