🔴🔵 Rafael Díaz Blanco: Ver crecer la hierba

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Para terminar con la dictadura de Nicolás Maduro, los venezolanos habíamos recorrido variados caminos, desarrolladas diferentes estrategias, recibido importantes apoyos internacionales, incluyendo pronunciamientos de gobiernos y organizaciones regionales y mundiales, estatales y no gubernamentales. No obstante, el dictador seguía en el poder. Hubiéramos preferido que fuera de otra manera, pero ante tanto daño causado y la ceguera de nuestros opresores, se hizo necesaria una intervención externa para salir de ellos.

Comenzando 2026, Maduro Moros es capturado por fuerzas militares norteamericanas y trasladado a una prisión en Brooklyn, New York. Seguidamente, Delcy Rodríguez, con el tutelaje de los Estados Unidos, bajo desconocidas condiciones, asume la jefatura del Estado como presidenta interina. Se ejecuta el plan norteamericano de tres fases anunciado por el secretario de Estado que deberá concluir en elecciones libres cuya fecha no está determinada.

Por su parte, el Tribunal Supremo de Justicia, como tantas otras veces, mediante fraudulentas interpretaciones constitucionales pretende legitimar el interinato de la vicepresidenta, tan ilegítima como su predecesor, quien la había designado.

Después, hemos visto como el acostumbrado discurso revolucionario antimperialista se ha esfumado. Los requerimientos del presidente Trump y de su administración, son ordenes que se acatan en sumisa actitud y se van cumpliendo parcialmente. Hemos visto como la represión ha disminuido, el número de presos políticos reducido, aunque cuatrocientas personas, aproximadamente, sobre todo militares, continúan encarcelados. La protesta ha vuelto a manifestarse en las calles, los medios de comunicación empiezan tímidamente a ignorar la censura y los asilados políticos están regresando. En síntesis, el miedo que paraliza u obliga a la prudencia sin límite, decrece y debe continuar disminuyendo.

Observamos, como una caricaturesca Asamblea Nacional, integrada por diputados electos, según resultados nunca publicados, se reúne dos veces por semana para aprobar las leyes demandadas por la administración Trump y escuchar las lecciones que da de cuanto se le ocurra, el hermano de la interina.

También ha procedido la interina, como siempre acostumbra el régimen, al margen de los procedimientos constitucionales establecidos, a cambiar los titulares del Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo nombrando acólitos de confianza. De igual manera, pronto hará lo mismo con un ampliado Tribunal Supremo de Justicia. En el lenguaje mentiroso de siempre dice que “acabará con la corrupción, la matraca y la injusticia”, asumiendo la postura de nuevos e inmaculados gobernantes. Afortunadamente, ya nadie, ni siquiera sus cada vez más escuálidos seguidores, le creen.

Indudablemente, aunque el discurso cambia, los gobernantes siguen, siguen siendo los mismos que durante veintisiete años han saqueado y arruinado a Venezuela. Siguen siendo los mismos que con arrogancia y prepotencia, sin límites, han atropellado y pisoteado nuestra dignidad, pretendiendo destruirnos moralmente. Siguen siendo los mismos que nos han empobrecido y obligado a ver a nuestros hijos marcharse del país. Siguen siendo los mismos que los venezolanos rechazamos contundentemente en las elecciones del 24 de julio de 2024 y como claramente lo revelan todos los sondeos de opinión.

Sin embargo, para la gran mayoría de los venezolanos, la vida cotidiana no ha cambiado. Diariamente, continúan haciendo inconmensurables esfuerzos para satisfacer necesidades básicas como comer, aunque sea solo una vez al día, mientras observan como los detentadores del poder y de la riqueza mal habida, hacen ostentación de su privilegiada posición. Los nuevos supuestos ingresos controlados por la administración norteamericana no se traducen en cambios sentidos y visibles. Las oportunidades de empleo siguen siendo escasas y el ingreso familiar se esfuma ante la inflación agobiante. La carencia de agua, electricidad y servicios públicos se manifiesta todos los días. La educación y la atención sanitaria empeoran cada vez más. Mientras la libertad está aún por llegar, el poder judicial sigue siendo corrupto y controlado por los de siempre.

Afortunadamente, no perdemos la esperanza, seguimos resistiendo y el optimismo se refuerza y sustenta en la realización a la brevedad posible de elecciones libres y en la confianza de todo un pueblo en la conducción de María Corina Machado, cuya popularidad se mantiene y cuenta con el decidido respaldo de la plataforma unitaria y el apoyo del mundo libre.

No obstante, ante este panorama y compleja situación, sabemos que “no por mucho madrugar amanecerá más temprano” y cuan complicado es “ver crecer la hierba”. Ver como crece la hierba requiere entendimiento, tiempo y paciencia. Comprender nuestra tragedia y su dilatada profundidad requiere especial esfuerzo; tiempo, tenemos cada vez menos y la paciencia requerida parece infinita. Sin embargo, no nos queda otra, debemos continuar asumiendo nuestra patriótica responsabilidad y confiando en nuestro liderazgo y en la necesaria ayuda de los Estados Unidos sobre la base de un democrático interés común.

La revolución imposible ha terminado, pretendió ser socialismo del siglo XXI cuando una década antes había caído el Muro de Berlín y comenzado una nueva época. Perdió el apoyo popular y progresivamente, aislada internacionalmente, degeneró en una dictadura criminal sostenida únicamente en la represión de toda disidencia que se financiaba con los recursos de los venezolanos y otros de oscuro origen.
Hoy siguen “gobernando” los mismos, pero su permanencia es cada vez menos sostenible. No tienen capacidad de desobedecer al tutelaje del norte, sus recursos son controlados, el pueblo los rechaza y va perdiendo el miedo. Mientras tanto, se va abriendo el horizonte de la libertad. Pronto, los tiempos se acelerarán y todos veremos crecer la hierba. Pronto, todos los presos políticos y asilados, incluyendo a María Corina Machado, regresaran a casa. Pronto, conoceremos el cronograma para la realización de las elecciones libres, importante compromiso del aliado del norte con el liderazgo opositor y con nuestro pueblo. Serán los primeros pasos de una oportunidad histórica para recorrer los caminos de la libertad, igualdad y la muchas veces olvidada fraternidad y avanzar hacia la reconstrucción espiritual y material de Venezuela. Valencia, España, junio de 2026.

@rafidiaz [email protected] alzandolavoz.wixsite.com/rafidiaz

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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