La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el pasado 3 de enero en Caracas, cuando en una operación relampágo estadounidense bombardeó Caracas y ciudades aledañas para extraer a la entonces pareja presidencial venezolana, marcó un antes y un después en la relación del chavismo con la Casa Blanca.
Forzados al tutelaje de la administración de Donald Trump que diseñó un plan de tres fases para el país: estabilización, recuperación económica y transición, esta última será la que comience a partir del sábado 1 de agosto entre representantes de la Asamblea Nacional de 2015 y el actual Parlamento que preside Jorge Rodríguez, el vocero para los diálogos que ha sido la cara visible en cada mesa de negociación con los opositores desde que estos acercamientos comenzaron en 2016 con la mediación del Vaticano.
Pero cómo se llegó al punto que es el Departamento de Estado y su secretario Marco Rubio el que satelitamente dirige este proceso, donde se excluyó a la líder opositora María Corina Machado y factores de la Plataforma Unitaria Democrática, aquí te contamos cómo cada sector llega al cara a cara que marcaría, si tiene éxito, una transición hacia la democracia extraviada en el país desde que Nicolás Maduro llegó al poder en 2013.
Febrero: primeros contactos con Dinora Figuera
El Pitazo conoció de varias fuentes que apenas un mes después de la captura de Nicolás Maduro, el Departamento de Estado se puso en contacto con la presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, Dinorah Figuera, quien desde 2018 vive exiliada en España que le concedió asilo político desde entonces por la persecución del chavismo en su contra.
Figuera, médico de profesión y militante de Primero Justicia, fue designada para estar al frente de la Comisión Delegada de ese parlamento en enero de 2023, año que marcó el fin del fallido interinato de Juan Guaidó. Como estaba en el exilio y los riesgos de persecución eran menores, a ella la escogieron para ser la presidenta de ese Legislativo, junto con otras dos mujeres más en la directiva, aunque ya ninguna de ellas ejerce puesto alguno.
Marco Rubio diseñó su propia transición. Cuando Figuera viajó a Washington por primera vez puso algunas condiciones, habló de la inclusión de María Corina Machado y de los demás partidos de la Plataforma Unitaria Democrática, pero ya el Departamento de Estado tenía su propio esquema y decidió que sería ella y no la líder opositora la cara visible para sentarse con el chavismo.
Abril: el pistolezo oficial de Figuera
El 22 de abril una imagen que compartió la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, entre el jefe de este buró, Michael Kozak, acompañado por Figuera, ya daba cuenta de las intenciones de Estados Unidos sobre el papel que desempeñaría la médico. Ella también colgó en X la misma imagen junto al funcionario estadounidense con el siguiente mensaje: «El día de hoy atendí una invitación del Departamento de Estado. Acudí como presidente de la Asamblea Nacional, institución reconocida por el gobierno de Estados Unidos».
También mencionó la palabra transición democrática, la tercera fase con la que Estados Unidos planea dejar en manos de los venezolanos su estabilidad hacia una verdadera institucionalidad.
La Plataforma Unitaria Democrática se hizo eco de este encuentro y agradeció el compromiso del Departamento de Estado, apenas se oficializó el encuentro.
«Desde la Plataforma Unitaria Democrática de Venezuela, agradecemos al embajador Michael Kozac, en representación del Departamento de Estado de Estados Unidos por recibir hoy a la Doctora Dinorah Figuera con el propósito de dialogar sobre las vías para alcanzar una transición democrática estable, ordenada y sostenible. La hoja de ruta que hemos presentado al país se encuentra en plena sintonía con ese objetivo y esta reunión reafirma nuestro compromiso de seguir articulando esfuerzos, junto a la comunidad internacional, para hacerlo posible».
Cuando se referían a la hoja de ruta, la coalición opositora hablaba del esbozo de unas líneas para que el país avanzara hacia la transición que dieron a conocer el 12 de abril, 10 días antes del encuentro entre Kozak y Figuera. En ese planteamiento hablaron de estabilización, recuperación económica, reconciliación, elecciones libres, liberación de presos políticos, entre otras.
“Sin estabilización no hay recuperación, sin recuperación no hay elecciones libres, sin elecciones libres no hay transición democrática», expresó el secretario ejecutivo de la Plataforma, Roberto Enríquez al hablar de hoja de ruta.
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Mayo, el manifiesto de Panamá
Machado, enterada por la misma Figuera de los planes del Departamento de Estado, convocó a los factores de la Plataforma Unitaria y los que están por fuera de ella, pero que apoyan su liderazgo a un encuentro en Panamá para definir los términos de una transición.
El encuentro que ocurrió por separado, primero entre Machado y los partidos de la coalición y después entre la líder opositora junto con organizaciones civiles y política que la respaldan, esbozó también una transición. La diferencia es que sería la propia premio Nobel de la Paz 2025 quien encabezaría ese proceso del lado opositor para sentarse con el chavismo en una negociación para acordar la reinstitucionalización del país.
Hablaron de un Gran Acuerdo Nacional para impulsar el proceso, así como las exigencias de elecciones libres, liberación de presos políticos, además de la renovación de las autoridades del Consejo Nacional Electoral.
Junio, el cara a cara entre Figuera y Jorge Rodríguez
Aunque sabían de las intenciones del Departamento de Estado dentro de la oposición, la sorpresa llegó el 18 de junio cuando Dinorah Figuera aterrizó en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, en La Guaira, desde donde confirmó que se reuniría con el encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela y posteriormente con Jorge Rodríguez.
Del último encuentro salieron dos comunicados por separado. El del actual Parlamento habló de la constitución de una mesa técnica paritaria para «el fortalecimiento de la democracia» y el de la AN de 2015 mencionó de «un proceso de diálogo para avanzar hacia una transición democrática, ordenada sostenible e inclusiva».
La oposición guardó silencio mientras que desde Estados Unidos vinieron los respaldos, al ser ellos los directores de esta primera reunión.
Desde la embajada estadounidense en Caracas, cuatro días después de la reunión publicaron fotografías del encuentro sostenido entre Figuera y John Barrett. Pero el mismo 18 de junio expresaron lo siguiente: «Los Estados Unidos acoge con beneplácito la reunión de hoy entre Jorge Rodríguez, como presidente de la Asamblea Nacional (AN) de 2026 y representante del Gobierno Interino venezolano, y la presidenta de la Asamblea Nacional venezolana de 2015, Dinorah Figuera, para discutir una agenda que servirá como hoja de ruta para un diálogo político sobre una transición democrática».
Comenzaron a conocerse los nombres desde el lado opositor de quienes acompañarían ese proceso: Ramón López, Jorge Millán y Juan Miguel Matheus por Primero Justicia, junto a Marco Aurelio Quiñones y Sergio Vergara por Voluntad Popular.
Pero los terremotos del 24 de junio pausaron las conversaciones en medio de la atención de la emergencia creada por la pérdida de más de cinco mil personas y más de 17 mil personas damnificadas.
También reveló las diferentes visiones en Estados Unidos sobre el deseo de María Corina Machado de volver a Venezuela. Lo intentó dos veces, primero desde Curazao y luego desde Panamá, pero ambos se fieron frustrados. Medios de ese país revelaron las molestias en varios funcionarios por este deseo de la líder opositora, que finalmente no se ha cumplido pese a su insistencia para acompañar a los venezolanos tras los dos potentes sismos.
Julio, se fija la fecha y el chavismo acepta
El chavismo pasó en tres días de negar el reinicio de conversaciones a aceptar el 1 de agosto como la fecha oficial para el diálogo. El 11 de julio, Jorge Rodríguez respondió a una periodista que «no tenían cabeza» para hablar de la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral, pero que además sería un «irrespeto» con las víctimas por los terremotos.
Pero el 14 de julio cambiaron de versión. Desde la cuenta oficial de la AN de 2015 se publicó un comunicado que habló de la «hoja de ruta», las mismas palabras que tres meses antes usó la Plataforma Unitaria para definir el inicio de la transición.
Figuera volvió a hablar con medios venezolanos, los mismos que ha usado para dirigirse a la población desde su primera aparición en junio en el país. Mencionó que en diciembre esperaban tener una propuesta para la renovación del CNE y el TSJ en su totalidad, de condiciones y garantías políticas sin exclusiones para todos los sectores, la devolución de las tarjetas de los partidos políticos intervenidos judicialmente y un ejercicio libre de las libertades de prensa e información.
En ninguno de esos pronunciamientos se ha hablado o mencionado expresamente la liberación de los presos políticos que aún continúan en las cárceles del país, que según la última cifra publicada por la ONG Foro Penal era de 372 personas al 6 de julio de 2026.
Un día después de ese comunicado de la AN de 2015 y de escueto del Parlamento de 2025 en el que Jorge Rodríguez habló otra vez del «fortalecimiento de la democracia», María Corina Machado y Edmundo González Urrutia llamaron a una discusión de los firmantes del Manifiesto de Panamá para fijar una posición unitaria sobre este proceso.
Con el pasar de los días no hubo posibilidad de llegar a un consenso. Acción Democrática y La Causa R exigían la inclusión de Machado en el proceso, mientras que Voluntad Popular con dos miembros ya confirmados en esa mesa fue el primero de los partidos de la coalición en darle su visto bueno.
El Departamento de Estado, a través del portavoz oficial Tommy Pigott, saludó la fecha y el inicio de las conversaciones, mientras que iban y venían las discusiones en el seno opositor.
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La posición de Machado y González Urrutia
Ante la falta de respuesta de la Plataforma, Machado y González Urrutia dijeron el domingo 26 de julio que no serían obstáculo para las negociaciones, que no serían parte de ellas, pero estarían vigilantes a que se lograran «acuerdos reales y verificables». Insistieron en el Manifiesto de Panamá y el Gran Acuerdo Nacional que surgió de ese encuentro de mayo en el istmo.
El lunes 27 de julio, Primero Justicia en una posición ambivalente reconoció el liderazgo de Machado y los resultados que dieron ganador a González Urrutia en julio de 2024, pero a su vez respaldaban los esfuerzos de la AN de 2015 con el respaldo de Estados Unidos. La misma AN dijo el domingo, en respuesta al documento de Machado y González Urrutia, que era un proceso diseñado por el Departamento de Estado y Marco Rubio.
Este miércoles 29 de julio se conoció que junto a los seis miembros ya designados por la oposición a las conversaciones se sumarán Elimar Díaz y Julio César Moreno, por Primero Justicia; además de Macario González y Desiré Barboza por Voluntad Popular. Con ello sería un equipo de 10 personas, aunque Figuera en una entrevista habló de 12 miembros.
Desde el chavismo han surgido también voces que rechazan el diálogo. Una de ellas ha sido la diputada y exministra Iris Varela que lo calificó, el 24 de julio, como «una farsa» y rechazó la reunión con los opositores. No obstante, este lunes 27 de julio el secretario general del Psuv, Diosdado Cabello, dijo en su habitual rueda de prensa que ellos iban a hablar en unidad, mientras que la oposición mostró sus divisiones internas.
“Bienvenido el diálogo. La posición de nosotros ha sido firme, hablar con quien tengamos que hablar. La AN la dirige Jorge Rodríguez; algunos diputados seguramente estarán. De conversar, conversaremos con quien sea; ahí somos buenos, tenemos argumentos de sobra y ellos (oposición) andan viendo para ver si salvan algo”, afirmó.
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