🔴🔵 De La Espriella vs Ivan Cepeda: elecciones en Colombia

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Colombia se encuentra en un punto de profunda polarización política tras conocerse los resultados oficiales de la primera vuelta presidencial. La caída de la derecha tradicional, representada por Paloma Valencia, quien quedó rezagada con apenas un 6.92% de los votos, abrió paso a un escenario dominado por dos corrientes opuestas.

Por un lado, el abogado penalista Abelardo de la Espriella lideró el escrutinio preliminar con un 43.74% de los sufragios (más de 10.3 millones de votos), impulsado por un discurso de «mano dura». Por el otro, Iván Cepeda, abanderado del progresismo y del Pacto Histórico, se ubicó en el segundo puesto con un 40.90% (9.6 millones de votos), configurando un balotaje programado para el próximo 21 de junio de 2026.

Mientras tanto, el presidente en funciones, Gustavo Petro, manifestó públicamente su rechazo a reconocer los resultados provisionales emitidos por las autoridades colombianas. En una declaración realizada el pasado martes, el mandatario denunció supuestas alteraciones en el censo electoral y lanzó duras acusaciones contra la campaña de De La Espriella.

«Sé de la cantidad de votos que compraron a manos llenas, 150.000 y 200.000 pesos el voto», afirmó Petro a través de su cuenta en la red social X. 

Horas después, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea defendió la transparencia y fluidez del preconteo mientras que Abelardo de la Espriella acusó directamente al Ejecutivo de intentar desconocer la voluntad popular y de “sembrar las bases para un estallido social que empañe la segunda vuelta”.

El agotamiento del sistema tradicional

Ante el desplome de la centroderecha clásica y el crecimiento de una alternativa radical en Colombia, el subdirector de la escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela, Dalai Urbina, asegura que la figura de Abelardo es el “hartazgo” de lo que viene siendo “el sistema de castas contemporáneo” dentro de Colombia y que se extiende a las diferentes formas de la política nacional. 

“Esta dificultad de superar las contradicciones dentro de Colombia, de mantener una alta escala de violencia política, lo que hace es que aquellos personajes que salen de lo tradicional y que son outsider, calen en la población, puesto que, no se tiene fe en la política tradicional, en los partidos tradicionales y en consecuencia en las elecciones tradicionales», dice Urbina.

Sin embargo, el profesor de la UCV expresa su preocupación por las consecuencias que el discurso presidencial de desconocimiento de las urnas puede tener en la estabilidad civil del país en las próximas semanas de campaña. 

«Como efecto natural de este descontento con la manera de la representación política, la institucionalidad también está avanzando hacia una nueva forma de entendimiento en Colombia y en el mundo. En tal sentido, vemos con preocupación el cruce de declaraciones, que generaría un clima de suma atención social y que, incluso, en un escenario donde no haya continuidad del pacto histórico, resulte en un repunte de manifestaciones violentas como paso previo a una toma de posesión de un gobierno como el de Abelardo”, asegura.

El futuro en las relaciones entre Venezuela y Colombia

La posibilidad latente de que De la Espriella asuma el control del Palacio de Nariño abre interrogantes sobre el futuro de las relaciones con Venezuela. Ante esto, Urbina descarta una ruptura irreconciliable. Argumenta que los hilos invisibles de las finanzas globales mantendrán los canales mínimos abiertos, en gran parte condicionados por el contexto de la Casa Blanca. 

«Estimamos que pesaría un pragmatismo no solo fronterizo, sino de corte económico y de alineamiento a lo que la política exterior de Donald Trump ha encaminado. Más allá de la diplomacia de micrófonos en la que podría haber un cruce de declaraciones, el pragmatismo comercial estaría presente, pues es previsible que desde Washington el candidato predilecto justamente sea Abelardo de la Espriella”. 

Entre tanto, ante una victoria de Ivan Cepeda, el internacionalista asegura que resultaría el mismo enfoque pragmático. A diferencia de la narrativa política que sí estaría alineada a la administración de Delcy Rodríguez. “Más allá de que el eje económico planteado de Estados Unidos es el que va a marcar la agenda de cualquier tipo de negociación», afirma. 

Seguridad fronteriza y la «paz total»

Otro de los pilares de la campaña de De la Espriella consiste en clausurar “definitivamente” las mesas de negociación con el ELN y las disidencias de las FARC en sus primeros 90 días de mandato, para dar paso a una “estrategia puramente seguritaria de asfixia militar”. 

A pesar del endurecimiento militar prometido por el candidato derechista, Urbina desestima que el repliegue de estas bandas criminales desemboque en incursiones armadas profundas dentro de territorio venezolano, debido a los diques de contención de la política exterior de las grandes potencias y a las propias prioridades de seguridad de Caracas.

“Los grupos criminales han venido teniendo una suerte de dispersión y a su vez transformación en los mecanismos sobre los cuales operan. Puede haber una presión informal o indirecta. No creemos que pueda haber un desplazamiento armado hacia el territorio de Venezuela, porque independientemente de las condiciones propias de la frontera, Venezuela siempre ha privilegiado que en ciertos espacios no se pasen líneas rojas”

A su vez, interpone la geopolítica internacional, asegurando que Washington y otros actores “apelan a la estabilidad regional”.

Incertidumbre en el comercio binacional

El desenlace de esta crisis institucional, acentuado por las alarmantes declaraciones del presidente colombiano, podría marcar un punto de inflexión. Si bien el terreno discursivo en las próximas semanas estaría repleto de hostilidad ideológica y de cuestionamientos al sistema democrático, las necesidades de intercambio básico en los pasos fronterizos continuarán siendo el motor central de la supervivencia binacional.

Urbina concluye que la economía actuará, al fin y al cabo, como el verdadero eje equilibrante. 

«Consideramos que el escenario económico como eje vertebral de la política exterior colombiana y venezolana se impondría. Retórica por un lado, pragmatismo por el otro. Van a cambiar condiciones, se pueden renegociar temas, se pueden incorporar otros temas en agenda. Se pueden incluso congelar algunos sectores, pero no creemos que se va a paralizar. En tal sentido, el comercio lo que puede replantearse el comercio binacional”, asegura Dalai Urbina.

Colombia avanza hacia la segunda vuelta electoral el 21 de junio. Mientras el preconteo arroja luces sobre una reconfiguración de fuerzas de derecha radical, Gustavo Petro parece decidido a dar la batalla por la vía institucional y discursiva, dejando el futuro inmediato del país en un panorama abierto.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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