🔴🔵 ¿Qué pasa con el hantavirus en Venezuela? diferencias entre los casos de Anzoátegui y las muertes en Barinas

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Los Llanos.- La confirmación de tres muertes por hantavirus en el estado Anzoátegui despertó inquietud entre la población, especialmente porque coincide con la investigación por las recientes muertes de tres médicos en Barinas. No obstante, el Ministerio de Salud aclaró que ambos eventos no guardan relación entre sí.

Mientras en Anzoátegui ya se confirmó el agente causal, en Barinas las autoridades informaron que las causas de los decesos aún están por determinar y que las investigaciones epidemiológicas continúan. Sin embargo, trabajadores y gremios del sector salud de la entidad llanera han planteado la necesidad de descartar la fiebre hemorrágica venezolana, debido a la sintomatología que presentaron los tres médicos y una enfermera fallecidos. Aún así, no existe una confirmación oficial de que esa enfermedad esté relacionada con los casos.

Para entender por qué se trata de enfermedades distintas y conocer cómo prevenir el hantavirus, El Pitazo conversó con la infectóloga y microbióloga María Eugenia Landaeta, quien insiste en que, aunque el virus es endémico en Venezuela, no representa un riesgo de propagación masiva.

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El hantavirus es una enfermedad viral transmitida por roedores de campo. Aunque también se reportan casos en países como Argentina y Chile, la especialista aclaró que el virus que circula en Venezuela es diferente. En el país se han identificado variantes propias conocidas como Caño Delgadito y Maporal, asociadas a especies específicas de roedores silvestres: Sigmodon alstoni y Zygodontomys brevicauda, respectivamente.

«En Venezuela el hantavirus está confinado principalmente a los estados orientales, sobre todo en los alrededores de El Tigre, en Anzoátegui», explicó Landaeta, quien es jefa del Servicio de Infectología del Hospital Universitario de Caracas y del Departamento de Microbiología, Parasitología y Medicina Tropical de la Escuela de Medicina Luis Razetti.

La transmisión ocurre directamente del roedor al ser humano, principalmente por el contacto o la inhalación de partículas contaminadas con orina de estos animales. Por esa razón, la enfermedad permanece limitada a las zonas donde habitan estos roedores y, hasta ahora, no existe evidencia de transmisión entre personas en Venezuela.

El mayor riesgo está en las zonas rurales

La especialista explicó que el hantavirus afecta principalmente a personas que viven o trabajan en áreas rurales. Agricultores, trabajadores forestales y quienes realizan labores en el campo son los grupos con mayor riesgo de exposición, debido a que pueden entrar en contacto con excretas de ratones de campo infectados.

También destacó que pueden influir factores ambientales, como inundaciones, limpieza de galpones, depósitos o donde las partículas contaminadas permanecen en el ambiente.

María Eugenia Landaeta, jefe del Servicio de Infectología del Hospital Universitario de Caracas y del Departamento de Microbiología, Parasitología y Medicina Tropical de la Escuela de Medicina Luis Razetti.

«Lo importante es eliminar el contacto con la orina de los roedores. No se transmite por convivir con una persona enferma ni por las vías respiratorias entre humanos», enfatizó.

Los síntomas iniciales pueden confundirse con otras enfermedades

Como ocurre con muchas infecciones virales, el hantavirus comienza con manifestaciones inespecíficas. Fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, malestar general y dolores articulares son los primeros síntomas, similares a los del dengue, la influenza o la fiebre amarilla.

Sin embargo, conforme avanza la enfermedad aparecen signos que orientan el diagnóstico. «Lo más característico del hantavirus es que posteriormente produce compromiso pulmonar, dificultad para respirar, y también puede afectar la función renal«, explicó la infectóloga.

El período de incubación suele variar entre una y dos semanas. Landaeta destacó que no todos los pacientes desarrollan cuadros graves.

Aunque el reciente brote en Anzoátegui dejó tres fallecidos confirmados por MinSalud, Landaeta aclaró que no todas las personas contagiadas evolucionan de la misma manera. Hay pacientes que presentan cuadros leves e incluso infecciones que pasan inadvertidas. Otros requieren hospitalización y un grupo menor desarrolla insuficiencia respiratoria o renal que obliga su ingreso a terapia intensiva.

Actualmente no existe un medicamento específico contra el hantavirus. El tratamiento consiste en brindar soporte vital, hidratación, transfusiones cuando son necesarias, soporte respiratorio y manejo de las complicaciones hasta que el organismo logre controlar la infección.

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El diagnóstico requiere estudios especializados

La especialista detalló que el diagnóstico no depende únicamente de los síntomas. Primero se analiza el contexto epidemiológico: dónde vive el paciente, si estuvo en una zona donde circula el virus, si tuvo contacto con roedores y si existen otros casos relacionados en el mismo sector.

Solo cuando coinciden esos elementos clínicos y epidemiológicos se envían las muestras al Instituto Nacional de Higiene, donde se realizan las pruebas específicas que confirman o descartan la infección. Ese proceso puede tardar varios días, por lo que las autoridades sanitarias suelen esperar los resultados antes de confirmar oficialmente un brote.

La prevención comienza con el control de los roedores

La principal medida para evitar el hantavirus consiste en reducir el contacto con los roedores y sus excretas como la orina, e incluso, heces o saliva. Landaeta recomendó controlar la presencia de ratones alrededor de las viviendas, mantener limpios los espacios donde puedan anidar, utilizar botas, guantes y mascarillas durante labores agrícolas o de limpieza y lavar adecuadamente los alimentos en estas zonas rurales.

Cuando se detecta un caso sospechoso, las autoridades deben activar investigaciones epidemiológicas y medidas de control para reducir la exposición de otras personas al ambiente contaminado.

¿Por qué no debe confundirse con la fiebre hemorrágica venezolana?

Una de las dudas que surgió tras el reporte de muertes en Anzoátegui y Barinas fue la posible relación entre el hantavirus y la fiebre hemorrágica venezolana, conocida como también fiebre de Guanarito. Para la especialista, la respuesta es contundente: «no tienen ninguna relación».

Aunque ambas enfermedades son transmitidas por roedores y sus síntomas iniciales pueden parecerse, son provocadas por virus diferentes. Además, los animales que las transmiten tampoco son los mismos. La fiebre hemorrágica venezolana está asociada principalmente al llamado ratón de la caña de azúcar, presente en los estados Portuguesa, Barinas y Guárico, mientras que el hantavirus circula en especies distintas de roedores silvestres que habitan principalmente en el oriente del país.

La diferencia también aparece durante la evolución clínica. «La fiebre hemorrágica venezolana produce hemorragias y alteraciones importantes de la coagulación. El hantavirus, en cambio, compromete principalmente los pulmones y los riñones», explicó.

Por ello, insiste en que la coincidencia temporal entre ambos eventos no significa que exista una relación epidemiológica.

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Una alerta no significa una epidemia

Para Landaeta, el hantavirus no va a estar presente en todo el país, sino en las zonas donde habitan los roedores que actúan como reservorio del virus. «Los casos pueden aparecer en personas que viven o han estado en esas áreas y luego se desplazan a otro lugar, pero eso no significa que la enfermedad se transmita entre personas. Si alguien tiene hantavirus, no va a contagiar a otra persona por el simple contacto».

La especialista insistió en que la población debe estar informada, pero sin generar alarma. «Es importante que exista una alerta epidemiológica para identificar oportunamente los casos y aplicar las medidas de control, pero no estamos hablando de brotes que vayan a propagarse masivamente. Aunque no existe un tratamiento específico contra el hantavirus, los pacientes reciben soporte vital y manejo de las complicaciones mientras el organismo supera la infección», señaló.

Los casos en Anzoátegui

Los tres casos reportados en Anzoátegui correspondieron a Enny José Pérez Sánchez, de 44 años, y sus hijos Nicaralis Andrea Pérez Delgado, de 22, y Daymer José Pérez Delgado, de 20 años, quienes fallecieron tras presentar un cuadro clínico caracterizado por insuficiencia respiratoria severa y derrame pleural.

Inicialmente los médicos sospecharon dengue hemorrágico u otras enfermedades infecciosas, pero esas posibilidades fueron descartadas mediante pruebas de laboratorio, y posteriormente se confirmó el diagnóstico de hantavirus.

De acuerdo con información publicada por el medio El Tigrense, las autoridades determinaron que se trató de un evento focalizado dentro de un mismo núcleo familiar y, hasta el momento, no han encontrado evidencias de riesgo para la comunidad.

Posteriormente, también falleció Rafael Celestino Fernández Toledo, de 42 años, funcionario de la Dirección de Salud Ambiental del Instituto de Salud del estado Anzoátegui (Saludanz). Según Noticias de Anzoátegui, el trabajador murió el 16 de julio en la comunidad rural de Mulatalito, municipio Francisco de Miranda, mientras participaba en un operativo de desinfección, control de vectores y fumigación desplegado tras la muerte de los tres integrantes de la familia.

En su comunicado, el Ministerio de Salud no incluyó el cuarto caso, el de Fernández Toledo, pero reiteró que no existe evidencia de transmisión entre personas, calificó ambos eventos como hechos focalizados y aseguró que continuará las investigaciones epidemiológicas, cuyos resultados finales serán divulgados a través de los canales oficiales.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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