El gobierno de Estados Unidos anunció este jueves un nuevo paquete de asistencia humanitaria superior a los 200 millones de dólares destinado a fortalecer la capacidad de respuesta del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) ante conflictos armados, desastres naturales y otras emergencias en distintas regiones del mundo.
La ayuda contempla una contribución cercana a los 133 millones de dólares para el llamamiento global del CICR y otros 70 millones de dólares para la FICR, como parte de una estrategia que busca garantizar recursos disponibles de forma inmediata cuando se presenten nuevas crisis, sin necesidad de iniciar procesos adicionales de contratación o asignación de fondos.
A través de un comunicado, el Departamento de Estado señaló que las contribuciones permitirán respaldar a organizaciones “que responden con rapidez cuando se producen desastres”.
Apoyo a organizaciones con presencia en las emergencias
Washington explicó que la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja cuenta con una red de aproximadamente 18 millones de voluntarios distribuidos en todo el mundo, lo que le permite actuar desde las primeras horas de una emergencia.
“Cuando se producen desastres, estas Sociedades Nacionales suelen ser las primeras en llegar al terreno para proporcionar asistencia inmediata vital”, indicó el comunicado.
La administración estadounidense afirmó que canalizar los fondos mediante organizaciones con infraestructura ya establecida permitirá reducir tiempos de respuesta y hacer más eficiente la entrega de asistencia durante futuras emergencias.
Según el comunicado, este modelo complementa las contribuciones otorgadas previamente a Catholic Relief Services, UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos, además del memorando de entendimiento suscrito con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), respaldado por un compromiso de 3.800 millones de dólares.
El Departamento de Estado aseguró que esta estrategia busca “favorecer una respuesta humanitaria y ante desastres más rápida y eficiente, al tiempo que reduce las cargas burocráticas”.
A su vez, reiteró que Estados Unidos “sigue siendo el mayor donante humanitario del mundo” e instó a otros gobiernos y al sector privado a sumarse a un sistema internacional de ayuda “más rápido, responsable, eficiente, orientado a los resultados, impulsado a nivel local y con prioridades bien definidas”
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973