El hospital de campaña que el Gobierno de España instaló en el parque Generalísimo Francisco de Miranda —conocido como Parque del Este—para atender afecciones causadas por el doble terremoto y, en particular, a las víctimas de La Guaira, terminó recibiendo a cientos de venezolanos que no vivieron la tragedia en el litoral, pero que llevan años padeciendo la crisis del sistema de salud.
Gabriela Suárez, adulta mayor y residente de Caracas, es una de las atendidas en el hospital español. Un vecino le aseguró que en el Parque del Este estaban tratando “todas las patologías” y, por eso, llegó el martes desde temprano, con la esperanza de ser evaluada por la artrosis de segundo grado que tiene en las rodillas.

“Yo venía por traumatología, porque me duelen mucho las rodillas y me cuesta caminar, pero aquí solo están atendiendo emergencias; lo demás lo remiten, como acaba de pasarme a mí. Me llenaron un informe para que fuera al hospital Domingo Luciani”, narró.
Gabriela resume su diligencia en el hospital de campaña español como “una pérdida de tiempo”, aunque entiende que los médicos españoles no pueden dar respuestas a todas las emergencias de salud que el Estado venezolano no ha atendido durante años por el colapso del sistema sanitario.

Entre el desastre sísmico y la crisis previa
Venezuela con el objetivo de atender las emergencias vinculadas al doblete sísmico que sacudió al país el pasado 24 de junio.
Marta Catalinas, jefa del Área de Emergencias en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), explicó que desde que se instalaron en el Parque del Este han atendido a 2200 pacientes que acuden con traumas, heridas, crisis nerviosas e infecciones respiratorias, pero que también “llegan personas que no están relacionadas con la emergencia”.

Catalinas, quien coordina misiones humanitarias ante catástrofes globales, comentó que, durante el día, pueden asistir la misma cantidad de pacientes provenientes de La Guaira como de los que no fueron afectados directamente.

Resaltó que la mayoría de los pacientes que han acudido para ser atendidos son adultos mayores con patologías típicas de la edad, pero también ha habido niños, adolescentes y mujeres embarazadas.

Las carpas blancas como salvación
Al igual que la señora Gabriela Suárez, los cientos de venezolanos que han llegado al parque buscando atención médica —sin importar el sol, el calor y las horas de espera— ven en las carpas españolas una oportunidad única de recibir la atención que el sistema de salud público les ha negado y que el privado les impide costear.
Las diez carpas —de gran tamaño— que la misión dispuso en el Parque del Este, cuentan con los equipos e insumos necesarios para atender a todos los pacientes. Además, tienen plantas eléctricas, ambulancias y sistemas de agua. Los funcionarios de Inparques y la Polisucre se encargan de la seguridad.

El personal de salud de España ofrece los servicios de medicina general, pediatría, gineco-obstetricia, traumatología, cura de heridas, psiquiatría, psicología y fisioterapia, y están bien equipadas para atender cualquier emergencia.
La jefa de los “chalecos rojos” detalló que, ante la gran afluencia de personas, debieron incorporar personal de triaje venezolano para filtrar los casos crónicos que el hospital de campaña no puede asumir.

La misión estará en el país hasta el 20 de julio y, para ese momento, habrá cumplido su objetivo de atender a las víctimas de los terremotos. A partir de esa fecha, las carpas dejarán libre el espacio de la Concha Acústica del parque, pero la otra emergencia —la que apretaba antes de los sismos— no desaparecerá. El país tendrá que enfrentarse solo al mismo colapso sanitario, pero esta vez magnificado por la tragedia.
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