🔴🔵 Traumas de la izquierda llevarían a venezolanos a votar por Abelardo de la Espriella en Colombia 

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El pasado domingo 31 de mayo se efectuó la primera vuelta de los comicios presidenciales en Colombia, donde pasaron al segundo round -que se celebrará el 21 de junio- el candidato de la ultraderecha Abelardo de la Espriella y el representante de la izquierda, Iván Cepeda

De la Espriella fue quien obtuvo mayor respaldo popular con el 43,74% de los votos, seguido de Cepeda con 40,9% y por fuera de la contienda quedaron la representante del uribismo y la derecha moderada, Paloma Valencia, con un distante 6,92%; el exalcalde de Medellín, Sergio Fajardo con 4,26% y la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López con 0,95%.

Apenas a instantes de conocer los resultados, Cepeda y el actual presidente colombiano, Gustavo Petro, asomaron un posible fraude en los resultados, acusación de la cual Cepeda se retractó al día siguiente, pero que el mandatario saliente sigue sosteniendo.

De la Espriella, confeso admirador del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y cercano a los gobiernos de Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador, advirtió a Petro y a Cedepa: “que no se les ocurra desconocer la voluntad del pueblo”.

El candidato, exabogado del empresario colombiano detenido en Estados Unidos y exministro en Venezuela, Alex Saab, consiguió el respaldo de Valencia para la segunda vuelta de finales de este mes.  El resto de los contendientes que quedaron por fuera optaron por no ofrecer apoyo explícito a ninguno de los candidatos e incluso exigieron el fin de la polarización. 

Ari Doctors, venezolana nacionalizada colombiana, decidió ejercer el llamado voto blanco, que obtuvo el 1,71% de las preferencias, incluso superior al porcentaje conseguido por Claudia López. 

De acuerdo con las leyes colombianas, el voto blanco “es una expresión política de disentimiento, abstención o inconformidad  con efectos políticos  y constituye una valiosa expresión del disenso  a través del cual se promueve la protección de la libertad del elector”.

“No es exactamente un voto nulo”, dijo Doctors. “Sinceramente, no podía permitirme votar por ninguno de estos candidatos porque va contra mis principios y seguramente en segunda vuelta haré lo mismo”, reveló. 

Ramón Castro, otro venezolano viviendo en Bogotá, sostuvo que el votante colombiano ahora está atrapado entre dos opciones terribles. 

“Es tal cual lo que pone el Chigüire Bipolar en juego, pero con un trasfondo muy serio. Lamentablemente, entre los peores preferimos irnos por el menos malo, que es de la Espriella. Particularmente creo que Cepeda sería el acabose definitivo para Colombia, incluso más dañino que Petro, porque tiene más vínculos con la guerrilla. Con Petro recrudeció la violencia, los venezolanos aquí creo que jamás votaríamos por alguien como Cepeda”, dijo Castro. 

Rafael Tejera, un caraqueño que tiene más de una década viviendo en la capital colombiana, sostuvo que votó por Valencia y sintió un deja vú con las elecciones en Venezuela.

“Cuando uno tenía que escoger entre el menos peor (sic). De la Espriella, Cepeda y también Valencia son muy lamentables como candidatos, pero representan los polos a los que la gente sigue. Voté por ella básicamente por Oviedo (Juan Daniel), que es un tipo de centro y estaba en su fórmula para vicepresidente”, sostuvo Tejera.

A diferencia de Valencia, Oviedo descartó respaldar a de la Espriella en segunda vuelta luego de calificarlo como machista y homofóbico

“En segunda vuelta votaré por Abelardo, pero es por descarte, porque siento que Cepeda puede ser peor. Pero no es que me convezca, es una especie de Bukele colombiano”, añadió Tejera. 

Monica Bellot, otra venezolana en Colombia, tiene una visión parecida a la de Tejera. 

“Como migrante venezolana veo los resultados de la primera vuelta con una sensibilidad distinta. Para mí, la opción de Iván Cepeda es inviable; reconozco perfectamente el peligro de su proyecto porque es el mismo que destruyó mi país”, sostuvo la periodista.

Bellot reconoce que la alternativa de la derecha radical puede generar debate por ser el extremo opuesto. “Pero para quienes conocemos las consecuencias de la izquierda, cualquier opción es preferible antes que ellos. Mi postura es clara: yo siempre votaría en contra del modelo que arruinó mi hogar natal”, sentenció. 

Crónica de una muerte anunciada 

Así como el título de la novela del tal vez el colombiano más universal de todos, Gabriel García Márquez, fue el resultado de la opción de centro en las pasadas elecciones colombianas.

Aunque se pensó que podía tener más cabida entre los votantes, Paloma Valencia, quien representaba una tendencia más moderada que la de Abelardo de la Espriella, quedó distante del representante de la ultraderecha con una diferencia superior a 35%.

Para la internacionalista Elsa Cardozo este fenómeno de tendencia a la desaparición del centro no es exclusivamente latinoamericano.

“Es algo generalizado en el mundo, el tema no es sólo la distinción tradicional entre la izquierda y la derecha, el asunto es moverse hacia polos que borran las otras tendencias”, dijo la analista.

Cardozo expuso que el resultado en Colombia refleja el debilitamiento de la derecha tradicional que representa el uribismo.

“Ahora, lo que vemos son tendencias fuertes a la concentración del poder, a no creer en los contrapesos, a ser excluyentes, a posiciones personalistas, a desvalorizar a las instituciones y moldearlas a su gusto, algo que hemos visto en países como Argentina y ahora Chile, donde hay un ambiente muy polarizado”, sentenció Cardozo.   

La internacionalista expresó que estos polos regularmente vienen con la idea de reformar la Constitución, como lo asomó el propio Petro con su idea de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, y ahora supuestamente se retractó luego de la primera vuelta.   

Para Cardozo, proyectos como el de Abelardo de La Espriella se retroalimentan del descontento del pueblo con el actual gobierno de Petro.

“Estamos ante una crisis de la democracia, una continuidad del repliegue democrático frente a los avances del autoritarismo con fórmulas populistas y nacionalistas”, expuso Cardozo.  

Para Cardozo, el dilema de algunos venezolanos en esta segunda vuelta en Colombia pasa por escoger entre una opción que eventualmente deporte a los más vulnerables y la posible continuidad del deterioro institucional y la violencia.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país 

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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