Caracas.- El economista José Guerra presentó este viernes 5 de junio una hoja de ruta para estabilizar la economía nacional, con el foco en un pacto político que detenga el alza de los precios. Durante un foro en la Universidad Central de Venezuela (UCV), el experto sostuvo que ninguna política social o de infraestructura tendrá éxito si no se frena la inflación, la cual definió como el principal obstáculo para recuperar el poder adquisitivo de los ciudadanos.
“Si no hay un acuerdo nacional entre los factores políticos, económicos, sindicales y sociales, no hay posibilidad de que esto sea creíble”, dijo el economista. Guerra señaló que el país padece una “inflación muy alta”, término académico utilizado cuando una tasa anualizada supera el 100 %.
Para el especialista, esta situación responde a una economía bimonetaria donde el dólar rige los precios y el bolívar se utiliza para transacciones menores, lo que genera un efecto de transferencia inmediata de cualquier devaluación a los costos de los productos.
El plan para abatir la inflación requiere estabilizar el valor de la moneda frente a la divisa estadounidense. Guerra explicó que el Banco Central de Venezuela (BCV) ha intervenido con fuerza en el mercado, pero el proceso falla porque, mientras inyecta dólares, emite dinero inorgánico para financiar al fisco.
“Esos bolívares van a comprar dólares, entonces tú le das los bolívares para que te compren los dólares”, dijo el economista. Según su análisis, este financiamiento a Pdvsa genera una masa de dinero inorgánico que el mercado absorbe para adquirir las mismas divisas que el ente emisor ofrece.
“Mi propuesta es estabilizar el tipo de cambio, pero parar la emisión monetaria para financiar el fisco”, dijo el economista. El experto planteó fijar la tasa en un nivel representativo del mercado y sostenible en el tiempo, en lugar de mantener precios artificiales que no satisfacen la demanda real.
Para dar respaldo a esta medida, propuso utilizar líneas de crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo cual aportaría la reserva necesaria para satisfacer la demanda de divisas y otorgaría la credibilidad que el sistema monetario actual no posee.
Como parte del pacto antiinflacionario, Guerra propuso la designación de una autoridad económica con un perfil específico. “Hay que ponerse un ministro de Finanzas que entienda el problema macroeconómico y que tenga respaldo político para llevar adelante la medida”, dijo el economista.
Esta figura, que también definió como un coordinador del área económica, debe tener la capacidad de entenderse con los organismos internacionales para buscar financiamiento externo y refinanciar la deuda pública.
Inversión, crédito y reglas para el crecimiento
El segundo eje de la propuesta busca reactivar el aparato productivo nacional a través del crédito y la simplificación de cargas fiscales. El economista identificó el encaje bancario actual, situado por encima del 70 %, como el principal impedimento para que las empresas obtengan financiamiento y generen empleo. Su propuesta consiste en reducir este encaje de forma inmediata para liberar recursos hacia sectores con potencial exportador.
“La primera medida para reactivar la economía hoy es reducir el encaje bancario para liberar el crédito”, dijo el economista. Este cambio permitiría que la banca retome su función de intermediación financiera. No obstante, Guerra advirtió sobre la necesidad de una normativa especial que evite el descalce de monedas, para que los préstamos en dólares se otorguen solo a empresas con capacidad de generar ingresos en esa divisa, como los sectores pesquero, químico o de computación.
En el área fiscal, el especialista abogó por simplificar las cargas que hoy pesan sobre el sector privado. Detalló que las empresas enfrentan una sobrecarga de impuestos y contribuciones parafiscales que inhiben la inversión.
Según su visión, la reforma tributaria debe servir para captar capitales en lugar de centrarse únicamente en la recaudación inmediata. En cuanto al petróleo, valoró los cambios legales recientes como positivos, pero insistió en que la discrecionalidad en las reglas de juego aleja a los inversionistas internacionales.
“Si Venezuela quiere ser competitivo en el petróleo, tiene que tener reglas claras y quitar la discrecionalidad”, dijo el economista. Sostuvo que, aunque Venezuela tiene reservas inmensas, las compañías petroleras prefieren invertir en naciones con marcos fiscales más estables y competitivos.
Reforma del Estado y equidad social
La tercera parte de la estrategia se enfoca en la transformación del Estado y la inversión en capital humano. Guerra propuso reducir el ámbito empresarial del sector público para que el gobierno deje de administrar empresas que generan pérdidas. El economista planteó que el Estado debe desprenderse de estos activos para que el sector privado asuma los riesgos de gestión y el presupuesto público se concentre en áreas fundamentales.
“Hay que reducir el ámbito empresarial del estado y canalizar los recursos hacia lo social”, dijo el economista. Los fondos que hoy se destinan a mantener empresas estatales con capacidad ociosa deberían invertirse en salud y educación primaria. Guerra enfatizó que la inversión en las escuelas básicas debe priorizar el desarrollo de habilidades numéricas, la escritura y la computación, pues son las herramientas que permiten a los jóvenes insertarse en el mercado laboral moderno.
Para mejorar la eficiencia del gasto, sugirió la creación de un Consejo Fiscal Autónomo, similar al modelo chileno, que determine los límites del gasto público independientemente de los ingresos petroleros del momento. Asimismo, introdujo el concepto de «flex-seguridad«, que permite la movilidad laboral mientras el Estado financia programas de formación tecnológica para quienes pierdan su empleo.
Al concluir su intervención, Guerra reiteró que el éxito de estas medidas depende de restaurar la confianza perdida tras los procesos de expropiación y los controles de precios. Subrayó que Venezuela debe normalizar sus relaciones financieras internacionales para atraer el capital necesario que mueva la economía.
“El gran problema que tenemos con las políticas públicas es que si no hay un acuerdo nacional, no hay posibilidad de que esto sea creíble”, dijo el economista.
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