🔴🔵 Campamento transitorio en La Guaira: sobrevivientes improvisan toldos y aseguran que escasea la comida

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En el campo de golf de Caribe, una de las zonas de La Guaira más golpeadas por los terremotos, funciona uno de los “campamentos transitorios” como los denominó la administración de Delcy Rodríguez. Las condiciones en las que duerme la gente no son las mejores: carpas amontonadas, techos hechos con sábanas, colchones tirados en el suelo, sanitarios y duchas escasas. 

El sol que caracteriza el Litoral venezolano no da tregua, es por ello que los sobrevivientes que allí permanecen decidieron usar las sábanas que les donaron para improvisar toldos. Cientos de afectados se mantienen allí porque no quieren alejarse. Sus familiares siguen atrapados bajo los escombros de las torres de los edificios de Misión Vivienda conocidos como Opp.

Durante el aguacero que los sorprendió la madrugada del martes, 30 de junio, los sobrevivientes tuvieron que correr para cubrirse ya que el agua penetró las diminutas carpas. Al amanecer estiraron en la grama la ropa, enseres personales y comida que les donaron, ya que estaban empapados. 

Entre los sobrevivientes se encuentra Dayana, quien improvisó un rincón del campo para estar con su madre y tía, mientras espera que le den noticias de sus sobrinas, tres niñas que se encontraban en su apartamento del edificio 27-D. Aguardan las acciones de rescatistas norteamericanos. Ella aseguró que las esperan vivas pero están preparadas también para que les entreguen sus cuerpos. “No nos vamos a ir sin las niñas, estamos en estas condiciones sólo esperando noticias de ellas. En medio de la tragedia debemos comer, asearnos y estar en un lugar seguro, pero este lugar se aleja mucho de esa realidad. Los militares están aquí con sus buenas carpas, también tienen baños aparte”, detalló Dayana, al tiempo que indicó que en muchos casos la comida les llega después del mediodía: “no queremos pedir, si aquí hubiese cocina fuéramos las primeras en preparar comida a los rescatistas, pero estamos de manos atadas”. 

A pocos metros del refugio, los familiares pican el concreto con picos y palas que consiguieron por su cuenta, esto en áreas diferentes a donde permanecen los rescatistas extranjeros. La maquinaria pesada prometida no aparece. “Dicen que tienen que trabajar en otro lado. La ayuda llegó a otros lados, pero aquí nos tienen abandonados. Nadie ha venido a ver la realidad que estamos pasando”, fue la queja de Sobeida.

En otra área del campamento se encontraba Ana, otra sobreviviente, ella estaba acompañada de dos militares, pero no tuvo temor de hablar delante de ellos ya que son miembros de su familia y compartían la indignación que se vivía en el campamento de golf debido a las precarias condiciones. “Esto es horrible. No tenemos hogar. Nos sentimos desnudos en la calle. La comida se daña rápido. Que venga la presidenta, que nos saque de aquí y nos lleve para Caracas. Ya pasé el deslave del 99 y ahora esto. No quiero estar más en La Guaira”.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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