Desde los terremotos registrados el 24 de junio en Venezuela, distintos sistemas científicos nacionales e internacionales han activado mecanismos de monitoreo para evaluar la magnitud del evento, su evolución y su impacto en superficie. Entre ellos destacan la red sismológica de FUNVISIS, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y el sistema de mapeo satelital de emergencia de Copernicus, que ya ha generado productos de evaluación de daños en las zonas más afectadas.
La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) mantiene el registro oficial de la actividad sísmica dentro del territorio nacional, con seguimiento continuo de réplicas, localización de epicentros y análisis de magnitudes. Su red de estaciones permite alimentar los reportes técnicos sobre la secuencia sísmica que afecta a Caracas, La Guaira y otras regiones del país.
A nivel internacional, el Servicio Geológico de Estados Unidos (United States Geological Survey, USGS) documentó el evento principal mediante su sistema de monitoreo global de terremotos, incluyendo la localización del epicentro, la magnitud estimada y los parámetros de profundidad. Además, activa modelos de impacto como PAGER, utilizados para estimar efectos humanos y materiales de grandes sismos.
En paralelo, el Servicio de Gestión de Emergencias de Copernicus (Copernicus Emergency Management Service, CEMS) activó su sistema de mapeo rápido (Rapid Mapping) para Venezuela, generando productos satelitales de evaluación de daños. Estos mapas permiten identificar colapsos estructurales, afectaciones en infraestructura, interrupciones viales y cambios en el terreno a partir de imágenes de satélite de alta resolución.
El sistema Copernicus se apoya en la constelación de satélites Sentinel de la Agencia Espacial Europea (European Space Agency, ESA), que permiten observación terrestre continua mediante radar e imágenes ópticas, incluso en condiciones de nubosidad o baja visibilidad. Estos datos son clave para medir deformaciones del suelo y estimar la extensión del daño en zonas urbanas y costeras.
En conjunto, estos sistemas permiten una lectura integrada del desastre: FUNVISIS aporta el registro local y oficial, el USGS el análisis global inmediato del evento sísmico, y Copernicus la evaluación visual y geoespacial de los daños en superficie, lo que facilita la toma de decisiones en la respuesta humanitaria y la planificación de la recuperación.
En paralelo al monitoreo científico, las autoridades venezolanas han comenzado a ajustar medidas de gestión de la emergencia. Delcy Rodríguez anunció la suspensión de actividades escolares por una semana adicional y la creación de una comisión de inspección de habitabilidad de inmuebles, en medio de la evaluación de daños estructurales y el temor persistente en comunidades afectadas tras los sismos.
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