Los Llanos.– Son los mismos adultos mayores que cada semana salen a las calles a protestar para exigir pensiones dignas y mejores condiciones de vida, los que también idearon en Portuguesa una manera de enfrentar la crisis económica: vender parte de sus pertenencias para poder comprar comida o medicamentos.
La mayoría son mujeres de entre 60 y 80 años, jubiladas y pensionadas del sector educativo, quienes hace un año crearon el “Bodegón del Desprendimiento”, una iniciativa que funciona en la sede de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), en Acarigua, donde ofrecen ropa, zapatos, libros, utensilios del hogar y otros artículos usados, pero en buen estado.
Esta venta de garaje nació en medio de la realidad que enfrentan miles de adultos mayores en Venezuela. Actualmente, un jubilado o pensionado percibe un ingreso mensual equivalente a unos 70 dólares calculados a la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV), monto compuesto por la pensión base del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) y el denominado Bono o Complemento de Guerra Económica.
La pensión base del IVSS permanece fijada en 130 bolívares —equivalentes a aproximadamente 3,5 dólares al cambio oficial— mientras que el resto del ingreso corresponde al bono indexado que entrega el Ejecutivo nacional.
Aunque reconocen que las ganancias del bodegón no representan grandes ingresos, aseguran que cada dólar obtenido significa una ayuda para cubrir medicamentos, alimentos o transporte.
«Como no somos enchufados»
La profesora jubilada Carmen Pérez Montero explicó que la idea nació precisamente de la necesidad económica que atraviesan los trabajadores retirados.
“La idea surge por la misma situación socioeconómica que tenemos. Como todos los enchufados han montado sus bodegones del emprendimiento, y nosotros no teníamos dinero para hacer un bodegón del emprendimiento, hicimos un bodegón del desprendimiento”, expresó.


Comentó que muchos de los artículos vendidos forman parte de sus antiguos hogares y recuerdos familiares.
“Nos estamos desprendiendo aquí de blusas, pantalones, zapatos, carteras e incluso cosas de nuestras cocinas, platos, vajillas, lo que podemos vender y que ya no nos hace tanta falta en la casa, lo estamos vendiendo aquí”, indicó.
Las ventas se realizan todos los viernes, entre las 8:00 de la mañana y la 1:00 de la tarde, en la sede de la FVM ubicada en la calle 28 con avenida 34 de Acarigua.


Pablo Rangel, secretario de la Federación Venezolana de Maestros en Portuguesa y artífice de la idea, explicó que el proyecto busca beneficiar tanto a quienes venden como a quienes compran.
“Se llama así porque representa el ‘desprendimiento’ del trabajador, que vende un bien que ya no usa, pero que se encuentra en buen estado, para buscar un ingreso adicional”, señaló.
Hacer catarsis
En el lugar pueden conseguirse prendas y artículos desde dos dólares, lo que también representa una alternativa económica para familias de bajos recursos. Hay piezas tan bien conservadas, como blazers de sastre, que hoy vuelven a estar de moda debido al carácter cíclico de las tendencias.
Para Gloria Quintana, jubilada y pensionada de la educación, el espacio también se ha convertido en una forma de distraerse y compartir en medio de las dificultades.


“Consiste en vender cosas que tenemos desde la época cuando éramos felices y no lo sabíamos”, expresó.
Aseguró que, pese a las limitaciones, mantienen una actitud positiva y continúan esforzándose.
“La situación país nos golpea demasiado. Ni tenemos para comprar pan. El alto costo de la vida y el dólar se dispara todos los días. Aquí hacemos un poco de catarsis, nos distraemos acomodando la ropa y la gente humilde consigue buenos precios y buena calidad”, manifestó.
La desprotección del Estado
Desprotegidos por políticas públicas insuficientes y dependiendo muchas veces de ayudas familiares o actividades informales, los jubilados y pensionados son actualmente uno de los sectores más golpeados de Venezuela.
Según cifras oficiales del BCV, la inflación anualizada alcanzó 649,5 %, en medio de una sostenida pérdida del poder adquisitivo.
En Portuguesa, el “Bodegón del Desprendimiento” refleja cómo muchos adultos mayores han tenido que desprenderse de parte de sus recuerdos y pertenencias para intentar sobrevivir en medio de una crisis económica que parece prolongarse cada vez más.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973