Caracas.- Ante la reciente catástrofe natural que ha afectado diversas zonas del país, el apoyo emocional se convierte en una prioridad para quienes enfrentan la pérdida y el trauma. Guillermo Enrique Vega, psicólogo que actualmente presta apoyo en la morgue de Bello Monte y forma parte de la organización Unidos por la Salud, ofreció una serie de recomendaciones y explicaciones sobre los procesos psicológicos y el estado de alerta en el que se encuentra la población en estos momentos de crisis por el doblete sísmico que se registró el pasado 24 de junio.
Vega, quien trabaja en el servicio de apoyo psicológico para víctimas indirectas del delito adscrito al Ministerio Público, señaló que el impacto emocional tras un evento de esta magnitud es una respuesta esperada. “Toda muerte siempre va a afectar y va a crear un impacto. Eso es normal y es parte de la reacción del ser humano”, apuntó el especialista, refiriéndose a los procesos de duelo y pérdida que muchos ciudadanos están experimentando.
De acuerdo con el experto, ante situaciones traumáticas la mente humana busca respuestas que no siempre consigue, lo que puede derivar en pensamientos intrusivos y sentimientos de culpa. “Nuestra mente busca respuesta y como no consigue respuesta va lo más cercano que tiene que son nuestros recuerdos. Entonces allí despliega como una pantalla con todos los recuerdos con la persona que acaba de perder. Y allí es donde la mente empieza a buscar el error”, explicó Vega.
Este proceso mental suele generar frases de arrepentimiento como “no hice aquello” o “hubiese hecho lo otro”. Sin embargo, el psicólogo enfatizó la importancia de no cargar con responsabilidades ajenas en medio de la crisis. “Esos pensamientos van creando un sentimiento de culpa que muy en el fondo no nos pertenece (…) Nunca vamos a querer lo peor para nuestros seres queridos”, señaló, agregando que la tranquilidad debe nacer de saber que se hizo todo lo que estaba al alcance.
Primeros auxilios psicológicos
El especialista comparó la magnitud de este evento con otras tragedias históricas del país, e indicó que, por su alcance geográfico, este evento ha resultado sumamente trágico. Ante esto, advirtió que es normal que el cuerpo se mantenga en un “estado de alerta constante” y con la mente fluctuando entre los recuerdos.
Para contrarrestar este estado, Vega recomendó técnicas de primeros auxilios psicológicos diseñadas para traer la mente al presente. Una de ellas es la respiración cuadrada. “Inhalar en cuatro, retenemos en cuatro, botamos en cuatro. Hacemos este proceso cuatro veces”, detalló el psicólogo como una herramienta fundamental para la estabilización inicial.
Asimismo, sugirió una técnica sensorial para recuperar la consciencia del entorno inmediato que consiste en identificar y nombrar en voz alta cuatro cosas que se puedan tocar, cuatro cosas que se puedan ver con todo detalle y cuatro cosas que se puedan escuchar “detrás del caos”. Esta práctica permite que el cerebro tome conciencia de que la persona se encuentra en un lugar seguro y bajo resguardo.
Observar las reacciones de los niños
La población infantil requiere un abordaje cuidadoso, ya que sus manifestaciones de trauma pueden diferir de las de los adultos. Vega informó que, tras consultas con varios colegas y reportes recibidos de distintos centros de acopio y refugios, se han identificado síntomas comunes en los menores tras el sismo.
“Los niños no están hablando, tampoco están comiendo. Entonces puede decir que ellos se encuentran como en un estado de shock”, advirtió el especialista. Según explicó, este shock es una consecuencia de haber estado expuestos no solo al terremoto, sino al “caos social, los gritos y la desesperación” del entorno.
El psicólogo subrayó que el proceso para que los niños drenen lo vivido no será inmediato. “Eso no va a ser de la noche a la mañana, eso es paso a paso. Ellos están procesando ahorita y están absorbiendo bastante información que quizás los efectos no los vemos de inmediato, los vamos a ver después”, señaló.
Mientras la situación se estabiliza y las réplicas disminuyen, la recomendación para los padres es aplicar las mismas técnicas de identificación sensorial con los niños. Vega instó a ayudarlos a identificar cuatro cosas que huelen, ven, tocan, comen o escuchan para ayudarlos a anclarse en el momento presente.
Sobrecarga informativa en redes sociales
Otro factor que puede dificultar la recuperación emocional es el consumo excesivo de información a través de plataformas digitales. Vega observó que, aunque es natural que el ser humano busque saber qué ocurre por curiosidad o instinto de supervivencia, la exposición constante a videos y noticias puede ser contraproducente.
“Evitemos por ahora el consumo masivo de redes sociales porque realmente estamos sobresaturados de información y esa sobresaturación no nos permite poder avanzar en este evento traumático”, advirtió el psicólogo. Explicó que el flujo constante de noticias, tanto positivas como negativas, genera una carga emocional difícil de procesar en el estado actual de vulnerabilidad.
Cuando una persona sienta que la información la está sobrecargando, la recomendación del experto es desconectarse de los dispositivos tecnológicos: «Apagamos el teléfono, preferiblemente, y empezamos a ver las técnicas que les recomendé”. En su lugar, sugirió buscar el contacto con la naturaleza como una forma de alivio. “No es solamente con las áreas verdes, estamos también hablando del cielo, sentir los rayos del sol, sentir la brisa, contemplar ejercicios de contemplación también ayudan bastante”, apuntó.
Finalmente, Vega hizo un llamado a la prudencia con respecto a los diagnósticos psicológicos tempranos. Explicó que, debido a la emergencia, han surgido terminologías que no están en los manuales oficiales y que es vital esperar a que pase la “primera oleada” de la catástrofe para emitir valoraciones clínicas precisas.
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