Por: Rosalinda Hernández
Luego de una larga espera de cinco días a las puertas del Consulado de Venezuela en Cúcuta, los enviados especiales de Canal 13 de Chile, el periodista Alejandro Rivera y el camarógrafo Javier Rocha, rompieron el silencio. La negativa consular de otorgarles la visa para ingresar al país generó la respuesta de este equipo.
“Tuvimos la posibilidad de dialogar directamente con el cónsul Javier Zambrano acá en Cúcuta, quien sale a atender a la gente para ver cada caso. En un primer momento, cuando nosotros le dijimos que necesitábamos visa, nos había dejado entrar. Pero, después, se dio cuenta que éramos periodistas y, de inmediato, nos hizo salir. Nos dijo que no podía autorizar el ingreso de periodistas. Que teníamos que hacerlo a través de una página web que está disponible”, denunció el periodista Alejandro Rivera.
Lo más sorprendente, – dijo el periodista -, es que el consulado venezolano afirme no tener competencia para autorizar el ingreso de periodistas extranjeros a su país, derivando el caso a un trámite digital centralizado en el Ministerio del Interior en Caracas, a través de la pagina web:
“Pudimos hacer la gestión, legalmente como nos exigieron. Nos ayudaron e iniciamos ese trámite que, teóricamente, era rápido con una aprobación directa de Caracas. Pero hasta ahora no ha sido posible tener la visa. Hoy regresamos, a ver si podíamos tener otro tipo de respuesta, y el cónsul nos insistió con lo mismo”, reiteró Rivera.
El bloqueo fue absoluto. Se les negó incluso la opción de ingresar como turistas (sin equipos de transmisión) para regularizar su situación en la capital venezolana. Todo ello ha llevado al equipo de comunicadores a evaluar el retorno a su país.
La denuncia del comunicador social revela un veto migratorio que no es exclusivo contra la prensa, sino que afecta directamente a profesionales tanto de salud como de rescate de las víctimas de la catástrofe.
“Tenemos claro que no somos los únicos que tienen el problema. Hemos sabido de bomberos chilenos y de periodistas canadienses. Ahora estamos viendo a Médicos Sin Fronteras, que quedaron acá afuera también sin la posibilidad de hacer la gestión. En mi opinión los más preocupantes son los rescatistas y los médicos”, reiteró el comunicador.
Controlar las narrativas
Al consultarle al periodista chileno sobre las restricciones impuestas en las últimas horas por el gobierno venezolano que incluyen la prohibición de permanencia de medios extranjeros por 48 horas en las zonas de desastre, estos catalogaron las acciones como una muestra de temor ante la pérdida del control en las narrativas.
Desde el primer día de la emergencia, las restricciones al trabajo de la prensa internacional han sido evidentes y la tensa relación del Gobierno venezolano con los medios ajenos a sus intereses o a la narrativa oficial parece intensificarse ante la llegada de periodistas de todo el mundo. Este flujo, según Rivera, parece ser percibido como una amenaza al control absoluto del relato gubernamental.
“No es lo mismo mantener una hegemonía comunicacional interna que enfrentar el escrutinio de corresponsales extranjeros que relatan los hechos desde sus propios ojos”, afirmó.
Rivera también cuestionó lo que ya otros colegas corresponsales vienen denunciando desde Caracas: la imposición de traslados controlados en autobuses oficiales, una medida que ha generado profunda molestia en los reporteros en el terreno, quienes la interpretan como una vulneración a la libertad de prensa.
“Esta opacidad informativa no solo limita el ejercicio periodístico, sino que afecta el derecho de los ciudadanos dentro del país, asi como el de la diáspora – en Sudamérica y el mundo – a conocer la realidad, sin el filtro estatal. De hecho, las fuertes críticas sobre el manejo de las cifras oficiales y la cobertura de los daños alimentan la sospecha de que la versión gubernamental no refleja la verdadera magnitud de lo que ocurre en la zona de la catástrofe”, sospecha el corresponsal chileno.
Trato inhumano en la frontera
La situación saca a la luz, también, la desconsiderada atención que ofrece el consulado venezolano al usuario de este servicio en una ciudad de clima extremo como Cúcuta.
A la intemperie, decenas de personas deben esperar en plena vía pública. La mayoría, tras horas de desgaste, optan por sentarse en las aceras aledañas a las oficinas de la representación diplomática venezolana en la frontera, bajo temperaturas que superan los 30°C.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973