🔴🔵 Caraqueños usan sus ahorros para reparar apartamentos de Misión Vivienda dañados por los terremotos

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Caracas.- La brocha va cubriendo poco a poco las grietas que desde hace casi un mes recuerdan el doble terremoto del 24 de junio. El sonido de las reparaciones rompe el silencio en apartamentos de edificios de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV). Mientras algunos vecinos esperan el inicio de las reparaciones prometidas, otros decidieron no esperar más y comenzaron a arreglar sus viviendas con dinero que tenían ahorrado. 

Las marcas que dejaron los terremotos permanecen visibles en buena parte de Caracas. Durante los primeros días posteriores al movimiento telúrico, decenas de familias pasaron las noches en plazas, aceras y espacios abiertos por temor a que las edificaciones colapsaran si ocurrían nuevas réplicas. Nadie sabía con certeza si podría regresar a casa hasta que ingenieros y funcionarios de Protección Civil inspeccionaran las estructuras.

Las evaluaciones trajeron alivio para muchos, pero no disiparon completamente el miedo. En numerosos edificios los especialistas concluyeron que las grietas correspondían a daños en la mampostería y el friso, sin comprometer la estructura de las edificaciones. Aun así, para quienes cada día observan las paredes agrietadas, volver a dormir bajo ese techo no ha sido una decisión sencilla.

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Con el paso de las semanas comenzaron a verse los primeros trabajos de recuperación en algunos conjuntos residenciales. En edificios de la avenida Bolívar y de San Bernardino obreros contratados por la Alcaldía de Caracas levantan andamios, reparan fachadas y reconstruyen paredes afectadas por los movimientos telúricos. Sin embargo, esa imagen todavía no se repite en todas las comunidades.

En Los Chaguaramos, los habitantes de una de las edificaciones de la Misión Vivienda continúan esperando que comiencen los trabajos en el exterior del inmueble. Protección Civil certificó que el edificio no presenta daños estructurales y que las afectaciones corresponden únicamente a la mampostería. Pese a ello, la fachada sigue mostrando las cicatrices que dejaron los terremotos.

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No esperar más 

Mientras llega la ayuda oficial, algunos propietarios decidieron no esperar más y asumir por cuenta propia las reparaciones dentro de sus apartamentos. Las viviendas ubicadas entre el primero y el quinto piso fueron las que registraron mayores daños, principalmente grietas y desprendimiento del friso en las paredes.

«Comenzamos a frisar y pintar las paredes que quedaron con grietas. Ya tenemos casi un mes viviendo en casa de familiares y es angustiante estar así. Teníamos dudas de regresar a casa porque ver las grietas asusta, pero tampoco podemos esperar meses a que vengan a resolvernos. Decidimos pagar los arreglos con nuestros ahorros», relató al equipo de El Pitazo uno de los residentes, quien pidió mantener su identidad en reserva.

Solo en el frisado de las paredes ha invertido alrededor de 300 dólares. Todavía le falta comprar la pintura para terminar el trabajo. Dice que el gasto no estaba previsto, pero que era la única manera de recuperar la tranquilidad y regresar a su hogar. «Otros vecinos también comenzaron a hacer lo mismo», agregó. 

El temor no desaparece de un día para otro. Aunque los especialistas les explicaron que las grietas no representan un riesgo para la estabilidad del edificio, muchos residentes confiesan que cada vez que sienten una vibración o escuchan un ruido fuerte recuerdan la madrugada en que tuvieron que abandonar sus apartamentos.

En San Bernardino la situación es distinta, pero la incertidumbre es similar. En una de las edificaciones ubicadas en la avenida La Estrella, los habitantes esperan que culminen las reparaciones de las áreas comunes para poder ingresar nuevamente a sus viviendas.

Varias paredes colapsaron en la planta baja durante el terremoto y, hasta que esos trabajos no concluyan, los vecinos no podrán determinar el alcance de los daños dentro de sus apartamentos.

El doble terremoto del 24 de junio dejó una huella visible en decenas de edificaciones de Caracas, incluidas varias de la Gran Misión Vivienda Venezuela. Casi un mes después, mientras las cuadrillas avanzan en algunos sectores y otras comunidades siguen esperando, cada saco de cemento, cada pared frisada y cada brocha cargada de pintura representan el esfuerzo de familias que decidieron reconstruir sus hogares con sus propios recursos, convencidas de que la espera puede ser más larga que las grietas que aún permanecen en sus paredes.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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