Este jueves, 9 de julio, el director de Cecodap, Carlos Trapani, aseguró que la emergencia provocada por los terremotos del pasado 24 de junio causó graves daños en los entornos naturales de protección de la infancia.
“Los niños son los primeros en sentir el terremoto, pero los últimos en recuperarse”, afirmó durante una videoconferencia organizada por la comunidad Universitas.
Trapani explicó que las emergencias —sobre todo las de este tipo— no afectan a todos los venezolanos por igual, y que la niñez enfrenta riesgos diferenciados por la edad, dependencia y menor capacidad de autoprotección.
Rupturas de entornos de protección
El director de Cecodap explicó que antes de la emergencia nacional que produjeron los dos terremotos, los niños y niñas contaban con una estructura básica de protección que si bien en muchos casos no era la más fuerte por la crisis económica, funcionaba como sostén cotidiano: familia, escuela, comunidad, servicios públicos y sistema de salud.
Agregó que esa ruptura de los entornos de protección y de redes familiares, escolares y comunitarias deja a los niños expuestos a violencia, negligencia y explotación.
Trapani enumeró los riesgos que enfrentan los niños en contextos de emergencia: separación familiar; violencia física, psicológica y sexual; negligencia y desatención; explotación laboral y trata de personas; trauma emocional, ansiedad y estrés; interrupción de la vida escolar, y campamentos inseguros y sin servicios básicos.
El abogado insistió en que no se puede postergar el cuidado de la niñez en contextos de emergencia. Recordó que el riesgo es un ciclo en el que primero colapsan viviendas y medios de vida, luego se debilita el tejido social y después aumentan la exposición a violencia y explotación.
“La atención de los niños ocurre el día uno de la emergencia. No se puede postergar”, recalcó.
Trapani enfatizó que invertir a tiempo o tempranamente —con apoyo psicosocial, espacios seguros y acompañamiento familiar— evita que los riesgos se materialicen en daños irreversibles.
Pilares esenciales de protección
El director de Cecodap identificó cinco pilares esenciales para la protección de niños, niñas y adolescentes en contextos de alto riesgo por desastres naturales.
- La familia: es el principal entorno de seguridad de todo infante y lo más recomendable es mantenerse juntos y unidos.
- La escuela: aunque actualmente muchos planteles están funcionando como refugios, la escuela sigue siendo un espacio de rutina, socialización y detección temprana de riesgos, por lo tanto, debe activarse cuanto antes.
- Escucha activa: los niños deben ser escuchados y entendidos. “No deberíamos tomar decisiones sin escuchar a los niños”, dijo.
- Redes comunitarias: las redes vecinales sostienen a las familias y facilitan la recuperación, explicó el abogado y defensor de la niñez.
- Apoyo psicosocial: la atención de la salud mental y psicosocial es de vital importancia para los más pequeños.
Trapani finalizó su intervención con una reflexión sobre la cultura de la solidaridad venezolana y recordó que proteger a un niño no significa hacer más, sino coordinar mejor, escuchar activamente y actuar de manera oportuna.
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