Caracas.- Funcionarios del Grupo de Operaciones Estratégicas (GOES), adscrito al Ministerio de Interior y Justicia, detuvieron este domingo 14 de junio al empresario zuliano José Enrique Rincón, conocido como el «Rey de Camarón» por ser el propietario del Grupo Lamar, principal productor y exportador de ese rubro en Venezuela.
Fuentes ligadas con el entorno de Rincón informaron que el empresario, quien era solicitado por las autoridades venezolanas desde 2024 por una supuesta conspiración, “está bien” y que en las próximas horas se conocerán detalles de su aprehensión.
Rincón fue detenido la tarde de este domingo 15 al arribar al Aeropuerto Internacional La Chinita, que sirve a la ciudad de Maracaibo, procedente de Panamá en un vuelo de Copa Airlines. Según fuentes de El Pitazo, sobre el empresario había una alerta roja de Interpol y estaba solicitado por el Juzgado Tercero de Control del Área Metropolitana de Caracas.
Rincón fue llevado a Caracas, donde deberá ser presentado ante el tribunal que ordenó su captura por su presunta vinculación con un complot denominado “Operación No a la Navidad”.
El ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, lo señaló el 23 de noviembre de 2024 de orquestar un plan que buscaba desestabilizar al país para impedir la juramentación de Nicolás Maduro. En esa narrativa también fueron incluidos sus hijos Juan Diego y José Enrique Rincón Sabatino, y dirigentes opositores como Rafael Ramírez, ex alcalde de Maracaibo, y los hermanos Juan Pablo y Tomás Guanipa, además de líderes como María Corina Machado e incluso paramilitares colombianos.
Para entonces, Rincón y sus hijos estaban en España, donde el empresario estuvo días internado en una clínica por severos problemas de salud.
Auge y caída del «Rey del Camarón»
Durante décadas, José Enrique Rincón levantó un emporio que llegó a dominar el 70% de la producción nacional de camarones, exportando miles de toneladas a Europa y controlando más de 60 negocios, desde plantas de alimentos hasta restaurantes. Amparado por sus conexiones con el poder en Caracas, parecía intocable: ni militares ni civiles en el Zulia se atrevían a enfrentarlo.
En 2024, su suerte cambió. Lo que comenzó como un conflicto empresarial terminó convertido en un caso penal que desató una tormenta política y lo colocó en la mira del oficialismo. El quiebre inició en agosto de 2021, cuando su hijo, Juan Diego Rincón Sabatíni, presidente de la empresa Ingeniería 3030, firmó un contrato para comprar parte de dos compañías recicladoras. La disputa con el socio original, Juan José Linares Flores, escaló rápidamente: de un pleito civil pasó a un proceso penal en 2024, con jueces y fiscales alineados a favor del emporio camaronero. Linares, su esposa y su abogado terminaron tras las rejas.
Ante la presión, Linares buscó representación en Caracas y contrató a Miriam Morandi, exmagistrada del TSJ y comadre de Cilia Flores. Esa jugada cambió todo: la intervención de Morandi encendió las alarmas en Miraflores y colocó a Rincón bajo el radar del poder central.
Pese a sus nexos con altas figuras del oficialismo, como la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez, encargada de la administración de Venezuela luego de la captura de Nicolás Maduro en enero, Rincón fue acusado de mantener lazos con “mafias de corrupción”.
El 5 de diciembre de 2024, el oficialismo confirmó la intervención de sus empresas, el cierre de sus restaurantes y la confiscación de camaroneras y equipos. En abril de 2025, un incendio devastó una de las principales plantas del Grupo Lamar en San Francisco, Zulia, generando pérdidas millonarias y marcando un nuevo golpe al imperio.
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