La cirujana venezolana de traumatología Yesy Medina coordinó y ejecutó 45 intervenciones quirúrgicas en el hospital público Domingo Luciani de Caracas tras el doble terremoto que sacudió la región central del país el 24 de junio.
Del total de operaciones, la especialista de 38 años de edad lideró 30 cirugías y asistió en otras 15 durante dos semanas de alta demanda asistencial. Su testimonio refleja el esfuerzo del personal de salud para estabilizar a los centenares de heridos que ingresaron al centro médico.
El diario español El Mundo detalló las condiciones de saturación que enfrentó el hospital durante las primeras horas de la emergencia sísmica. La doctora Medina describió el escenario inicial del ingreso de pacientes.
“Enseguida comenzaron a llegar los primeros pacientes. Eran demasiados, muchísimos: niños, adultos, personas de la tercera edad. En el momento que yo entré al hospital llegaron 10 pacientes de golpe. Y en cuanto abrieron la puerta, entraban de a tres, cuatro a la vez. Los teníamos en camillas, en sillas, de pie, en el piso (suelo)”, comentó.
Diagnósticos complejos y jornadas sin descanso
Las lesiones por aplastamiento, fracturas expuestas y quemaduras graves coparon la capacidad de los quirófanos disponibles. El equipo médico de traumatología, compuesto por cerca de 30 especialistas, realizó un total de 215 operaciones en dos semanas, aplicando procedimientos como fasciotomías para evitar amputaciones y necrosis musculares.
Entre las primeras víctimas, Medina atendió a una joven con fracturas múltiples tras la caída de un ascensor y a un adolescente de 18 años de edad proveniente de La Guaira con quemaduras en 40% de su cuerpo debido a la explosión de una bombona de gas.
La demanda de atención médica obligó a los profesionales a trabajar de forma continua. Durante las primeras 36 horas posteriores a los sismos, la cirujana solo pudo descansar 40 minutos en las instalaciones del hospital.
Reto ético y personal de las cirugías
A pesar del cansancio físico, Medina explicó que “poder ayudar es la gasolina que nos mantiene en pie”, una motivación que le permitió afrontar las decisiones más complejas dentro del quirófano, especialmente cuando los casos involucraban a menores de edad con el mismo rango de edad de sus propios familiares.
“¿La operación más difícil? Al día siguiente del terremoto estaba parada frente al quirófano 8 y me informan que estaba llegando un niño de la edad del mío, ocho añitos, con lesiones por aplastamiento en el miembro inferior que ya comprometía totalmente la vitalidad de la extremidad. Tuvimos que amputarle la pierna por encima de la rodilla. Fue la más dura, me armé de valor para poder hacerla. Después me quebré: te sientes identificada, como mamá. Luego respiré hondo y bueno, tuvimos que continuar las labores, los que seguían tenían el mismo derecho de salvar su vida”, relató.
Los especialistas dividieron su tiempo entre las operaciones de emergencia y las rondas de seguimiento diario para evaluar la evolución de los pacientes pediátricos en las áreas de hospitalización. Los médicos mantienen las terapias de recuperación física para los sobrevivientes que perdieron sus hogares o sufrieron pérdidas familiares durante el desastre.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973