La empresa argentina de energía Industrias Metalúrgicas Pescarmona S.A.I.C. (Impsa), logró este sábado la firma de un acuerdo con la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) para retomar dos proyectos hidroeléctricos clave en Venezuela: Macagua y Tocoma.
Detrás de la operación están involucrados al menos tres ejecutivos venezolanos, entre ellos el abogado Jorge Rafael Salcedo Hernández, nombrado presidente de Impsa en julio de 2025.
En 2017, Salcedo Hernández fue identificado como el defensor de Samark López Bello en Estados Unidos tras la imposición de sanciones del Departamento del Tesoro por haber servido como testaferro a Tareck El Aissami, designado en la lista de sancionados en EE.UU. por presunto lavado de dinero del narcotráfico.
Nueve años más tarde, Salcedo preside la compañía extranjera que firmó un acuerdo para reanudar un contrato con Corpoelec que se mantuvo cerrado por más de diez años.
Además de Salcedo, en el directorio de Impsa figura otro venezolano: Juan Manuel Domínguez, vicepresidente de la compañía y director del capítulo Argentina de la Cámara de Comercio Argentino-Estadounidense de Florida (AACC).
Empresa MAGA
Impsa era originalmente de una familia ligada al kirchnerismo que consiguió un contrato eléctrico mil millonario en Venezuela en la era de Hugo Chávez.
Pero tras una larga crisis económica, la familia Pescarmona logró que las autoridades de Mendoza asumieran el control de la compañía que prácticamente estaba en quiebra. En 2025, se convirtió en la primera compañía privatizada durante la gestión del presidente Javier Milei. La compró el consorcio estadounidense Industrial Adquisition Find, LLC (IAF), cuya accionista principal es Arc Energy, una empresa afín a Donald Trump y al Partido Republicano de EE.UU.
«Es conocida por sus vínculos con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. El presidente de la firma, Jason Arceneaux, y dos de sus directores, de origen venezolano, figuran como aportantes a la campaña de Trump», reseñaron medios de Argentina al oficializarse la venta de Impsa.
Durante la firma de la operación, los ejecutivos de Impsa le regalaron a la representante de la administración de Milei, Hebe Casado, vicegobernadora de Mendoza, una gorra roja con la frase «Make Impsa Great Again».
La pieza tenía la misma identidad que la campaña de Trump «Haz a Estados Unidos grande otra vez» (MAGA, por sus siglas en inglés).
¿Qué persiguen en Venezuela?
El 10 de junio de 2026, Salcedo confirmó a la agencia Reuters que buscan desarrollar y culminar dos proyectos hidroeléctricos en Venezuela, que podrían añadir hasta 672 megavatios de capacidad de generación a partir de los próximos meses, con la instalación de dos unidades en Tocoma y tres de Macagua.
El abogado declaró que el contrato firmado hace más de una década entre Impsa y la estatal Corpoelec, seguía sin ejecutarse debido a problemas de pago y sanciones estadounidenses.
«La reanudación de los trabajos de Impsa se incluiría como una adenda a los contratos actuales e inconclusos con Venezuela. El objetivo es reparar tres turbinas de 80 megavatios en Macagua y, cuando esté terminado, instalar dos unidades de 216 megavatios en Tocoma», informó Salcedo a Bloomberg.
Salcedo declaró que podrían poner en línea 160 megavatios de la central Macagua en 100 días.
De acuerdo con ese medio, la potencia adicional de los proyectos que persigue Impsa representa «menos del 2% de la capacidad eléctrica total instalada en Venezuela».
La firma del acuerdo entre Corpoelec e Impsa se concretó este sábado 13 de junio, informó el Ministerio de Energía Eléctrica de Venezuela.
Según la versión oficial, publicada por la presidenta interina Delcy Rodríguez, el acuerdo sumará 2.640 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) con la culminación de la Central Hidroeléctrica Tocoma; una cifra que supera con creces el ofrecimiento inicial de Impsa cuando se pronunció sobre la renegociación del contrato.
La trampa de Impsa
El exviceministro de Electricidad al inicio del gobierno de Chávez, Víctor Poleo, dijo a El Pitazo que las partes involucradas en la reanudación del acuerdo son la «nueva Impsa» y un funcionariado del Ejecutivo carente de legalidad.
«La «nueva» Impsa es la original Impsa que defraudó a la Nación en el contrato para fabricar 10 turbinas Kaplan para la hidroeléctrica Tocoma», alertó.
En el país, los apagones diarios se prolongan hasta por 12 horas continuas. Bajo el tutelaje de Estados Unidos, el gobierno encargado de Rodríguez ha llamado a transnacionales del sector, como Siemens y General Electric, para que inviertan en la deteriorada infraestructura eléctrica, pero las empresas no quieren firmar contratos sin garantías de pagos.
Tan sólo entre 1999 y 2016 se destinaron casi 38.000 millones de dólares para el SEN. Según estimaciones de Transparencia Venezuela, el 61 % de ese monto fue desviado a «cloacas de la corrupción».
En la era Chávez-Kichner, Impsa –al igual que Odebrecht–estuvo involucrada en los proyectos Macagua y Tocoma, rodeados de sobrecostos, retrasos de ejecución y corrupción.
En Argentina, el antiguo propietario de Impsa, Enrique Pescarmona, fue investigado en un caso conocido como «Cuadernos de las coimas» por presuntos pagos de sobornos al kirchnerismo para obtener contratos en Venezuela y otros países.
La obra de Tocoma tuvo un precio inicial de 3.000 millones de dólares y terminó costando más de 9.000 millones. Pese a que se triplicó el presupuesto, la central quedó inconclusa. Solo se instalaron algunas turbinas con problemas técnicos en el ensamblaje, de acuerdo con reportes.
Impsa fue contratada por el Estado venezolano, en 2008, para suministrar 10 turbinas Kaplan de 232 MW de capacidad en Tocoma y el equipamiento de Macagua. La Corporación Andina de Fomento (CAF) concedió un préstamo de 600 millones de dólares para la adquisición de turbinas en Tocoma.
Para ganar esa licitación, Impsa inició el proceso en 2004 y compitió con las transnacionales General Electric, Alstom, Siemens, Hitachi, Mitsui, Harbin, entre otras.
El exviceministro Poleo recordó que el contrato original con Impsa era de 300 millones de dólares, pero escaló a 1.000 millones.
Venezuela acumuló una deuda de 300 millones de dólares con la empresa argentina por estas obras. La nueva directiva reportó en enero de 2026 que puso en marcha una estrategia para cobrar ese monto.
El hombre detrás de Impsa
Salcedo, como presidente de Impsa, asumió la vocería de la compañía privatizada hace poco más de un año.
Antes de ocupar ese cargo, Salcedo ejerció como abogado en Florida. En su carta de presentación, hace énfasis en la asesoría legal en materia de sanciones.
Fue consultor de la firma Ferrari & Associates. En la página web de la empresa se ofrecía representación legal y asesoría sobre los programas de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
Su experiencia incluye la gestión de licencias para liberar fondos bloqueados, asesoría a empresas del sector energético y petrolero, así como apoyo técnico a miembros del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos en temas legislativos vinculados a sanciones, agrega la firma de abogados.
La OFAC administra y hace cumplir las sanciones económicas y comerciales contra determinadas jurisdicciones y regímenes extranjeros, así como contra personas y entidades que participan en actividades (terroristas, narcotraficantes internacionales, contrabandistas de armas, entre otros), que ponen en riesgo la seguridad nacional, la política exterior o la economía de los Estados Unidos.
Salcedo egresó de la Facultad de Derecho Shepard Broad de la Universidad Nova Southeastern (NSU) en Florida que ofrece un programa acelerado de Doctorado en Jurisprudencia para Abogados Extranjeros.
La base de datos del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que recopila registros sobre entidades financieras en paraísos fiscales, identifica a Salcedo como director de una entidad denominada October Ventures Ltd., registrada en Barbados, entre 2014 y 2016.
Esta información fue extraída de los Paradise Papers, una investigación global que expone estructuras corporativas activas hasta 2016. En Open Corporates también aparece como uno de los oficiales de Bando Group Inc, una empresa en Panamá que se dedica a comprar, vender y administrar cuentas en ese país.
En marzo de este año, ofreció una entrevista a Forbes Argentina para anunciar el inicio de las exportaciones nucleares a Estados Unidos.
«Estamos invirtiendo fuertemente en la división nuclear, pero sin desatender nuestras otras dos áreas clave: la hidroeléctrica y las grúas portuarias. Estos son los tres focos principales de la compañía. De hecho, pronto anunciaremos una asociación con una empresa americana en el área hidroeléctrica para la región latinoamericana», indicó.
Al ser consultado sobre los plazos para concretar las inversiones, sostuvo: «Sin duda, este mismo año veremos varios anuncios importantes en la industria. Hablamos de proyectos que requieren miles de millones de dólares».
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