🔴🔵 Niño Guerrero: Auge y caída del líder del Tren de Aragua

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Mientras muchos centraban su atención en el partido entre Paraguay y Estados Unidos, la noche de este viernes, 12 de junio, el presidente norteamericano, Donald Trump, anunció en su red social Truth la muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como el “Niño Guerrero”, principal cabecilla de la megabanda criminal “Tren de Aragua”.

Según la publicación de Trump, el ataque fue ejecutado por el Comando Sur, con el apoyo de las autoridades venezolanas. Describió la ejecución como un «ataque cinético rápido y letal». El mensaje del mandatario estadounidense confirmó el fin de una era para la criminalidad transnacional en el continente.

No se tienen muchos detalles del hecho más que un video difundido por Trump donde se ve el bombardeo a una vivienda, y la confirmación del Ministerio de Comunicación, el cual indicó que todo ocurrió en al sureste del estado Bolívar, zona en la que desde hace varios días se reportó una operación militar en zonas mineras y el Estado no había informado de qué se trataba el operativo.

Los cimientos de un líder criminal

Héctor Guerrero nació el 2 de diciembre de 1983 en la ciudad de Maracay, estado Aragua. Sus primeros pasos en el mundo delictivo quedaron registrados en el año 2000, cuando apenas salía de la adolescencia, según reseña el portal InSight Crime, atacando policías e involucrándose con negocios de microtráfico.

Un evento decisivo definió su perfil violento en el 2005, año en el que participó en un ataque contra una comisaría policial que resultó en el asesinato del cabo Oswaldo González. Para esa época, el Tren de Aragua ya tenía reputación criminal debido a los secuestros y extorsiones a comerciantes, así como los sobornos a funcionarios públicos.

En el año 2010 fue detenido mientras traficaba drogas y artículos robados en su ciudad natal. Fue recluido en el Centro Penitenciario de Aragua, conocido como Tocorón, pero se fugó en 2012. Sin embargo, esa fuga duró hasta 2013, cuando fue recapturado en Barquisimeto, estado Lara.

A pesar de los reveses judiciales, su influencia crecía exponencialmente cada vez que regresaba a una celda.

De delincuente local a pran de Tocorón

El liderazgo de Guerrero transformó una pequeña banda carcelaria en una corporación criminal de alcance transnacional y de las más peligrosas de la región. Bajo su mando, el Tren de Aragua inició un proceso de expansión territorial agresivo que comenzó por la toma del barrio San Vicente en Maracay. Guerrero convirtió este sector en su primer “feudo criminal”, donde incluso intentó lavar su imagen pública.

A pesar de estar en la cárcel, Niño Guerrero apareció en una fiesta de un barrio en Maracay en 2015. Era un sector controlado por el Tren de Aragua y en aquel momento, se presentó como su líder natural y aseguró que mejoraría las condiciones de vida de los habitantes.

Muy al estilo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, líder del Cartel de Medellín, Guerrero proyectaba una imagen de benefactor que prometía rescatar a los jóvenes de las drogas y embellecer la comunidad, siempre bajo la condición de no permitir la presencia policial en el sector. Mientras tanto, en las sombras, extendía sus tentáculos hacia las minas ilegales del estado Bolívar y controlaba corredores estratégicos de narcotráfico hacia Trinidad y Tobago.

En el año 2018, la justicia venezolana lo condenó a 17 años de prisión, pero esa sentencia solo sirvió para consolidar su título de “pran” desde el interior de la cárcel.

La construcción de un estado paralelo entre muros y lujos

Entre los años 2011 y 2019, el Tren de Aragua construyó una infraestructura de lujos que desafiaba cualquier lógica de reclusión. El recinto llegó a albergar una piscina olímpica, una discoteca de nombre “Tokio”, diversos bares, restaurantes y un patio de juegos. La opulencia del líder del Tren de Aragua incluía incluso un zoológico privado, un estadio de béisbol y granjas para la cría de animales.

Esta ciudadela criminal operó durante años bajo la gestión de la entonces ministra del Servicio Penitenciario, Iris Varela. Aunque la cárcel tenía una capacidad original para 750 reos, el control de Guerrero permitió que llegara a albergar a más de 5,000 internos en condiciones de hacinamiento para los presos comunes, mientras la cúpula disfrutaba de servicios exclusivos.

Desde este centro de mando, Guerrero Flores dirigía operaciones de extorsión, secuestro y sicariato que afectaban a todo el país, utilizando la figura del “pranato” para ejercer un gobierno paralelo.

La última huida al cierre de Tocorón

El control que Guerrero ejercía sobre Tocorón llegó a un punto de quiebre en septiembre de 2023 con la Operación de Liberación Cacique Guaicaipuro. El gobierno desplegó más de 11,000 funcionarios militares y policiales para retomar el control del penal y finalmente, cerrarlo.

Durante el operativo, las autoridades descubrieron un arsenal de guerra que incluía 40 granadas antitanque, 80 kilos de explosivo C4, cohetes autopropulsados y cerca de 400,000 municiones de diversos calibres. También hallaron 14 armas largas y sistemas de comunicación avanzados.

El éxito de la operación se vio empañado por la fuga de Guerrero y de cientos de reos más. Algunas ONG denunciaron que el cabecilla criminal habría negociado su salida con el gobierno de Nicolás Maduro días antes de la intervención.

En el penal de Tocorón no solo había instalaciones de lujo, también tenía una sofisticada red de túneles de cinco kilómetros de longitud que desembocaba en el lago de Valencia, por donde huyó. Estas excavaciones subterráneas contaban con ventilación forzada, alumbrado eléctrico y armazones de concreto.

En 2024, el gobierno venezolano anunció que ofrecía una recompensa de 250,000 dólares por información que permitiera capturar a Niño Guerrero.

El Tren de Aragua: una franquicia del terror transnacional

Durante la crisis económica y el éxodo migratorio venezolano el Tren de Aragua obtuvo el combustible necesario para la expansión internacional. Niño Guerrero supo capitalizar el flujo de millones de personas para infiltrar sus células en otros países de la región.

Además, la organización criminal diversificó sus crímenes para incluir la trata de personas, el lavado de dinero y el terrorismo. El Tren de Aragua se estableció con fuerza en países como Perú y Chile, donde sus métodos violentos generaron una alarma social sin precedentes.

La peligrosidad de Guerrero Flores lo convirtió en un objetivo prioritario para las agencias de inteligencia regionales. El Ministerio del Interior de Perú lo incluyó en su programa de recompensas, ofreciendo una suma de 500,000 soles -unos 132,400 dólares- por información que permitiera su captura. Simultáneamente, en Chile, la Fiscalía nacional dictó órdenes de detención y solicitudes de extradición, buscando procesarlo por los delitos cometidos por su estructura criminal en suelo chileno.

Un objetivo de valor internacional

Tras su desaparición de Tocorón, Niño Guerrero se convirtió en uno de los prófugos más buscados del hemisferio. El gobierno de Estados Unidos intensificó su interés en el líder del Tren de Aragua debido a sus vínculos probados con el narcotráfico y su membresía en el Cartel de los Soles.

El país norteamericano lo señalaba por cargos graves que incluían conspiración para delinquir y robo de identidad. La Casa Blanca monitoreaba sus movimientos como una amenaza a la seguridad regional y puso una recompensa de 5 millones de dólares por información que permitiera su captura.

La inteligencia estadounidense rastreó sus actividades financieras y sus posibles escondites en las zonas mineras del sur de Venezuela. Guerrero, además de su rol criminal, actuaba como un factor de inestabilidad política, siendo señalado en ocasiones por su presunta colaboración en la represión de manifestantes.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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