Los daños directos provocados por el doble sismo del 24 de junio en Venezuela alcanzan aproximadamente los 19.500 millones de dólares, de acuerdo con una estimación atribuida al Banco Mundial, una cifra que evidencia la dimensión económica de una emergencia que dejó afectaciones en viviendas, infraestructura, servicios públicos y edificaciones esenciales.
La evaluación del organismo ubica la reconstrucción como uno de los mayores desafíos económicos recientes del país, debido a que el monto requerido supera ampliamente los fondos disponibles anunciados hasta ahora por el Estado venezolano y sus aliados internacionales.
La agencia AFP informó, citando estimaciones del Banco Mundial, que los daños ocasionados por los movimientos telúricos rondan los 19.500 millones de dólares. Esta cifra contempla pérdidas materiales directas, pero no representa necesariamente el costo final de reconstrucción, que podría aumentar al incorporar la rehabilitación de servicios, nuevas obras de prevención sísmica y recuperación económica de las zonas afectadas.
La magnitud del impacto también ha sido advertida por otros organismos. Un reporte citado por BBC News Mundo, publicado el 8 de julio, señaló que las estimaciones varían según la metodología utilizada. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) calculó daños físicos directos por unos 6.700 millones de dólares, mientras especialistas como el economista Asdrúbal Oliveros ubicaron el costo de reconstrucción entre 12.000 y 15.000 millones de dólares. Por su parte, Alejandro Grisanti, de Ecoanalítica, estimó que la cifra podría acercarse a los 20.000 millones de dólares.
Los estados de La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo, Yaracuy y Caracas concentran parte de las zonas más afectadas, donde cientos de edificaciones sufrieron daños y miles de personas quedaron sin vivienda.
Los recursos disponibles apenas cubren una parte de la emergencia
Frente a una factura que alcanza decenas de miles de millones de dólares, Venezuela cuenta inicialmente con recursos limitados para iniciar la recuperación.
El 17 de julio, Delcy Rodríguez anunció la liberación de 346 millones de dólares provenientes del Fondo Monetario Internacional (FMI). Según el reporte, estos recursos corresponden a fondos propios de Venezuela que permanecían en la institución financiera y serían destinados a vivienda, infraestructura y servicios públicos esenciales.
De ese monto, el Gobierno venezolano anunció la creación de un fondo inicial de 200 millones de dólares para atender las necesidades de reconstrucción, según información difundida por medios internacionales. Estos recursos están separados de los Derechos Especiales de Giro (DEG) que Venezuela mantiene asignados en el FMI, cuyo valor ronda los 5.000 millones de dólares, pero cuyo acceso depende de las condiciones financieras y políticas de la relación del país con el organismo.
La ayuda internacional anunciada hasta ahora también representa una fracción frente al costo estimado. BBC News Mundo reseñó que Estados Unidos anunció más de 300 millones de dólares en asistencia humanitaria, China comprometió 17 millones de dólares y el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de Naciones Unidas (CERF) liberó 15 millones de dólares para atender la emergencia.
Además, la Corporación Andina de Fomento (CAF) anunció la creación del Fondo de Recuperación y Reconstrucción de Venezuela, con un aporte inicial de un millón de dólares para activar un mecanismo destinado a recibir contribuciones públicas, privadas e internacionales. La institución señaló que el fondo buscará canalizar recursos hacia las prioridades de recuperación definidas para el país.
Venezuela busca ampliar financiamiento para una reconstrucción de largo plazo
La recuperación del país dependerá de la capacidad de Venezuela para acceder a nuevos mecanismos de financiamiento y cooperación internacional. El Gobierno venezolano ha planteado la posibilidad de recuperar recursos bloqueados en organismos multilaterales y avanzar en conversaciones con instituciones financieras internacionales como el FMI, el Banco Mundial, la CAF y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Sin embargo, especialistas citados por BBC News Mundo advierten que existen obstáculos financieros importantes. Entre ellos están la deuda externa venezolana, estimada en más de 170.000 millones de dólares, la falta de acceso regular a mercados internacionales y las restricciones derivadas de sanciones económicas, pero la reconstrucción no solo implica levantar edificios dañados. También requiere recuperar redes eléctricas, sistemas de agua, hospitales, carreteras, escuelas y desarrollar infraestructura con mayores estándares de resistencia ante futuros eventos sísmicos.
La CAF señaló que su fondo de reconstrucción funcionará como un mecanismo para concentrar aportes de gobiernos, organismos internacionales, empresas y otros actores, con procesos de seguimiento y auditoría para garantizar la trazabilidad de los recursos. Mientras avanzan las evaluaciones técnicas, Venezuela enfrenta una brecha entre el costo estimado del desastre y los fondos disponibles. El desafío será convertir los aportes iniciales en un plan de reconstrucción sostenible que permita atender las pérdidas inmediatas y reducir la vulnerabilidad ante nuevas emergencias.
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