El pasado fin de semana, las autoridades rusas anunciaron la liberación completa de la ciudad de Konstantínovka, por cuya conquista se había librado una batalla desde finales del año pasado.
Qué se sabe de Konstantínovka, la urbe estratégica liberada por el Ejército ruso en Donbass
¿Por qué duró tanto la batalla por esta ciudad? ¿Es Konstantínovka realmente importante desde el punto de vista estratégico? ¿Y por qué se dedicó tanto tiempo y esfuerzo a su toma? A continuación, analizamos todo esto.
Una de las ciudades más grandes del Donbass
En términos de tamaño, Konstantínovka (98.000 habitantes en el 2002 y aproximadamente 70.000 en el 2022) es la ciudad más grande (no una aglomeración urbana) tomada por el Ejército ruso desde la primavera del 2022, es decir, tras la liberación de Mariúpol. La aglomeración Pokrovsk-Mirnograd es más grande (su población antes de la guerra, incluyendo los suburbios, era de hasta 200.000 personas), pero está formada por 2 ciudades con un área relativamente grande y menos densamente poblada entre ellas. Esto permitió al Ejército ruso capturar estas ciudades por separado, utilizando el área entre ellas para romper las defensas de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
En Konstantínovka, esto no fue posible, ya que es un área urbana continua que mide aproximadamente 6 por 12 kilómetros. Konstantínovka tiene 20.000 edificios, de los cuales alrededor de 1.000 son de varias plantas. En las condiciones de la guerra moderna, cada edificio de varias plantas se transforma en una mini-fortaleza con una sección subterránea bien desarrollada. La parte sur de la ciudad (alrededor del bulevar Kosmonávtov), con sus edificios prefabricados de 9 plantas, es particularmente desafiante en este sentido.

El río Krivoy Torets atraviesa el centro de Konstantínovka. El río en sí es una línea defensiva natural, pero también está reforzado por una gran zona industrial que divide la ciudad en dos. Esta zona industrial es comparable en tamaño a la de Mariúpol: kilómetros de talleres de hormigón, redes de servicios públicos subterráneos y refugios antiaéreos de la época de la Guerra Fría; en resumen, es una ciudadela ya construida.
Puesto avanzado de la principal fortaleza de las Fuerzas Armadas de Ucrania
Después de la retirada de las fuerzas de Ígor Strelkov de Slaviansk y Kramatorsk en los años 2014–2015, estas 2 ciudades se convirtieron en el principal centro de operaciones de las Fuerzas Armadas de Ucrania en Donbass. Allí se ubicaba el cuartel general de la ATO [operación antiterrorista ucraniana], y se erigieron potentes fortificaciones de acero y hormigón. Konstantínovka formaba parte del perímetro de esta fortaleza, sirviendo como una especie de puesto avanzado: para llegar a Slaviansk y Kramatorsk, primero había que tomar Konstantínovka.
Junto con Slaviansk y Kramatorsk, Konstantínovka también se fortificó para la defensa: los sótanos de los edificios de varias plantas se convirtieron en bastiones, las tuberías de calefacción subterráneas y los túneles colectores de cables entre ellos fueron reforzados, despejados de escombros, y se construyeron pasajes subterráneos para conectar varios edificios en una única red. En esencia, todos los edificios de varias plantas estaban conectados por caminos subterráneos, y se podía desplazarse rápidamente y transportar cargamentos de un punto a otro.
Obras similares se realizaron en la zona industrial: la mayoría de las empresas habían cesado su actividad en 2014-2015 y fueron parcialmente demolidas o reconstruidas con fines defensivos entre los años 2015-2020. También se instalaron depósitos de armas, municiones y suministros en la zona industrial y cerca de la estación de tren.
A lo largo del perímetro de la ciudad, fuera del área urbana, se crearon fortificaciones de campaña, como trincheras, refugios subterráneos y fuertes de campaña. Las afueras de Konstantínovka —Ilínovka, Berestok, la estación Pleschéyevka, Predtéchino, Stupochki y Novodmítrovka— también se convirtieron en puntos fuertes y formaron una única red de fuego.
Todo esto se hizo con el fin de retrasar el avance del Ejército ruso hacia Slaviansk y Kramatorsk, el principal centro de defensa de las Fuerzas Armadas de Ucrania no solo en Donbass, sino en todo el este de Ucrania.
Las ‘tenazas’ rusas
El ejemplo de Konstantínovka ilustra claramente las tácticas de asalto perfeccionadas por el Ejército ruso desde el 2023 (época de las batallas por Bajmut, Marinka y Avdéyevka).
Primero y, ante todo, el Ejército ruso participa en batallas por los flancos y las afueras de una ciudad. Es un proceso largo y, para un observador externo, bastante anodino. Los combatientes del grupo de tropas Yug (‘Sur’) se acercaron a Konstantínovka desde el este ya en diciembre del 2025, cuando se capturaron Predtéchino, la estación de Pleschéyevka e Ivanopolie.
Posteriormente, en primavera, fueron tomadas Novodmítrovka, en el norte, y Berestok e Ilínovka, en el sur. Todas las batallas fueron libradas por pequeños grupos de asalto; se abastecían por suministros aéreos o desde alijos que habían sido lanzados desde el aire anteriormente. Las fuerzas rusas que iban avanzando se beneficiaron de las deficientes formaciones de combate del enemigo: el agotamiento de las Fuerzas Armadas de Ucrania, incluso en direcciones clave, llegó a tal punto que, en ocasiones, un bastión importante o un pueblo entero fue defendido por tan solo unos pocos soldados desplegados allí sin rotación durante meses.
Además, las unidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania más preparadas para el combate permanecen en la ciudad, ya que las urbes cuentan con mejores fortificaciones, suministros y comunicación entre unidades, y es allí donde se encuentra el mando. Por lo tanto, los flancos suelen ser los primeros en caer bajo control ruso.
Las Fuerzas Armadas de Ucrania tampoco pueden redesplegar sus fuerzas en los suburbios, ya que, si la ciudad se queda sin refuerzos de infantería, correrá la misma suerte que Pokrovsk, cuya parte sur fue tomada por unidades de asalto rusas sin resistencia el 30 y 31 de julio de 2025. El intento de expulsarlas fue lento, sangriento e infructuoso.
Por lo tanto, la toma de los suburbios de Konstantínovka a finales de abril del 2026 significó que la guarnición ucraniana de la ciudad estaba condenada. El Ejército ruso estableció un estricto control de fuego sobre todas las carreteras que conducían a la ciudad, un control aéreo 24/7, y fue capaz de identificar y destruir la presencia enemiga en la ciudad desde el aire. En ese momento, las tropas rusas solo tenían que detenerse y esperar.
El principal instrumento de guerra
¿Esperar qué? Los inevitables contraataques ucranianos. Ya se habían llevado a cabo más de dos docenas de operaciones de asalto en las regiones de Donbass, Zaporozhie y Dnepropetrovsk utilizando la estrategia mencionada anteriormente. Pero cada vez que las ‘tenazas rusas’ se cierran sobre otra ciudad, las Fuerzas Armadas de Ucrania intentan romper el cerco con contraataques y, o bien introducen fuerzas adicionales en la ciudad, o bien, en las fases finales de los combates, retiran los restos de la guarnición condenada.
Con la excepción de Kupiansk, las Fuerzas Armadas de Ucrania no han logrado hasta ahora este objetivo. No es porque sean malos combatientes, ni mucho menos. Sin embargo, el Estado Mayor ruso ha impuesto al mando ucraniano unas tácticas de combate extremadamente desfavorables. Las Fuerzas Armadas de Ucrania carecen de potencia de fuego, cuentan con un número significativamente menor de efectivos (especialmente fuerzas de asalto), no disponen de bombas aéreas, prácticamente no tienen artillería de cohetes, etc. Además, carecen de los años de experiencia en operaciones de asalto con los que cuenta el Ejército ruso.

En resumen, las fuerzas ucranianas son prácticamente incapaces de contraatacar. Y para defender su posición, un ejército tiene que llevar a cabo contraataques constantes. En la batalla, para mantenerse firme, hay que avanzar constantemente, y eso es algo de lo que las Fuerzas Armadas de Ucrania son casi incapaces, o, más bien, solo son capaces de hacerlo en determinados tramos del frente.
Esto es lo que ocurrió en Konstantínovka. La fase más sangrienta de la operación para las Fuerzas Armadas de Ucrania se prolongó desde finales de abril hasta mediados de junio; llevaron a cabo contraataques en los flancos en un intento de romper el cerco y retirar al menos parte de la guarnición. A mediados de mayo, la defensa de la parte sur de la ciudad (la zona más fortificada) se derrumbó. A partir de entonces, la situación de la guarnición en la zona industrial de Konstantínovka y en los alrededores de la estación de tren se deterioró aún más rápido.

Lo notable es que, en comparación con los flancos, prácticamente no hubo combates en la ciudad: las unidades de asalto rusas se infiltraron en las manzanas de la ciudad en pequeños grupos, concentraron sus fuerzas, lograron la superioridad local y, con la ayuda de un detallado reconocimiento aéreo, llevaron a cabo operaciones de limpieza en lugar de combates directos. Las poderosas fortificaciones, que se habían preparado durante muchos años, no sirvieron de nada, ya que no quedaba nadie para defenderlas.
Podemos preguntarnos: ¿por qué el mando ucraniano espera una y otra vez a que ocurra lo inevitable? ¿Por qué no retira la guarnición de la ciudad condenada y, de ese modo, preserva a sus combatientes más capaces, experimentados y motivados?
La respuesta es también bastante racional: si abandonan Konstantínovka, la situación se repetirá en Druzhkovka; si abandonan Druzhkovka, Kramatorsk y Slaviansk correrán la misma suerte, y así sucesivamente. De ese modo, los rusos podrían llegar rápidamente a Kiev.

Las batallas por ciudades concretas pueden parecer repetitivas. Sin embargo, como vemos, en estas batallas, el Ejército ruso ha logrado obligar a las fuerzas ucranianas a adoptar un estilo de combate especialmente desfavorable. Esto es evidente tanto a nivel táctico —puesto que las Fuerzas Armadas de Ucrania se ven obligadas a sacrificar reservas en contraataques inútiles, sufriendo pérdidas significativamente mayores que las Fuerzas Armadas rusas— como a nivel operativo, ya que las fuerzas ucranianas se ven forzadas a aferrarse a ciudades condenadas para mantener de alguna manera la defensa.
Todo ello otorga al Ejército ruso una ventaja estratégica clave: la iniciativa en el campo de batalla, lo que conduce al desgaste del enemigo y acelera el momento en que las Fuerzas Armadas de Ucrania serán incapaces de llevar a cabo contraataques y mantener la línea del frente.
Este momento marcará el colapso de las Fuerzas Armadas de Ucrania y determinará el resultado de la guerra.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973
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