Los ríos más importantes de Europa, incluidos el Rin y el Danubio, arterias vitales para las industrias pesadas de la región, están perdiendo caudal en medio de una serie de olas de calor, lo que interrumpe el transporte de mercancías y aumenta los costos de flete. Paralelamente, las temperaturas disparadas están limitando la generación de energía en reactores ribereños, elevando los precios energéticos y tensionando las economías, informa Bloomberg.
Estas interrupciones fluviales pondrán a prueba la capacidad de la región para adaptar rápidamente su infraestructura a un clima donde los niveles extremadamente bajos de agua serán, probablemente, cada vez más comunes.

Los niveles de agua en Kaub, un punto de estrangulamiento clave en el Rin para envíos hacia el sur de Alemania y Suiza, cayeron a 25 centímetros el pasado viernes, el mínimo alcanzado durante una sequía en 2018 y, según pronóstico, llegará a los 24 centímetros dentro de días, lo que marcaría el nivel más bajo desde que comenzaron los registros en 1880.
Aunque las empresas vienen adaptando sus cadenas de suministro desde el calentamiento de 2018, cuando la caída del nivel en el Rin redujo la producción industrial de Alemania hasta en 1,5 %, los mayores costos amenazan con erosionar aún más la competitividad industrial de Europa frente a rivales en Asia y América del Norte.
Algunos tramos del Danubio, el segundo río más largo de Europa, también ya han caído a récords mínimos, interrumpiendo la navegación de barcazas en Rumania y Eslovaquia, al tiempo que afectan la producción de reactores atómicos.
Mientras, Hungría ha cerrado completamente este domingo su única planta nuclear, por primera vez en sus 44 años de historia, lo que plantea un desafío para el nuevo primer ministro Peter Magyar. El cierre de la central despojará al país del 40% de su capacidad de generación eléctrica, obligando al Gobierno a aumentar las importaciones de energía. Paralelamente, el sector energético de Rumania permanecerá en estado de alerta durante el mes de agosto, mientras la producción de energía se desploma.

Las olas de calor de este verano también han obligado a Francia a reducir la producción de energía nuclear, que forma la columna vertebral del sistema eléctrico de Europa Occidental.
En cuanto al río más largo de Italia, el Po, continúa reduciendo su caudal por debajo de mínimos históricos, lo que extiende la preocupación sobre el riego agrícola y la intrusión de agua salada en su delta.
Es poco probable que los ríos de Europa experimenten pronto un alivio importante. Se pronostica que las temperaturas en el continente subirán a primeros de agosto de 2 a 8 centígrados por encima de la norma, mientras que los modelos meteorológicos a largo plazo respaldan más rondas de alta presión, lo que puede traducirse en pocas lluvias hasta finales de otoño.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973
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