Caracas.- El dólar oficial en Venezuela registró un ascenso acelerado durante el cierre de esta semana, alcanzando los 667,05 bolívares por dólar este viernes, 3 de julio. Este valor representa un incremento de 27,35 bolívares en tan solo dos días, desde el miércoles, 1 de julio, cuando la tasa se ubicaba en 639,70 bolívares, un incremento que ya había sido cuestionado por los venezolanos debido a que ocurre en medio de la emergencia tras los terremotos del pasado 24 de junio.
“En lo que va del mes de julio, el precio del dólar ha aumentado 5 % en tres días hábiles”, señaló más temprano el economista José Guerra, en referencia al aumento de 13 bolívares, hasta los 652,97, registrado este jueves 2 de julio.
El economista explicó que este comportamiento es la continuación de una tendencia crítica observada el mes anterior, generando un nivel inflacionario “demasiado elevado” para la economía venezolana. Según sus proyecciones, de mantenerse este ritmo, el tipo de cambio podría cerrar diciembre en 1.600 bolívares por dólar.
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Devaluación agresiva bajo secreto oficial
La estrategia del Banco Central de Venezuela (BCV) ha sido calificada por Guerra como una “devaluación agresiva” que busca forzar la convergencia entre distintos tipos de cambio.
“Lo que está haciendo el Banco Central es devaluando la moneda, tratando de que el tipo de cambio de intervención, que es donde se asignan las divisas y que está situado en 630, vaya convergiendo a la tasa de cambio que ellos publican como tasa de cambio oficial”, apuntó José Guerra. A pesar de que la brecha oficial se ha intentado cerrar mediante las devaluaciones e intervenciones, el experto sostiene que el problema de fondo permanece intacto.
Para Guerra, uno de los mayores obstáculos para la estabilidad es la falta de transparencia con la que se maneja el ente emisor. “No hay explicación sobre lo que está haciendo el Banco Central. Todo es un secreto. Todo se conoce porque los bancos dan información o porque alguien relacionado suministra datos”, señaló José Guerra.
A juicio del experto, esta ausencia de un esquema de política económica anunciado oficialmente atenta contra la confianza necesaria para estabilizar la moneda, especialmente cuando el país requiere de una guía clara para enfrentar la reconstrucción tras los sismos.
Una demanda insatisfecha
José Guerra destaca que la emergencia nacional por los terremotos altera las prioridades en la asignación de divisas, pues considera que los dólares que ingresan al mercado ya no se utilizarán primordialmente para contener el tipo de cambio mediante intervenciones.
“Debido a la emergencia por los terremotos, los dólares que ingresen al mercado se destinarán a la reconstrucción del país y al gasto fiscal, en lugar de las intervenciones cambiarias”, dijo José Guerra. Esta decisión dejará al mercado cambiario desabastecido, reduciendo significativamente la capacidad del BCV para influir en el mercado paralelo.
“El mercado va a quedar algo desabastecido, y, al quedar algo desabastecido, claramente sigue la presión cambiaria”, apuntó José Guerra. Además, dijo que los requisitos del BCV para otorgar dólares a las personas naturales “son demasiado grandes, incumplibles literalmente, y, en consecuencia, se queda un segmento del mercado que no está satisfecho”.
Al no encontrar respuesta en el sistema formal, este segmento de la población presiona el mercado paralelo, lo que amenaza con ensanchar nuevamente la brecha cambiaria que el BCV intentaba cerrar.
Incertidumbre en las calles
Mientras las cifras oficiales suben, en el comercio informal los precios se disparan. En sectores como el mercado de Catia, los precios ya se marcan con tasas que alcanzan los 900 bolívares por dólar, mientras que en estados como La Guaira, lo calculan hasta en 1.000 bolívares.
Ante esta realidad, los ciudadanos reportan un impacto en su capacidad de compra y consideran que están en situación de desprotección ante cada aumento. “Cuando el dólar sube así, en medio de esta catástrofe, se nota, una vez más, que al gobierno no le interesa el país, que el gobierno no tiene ningún tipo de control sobre lo que es la subida de los precios ni del dólar”, dijo Lucas Gámez, un vendedor de Chacaíto.
Finalmente, José Guerra recalca que no habrá estabilidad real sin apoyo externo y un plan coherente. “La estabilidad del tipo de cambio tiene que ser de manera genuina, es decir, a través de un esquema de política económica que cree estabilidad en la moneda”, apuntó.
Para lograrlo, considera indispensable establecer acuerdos con organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Estos entes podrían aportar los recursos y divisas necesarios, primero para la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto y, posteriormente, para cimentar la estabilidad de la economía venezolana. Sin estas medidas de fondo, cualquier intento de unificación cambiaria sería “complicado”.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973