Caracas.- Aunque la respuesta que esperan aún no llega, los familiares de presos políticos que mantienen una vigilia frente a la embajada de Estados Unidos en Caracas desde el 7 de junio resisten. El campamento creció y ni los recientes terremotos ni los aguaceros los hicieron desistir. Ahora colocaron toldos sobre las carpas para protegerse de la lluvia.
El último pronunciamiento lo realizaron el 16 de julio. Desde el campamento exigieron a Delcy Rodríguez que firme un indulto para todos los detenidos, asegurando que ahora es ella quien “tiene la llave” para excarcelarlos. También insistieron en la atención del encargado de negocios de EE.UU, John Barret, para que su gobierno actúe como mediador en la liberación de todos los presos políticos.
Sin embargo, siguen a la espera. Ni la administración de Delcy Rodríguez ni funcionarios norteamericanos les responden todavía. Los familiares aseguran que su lucha sólo terminará el día en que las 518 personas que permanecen presas por motivos políticos sean liberadas.
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Colaboran con la afectados
La tragedia dejada por los terremotos también los alcanzó. Varios familiares perdieron a sus seres queridos en La Guaira. Jesús Rafael Ramos, recluido en el Fuerte Guaicaipuro, no pudo enterrar a su pequeño hijo por estar tras las rejas.
Y como retirarse no es una opción, colocaron una pancarta en el campamento frente a la embajada anunciando que funcionaba como centro de acopio. Además, se organizaron en grupos para llevar donativos y comida a La Guaira.
Esta misma semana reunieron a varios barberos voluntarios que viajarán a la zona de desastre para atender a los rescatistas.


Los miércoles son días de baja concurrencia en el campamento, porque la mayoría acude a los centros de reclusión para visitar a los presos políticos. Laudelina Romero, madre del preso político Gabriel Barros, se quedó esta vez en el campamento para que otras personas pudieran asistir a las visitas. En cárceles como el Rodeo I, estas se limitan a 20 minutos a través de un vidrio.
Antes de armar este campamento, el mismo grupo de familiares permaneció en similar escenario a las afueras de El Helicoide durante 165 días. La vigilia culminó en mayo con el traslado de los presos políticos que quedaban en el lugar y el cierre de este recinto, anunciado por la administración de Delcy Rodríguez.
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